México rechaza nuevo impuesto. El secretario de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente, aclaró que el propuesto impuesto del 5% a las remesas en Estados Unidos no discrimina por país de destino, sino que afectaría a todos los receptores a nivel global. Sin embargo, enfatizó que la medida es inherentemente discriminatoria, contraviene tratados internacionales y perjudicaría directamente a las familias mexicanas que dependen crucialmente de estos envíos de dinero.
Ofensiva diplomática
Siguiendo instrucciones presidenciales, México ha iniciado una ofensiva diplomática, enviando una carta oficial a los promotores de la iniciativa, exponiendo los argumentos jurídicos y humanitarios que sustentan su rechazo. Mientras los comités de análisis y presupuesto de Estados Unidos se reúnen hoy para debatir la propuesta, que de ser aprobada avanzaría al Senado y luego regresaría a la Cámara de Representantes, el gobierno mexicano se prepara para una defensa en múltiples frentes.
El canciller De la Fuente subrayó el firme compromiso de México de agotar todas las vías posibles para impedir la imposición de este gravamen, al considerarlo injusto y punitivo para quienes tienen menos recursos.
México rechaza nuevo impuesto
Desde el Ejecutivo mexicano se recalcó que el impuesto penaliza a los migrantes mexicanos que ya han tributado por esos fondos, reduciendo su capacidad económica para apoyar a sus familias en México. La postura de la mandataria es clara: si el objetivo es recaudar, la carga fiscal debe recaer sobre quienes tienen mayor capacidad económica.
En un esfuerzo adicional, una delegación de legisladores mexicanos se reunirá la próxima semana con sus homólogos estadounidenses para abogar en contra de esta medida. Asimismo, se hizo un llamado a la comunidad migrante para que exprese directamente su oposición a sus representantes en el Congreso de Estados Unidos.
Argumento central de la defensa
Un argumento central de la defensa mexicana radica en la violación del Tratado para Evitar la Doble Imposición entre México y Estados Unidos, firmado en 1994. Este acuerdo prohíbe que una misma actividad económica sea gravada doblemente por ambos países. La aplicación del impuesto a las remesas, según las autoridades mexicanas, constituiría una clara infracción de este tratado internacional.
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Finalmente, se insistió en que la propuesta, más allá de ser injusta y regresiva, discrimina directamente a personas que no son ciudadanas estadounidenses, lo que la convierte en una medida abiertamente discriminatoria y contraria a los principios de equidad y justicia.

