La economía mexicana ha dado un giro inesperado durante el cuarto mes de 2026, consolidando una recuperación que ha superado las expectativas de los analistas financieros. De acuerdo con el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el país registró un crecimiento mensual del 1.2% en abril.
Este avance no solo marca una mejora respecto a los meses anteriores, sino que representa el desempeño mensual más sólido registrado por la economía nacional desde marzo de 2021, lo que equivale a un hito no visto en los últimos 61 meses.
Un motor de crecimiento multisectorial
El repunte de la actividad económica en abril se explica por un desempeño positivo en gran parte de los sectores productivos, a pesar de los retos estructurales que ha enfrentado el país durante el primer trimestre del año. A tasa anual, el crecimiento se situó en un 2.2%.
El comportamiento detallado por componentes reveló las siguientes dinámicas mensuales:
Actividades Secundarias: Este sector fue uno de los principales motores, con un incremento mensual del 2.1%. Dentro de este rubro, la construcción destacó con un repunte del 10.4%, mientras que la minería creció un 3.4%.
Actividades Terciarias: Los servicios y el comercio registraron un avance del 0.7% mensual. Particularmente, el comercio al por mayor mostró una fuerte resiliencia con un aumento del 10.6%.
Actividades Primarias: A diferencia de los otros sectores, este componente experimentó una ligera contracción mensual del 0.4%. No obstante, al analizar el comportamiento anual, este mismo sector había mostrado un ascenso sólido del 4.7%.
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Comparativa con los pronósticos
El resultado de abril fue una sorpresa positiva para los especialistas. Tanto el dato mensual como el anual superaron con creces las estimaciones previas del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), que proyectaba avances más moderados (del 1% mensual y 1.4% anual, respectivamente). Asimismo, el consenso de analistas consultados por entidades financieras había anticipado un crecimiento mensual cercano al 0.70%, una cifra que fue ampliamente rebasada por el 1.2% reportado oficialmente.
Este repunte llega en un momento clave para la economía de México, justo después de un primer trimestre complicado donde el Producto Interno Bruto (PIB) sufrió una contracción del 0.77%, marcando la primera caída desde finales de 2024.
Para los expertos de Banco BASE, este dinamismo de abril sugiere una resiliencia importante en el poder adquisitivo, aunque advierten que el crecimiento de la masa salarial real ha comenzado a desacelerarse. La expectativa general para el cierre de 2026 se mantiene con un optimismo cauteloso, previendo un crecimiento anual que podría oscilar entre el 1.8% y el 2.2%, apoyado en un efecto de comparación estadística favorable tras el débil desempeño observado durante 2025.
La capacidad de la economía para sostener este ritmo dependerá de la evolución del consumo privado y de cómo los diversos sectores terminen de absorber los ajustes en las tasas de interés y el entorno comercial global. Por ahora, los datos de abril ofrecen un respiro necesario y un argumento a favor de la capacidad de recuperación del mercado interno mexicano.

