Apenas unos días después de anunciar su cierre definitivo, han comenzado a emerger denuncias de diversos proveedores —principalmente pequeñas y medianas empresas (Pymes)— que acusan a la plataforma de cortar toda comunicación y dejar facturas pendientes de pago.
La falta de comunicación: El principal reclamo
Representantes de empresas como Todo Marisco, Wica Alimentos (pastas) y Luaniü (productos biodegradables) han utilizado redes como LinkedIn para visibilizar su situación. Las quejas coinciden en dos puntos críticos:
- Impagos previos al cierre: Algunas empresas reportan que los pagos se detuvieron hasta un mes y medio antes del anuncio oficial.
- Hermetismo total: Muchos proveedores se enteraron del cierre al mismo tiempo que el público general. Desde entonces, los canales operativos de contacto han desaparecido, dejando a las empresas sin saber cuándo o cómo cobrarán sus servicios.
Vea también: Skims consolida su presencia en México
¿Por qué falló el modelo de Jüsto?
Expertos en negocios señalan que la caída del «unicornio» mexicano se debió a una combinación de factores estratégicos y financieros:
- Altos costos operativos: A diferencia de gigantes como Walmart, Soriana o Chedraui, Jüsto no contaba con una infraestructura física (tiendas) que sirviera como punto de distribución, lo que encarecía la logística del modelo digital.
- Expansión prematura: La empresa invirtió recursos en abrir mercados en Brasil y Perú antes de consolidar y rentabilizar su operación en México, lo que volvió el modelo insostenible.
- Competencia feroz: Las cadenas tradicionales fortalecieron sus brazos de e-commerce rápidamente, apalancándose en sus tiendas físicas para ofrecer entregas más eficientes.
Respaldado por gigantes, pero en números rojos
Llama la atención que el colapso ocurra a pesar de haber recibido inversiones de alto perfil. En su historia, Jüsto levantó capital de fondos como Mountain Nazca, Foundation Capital y Femsa Ventures. Incluso, en octubre de 2024, obtuvo un financiamiento de 70 millones de dólares por parte de General Atlantic y HSBC México, recursos que aparentemente no fueron suficientes para salvar la operación hacia 2026.
Vea también: Walmart y Costco: La nueva era del combustible en el retail
Para muchos proveedores, el problema no es solo la deuda —común en procesos de liquidación—, sino la falta de ética en la comunicación, lo que afecta gravemente la cadena de suministro de las Pymes que confiaron en la plataforma.
Fuente: El CEO


