Los puertos mexicanos están en un punto de inflexión. Si bien las cifras del primer semestre de 2025 muestran un crecimiento notable, como el 14% de aumento en el movimiento de contenedores de Lázaro Cárdenas, el verdadero desafío va más allá de los récords. Se trata de una transformación estratégica que podría consolidar a México como un líder logístico a nivel global.
Lázaro Cárdenas, con 1.27 millones de TEUs movilizados, refleja su rol crucial como puerta de entrada para insumos de las industrias automotriz y manufacturera. Por otro lado, aunque el Puerto de Manzanillo sigue siendo el líder del Pacífico con 1.3 millones de TEUs, su crecimiento de solo 1.5% y las recientes disrupciones operativas, que causaron pérdidas millonarias, demuestran la necesidad urgente de repensar su capacidad.
Los puertos mexicanos están en un punto de inflexión
El contraste entre Lázaro Cárdenas y Manzanillo es un reflejo de una realidad ineludible: México debe diversificar sus rutas y centros logísticos. Depender de corredores únicos como Laredo, Veracruz o Manzanillo es un riesgo que ya está generando costos y retrasos.
Vea también: Tiendanube se viste de gala con el distintivo «Hecho en México»
Aquí es donde la digitalización se vuelve vital, pues permite una visibilidad en tiempo real para redirigir flujos y aprovechar hubs interiores. La resiliencia logística no es solo un concepto, es la diferencia entre una cadena de suministro estable y pérdidas económicas significativas. Es lo que permitirá a México ser un hub confiable y no solo un país exportador.
Retos y oportunidades regionales
A nivel regional, la integración con socios como Brasil está en pleno auge, con un potencial enorme en sectores como el farmacéutico y el automotriz. Sin embargo, en América Latina persisten retos estructurales como la falta de estándares comunes y la baja inversión en infraestructura, lo que obliga a las empresas a asumir costos y expandir inventarios. Por ello, es crucial la implementación de soluciones tecnológicas que permitan estandarizar la visibilidad y el control logístico sin importar el país.
La urgencia de la infraestructura terrestre
A pesar de contar con puertos de clase mundial, la infraestructura terrestre y ferroviaria de México sigue rezagada, incapaz de absorber los volúmenes proyectados. La saturación de cruces como Laredo impulsa el desarrollo de alternativas como Mexicali, y el aumento del comercio con Asia en 2024 evidenció la necesidad de dar más protagonismo a puertos como Ensenada y Altamira.
Vea también: El Palacio de Hierro reafirma su permanencia total y compromiso con México
El dilema es evidente: sin una red de transporte que soporte el flujo portuario, la logística se vuelve menos eficiente y más costosa. México tiene la oportunidad de crear un nuevo mapa logístico donde la eficiencia y la autonomía sean la base de su estrategia. La pregunta es si sabrá aprovechar este momento para generar un cambio duradero.


