La discusión sobre los aranceles y los boicots a productos importados en México, a menudo percibida como un debate lejano y complejo, está calando hondo en la población y ya se traduce en cambios concretos en los hábitos de consumo. Más allá de las cifras, es la sensación de incertidumbre económica lo que está impulsando una transformación profunda en la forma en que los mexicanos compran.
Desinformación, pero no Desinterés: El Temor Reina
Un estudio reciente de NielsenIQ (NIQ), titulado «Termómetro de aranceles: cómo los mexicanos responden a los aranceles impuestos por los Estados Unidos», revela una paradoja interesante: solo el 22% de los mexicanos afirma conocer a fondo el tema de los aranceles. En contraste, el 44% ha escuchado algo pero carece de conocimiento profundo, y un 34% ni siquiera está al tanto. La ignorancia se acentúa aún más con respecto a los llamados a boicot a marcas extranjeras, con un abrumador 82% sin información al respecto.
Sin embargo, esta desinformación no se traduce en desinterés. Entre quienes han oído sobre los aranceles, más de la mitad (55%) se siente muy preocupado por el impacto en su economía familiar este año, y un 29% está algo preocupado. Esta inquietud se materializa en la percepción de que los aranceles ya afectan directamente los precios: 4 de cada 10 mexicanos sienten que sus compras habituales se han encarecido, y un 36% asegura que el impacto ha sido «mucho».
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Los aranceles en México transforman hábitos de consumo
Los alimentos básicos son la categoría donde el aumento de precios es más evidente, con un 64% de los encuestados reportando costos más elevados. Otras categorías como productos del hogar (12%), bebidas (12%), electrónicos y electrodomésticos (6%), y ropa y calzado (5%) también muestran incrementos percibidos.
Ante esta situación, los consumidores mexicanos están ajustando sus estrategias de ahorro. Un 31% está optando por comprar marcas propias o más económicas, mientras que un 29% está reduciendo la cantidad de productos que adquiere. A corto plazo, si los precios se mantienen altos, casi la mitad (49%) planea buscar alternativas más económicas, y 1 de cada 4 considera directamente reducir su consumo. La conversación no gira en torno a si los aranceles son la causa directa del aumento, sino en la convicción del consumidor de que lo son, y esta percepción está moldeando el mercado.
Nacionalismo Económico y el Reto de las Marcas
La narrativa de los aranceles también ha despertado un nacionalismo económico. Un 31% de los encuestados está «definitivamente seguro» de pagar más por productos hechos en México para apoyar la economía local y evadir los aranceles, y un 42% lo considera en algunos casos. No obstante, el precio sigue siendo un factor decisivo, ya que un 14% prefiere el producto más barato sin importar su origen, y un 13% aún no está seguro.
En cuanto al boicot a marcas extranjeras, si bien un 53% de los consumidores no ha considerado cambiar sus hábitos por ello, un 20% está evaluando activamente esta opción, y otro 20% ya ha dejado de comprar alguna marca o producto extranjero.
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Este panorama presenta un doble reto para las marcas. Por un lado, deben comunicar de forma clara el origen de sus precios para contrarrestar percepciones erróneas. Por otro, es crucial que no subestimen el cambio de hábitos que se está gestando. Como señala NielsenIQ, «cerca de la mitad de los consumidores afirma que modificará su forma de comprar si los precios continúan elevados. Aunque la percepción no refleje por completo la realidad, es precisamente esa percepción la que está definiendo las decisiones de compra y, en consecuencia, transformando la dinámica competitiva del mercado».
