El sector retail en México enfrenta un panorama complejo en este 2026, y El Puerto de Liverpool no es la excepción. La emblemática cadena de tiendas departamentales ha consolidado una estrategia de financiamiento agresiva, alcanzando niveles récord en la colocación de créditos para sus consumidores. Sin embargo, esta ambición comercial trae consigo una sombra financiera que comienza a preocupar a analistas e inversores: el incremento en la tasa de morosidad, que ha escalado hasta situarse en un 4.4%.
En el ecosistema financiero actual, donde el consumo se ha visto presionado por variables macroeconómicas globales y locales, el modelo de negocio de las tiendas departamentales depende intrínsecamente de su capacidad para otorgar crédito. La pregunta que surge es si esta estrategia de expansión es sostenible a largo plazo o si se está convirtiendo en una «burbuja» de riesgo para la compañía.
La estrategia del crédito como motor de ventas
Para entender por qué Liverpool ha optado por prestar más dinero que nunca, es fundamental analizar la psicología del consumidor mexicano. Históricamente, el uso de tarjetas departamentales ha sido una puerta de entrada al consumo para millones de familias que no necesariamente tienen acceso pleno a la banca tradicional.
Liverpool ha potenciado su cartera mediante promociones agresivas, meses sin intereses y una integración tecnológica que permite obtener crédito casi de manera instantánea en sus plataformas digitales y tiendas físicas. Esta facilidad ha permitido que la empresa sostenga sus volúmenes de venta a pesar de los ciclos de enfriamiento del consumo. Sin embargo, al ampliar la base de clientes, el perfil de riesgo crediticio cambia.
El indicador del 4.4%: Un llamado de alerta
La cifra de una cartera vencida al 4.4% no debe tomarse a la ligera. En el mundo financiero, la cartera vencida es el porcentaje de créditos que superan los 90 días sin recibir un pago. Cuando esta tasa aumenta, la empresa no solo deja de percibir los ingresos esperados, sino que debe incrementar sus provisiones contables (reservas de capital destinadas a cubrir posibles pérdidas).
Este ajuste en las reservas impacta directamente en el estado de resultados, reduciendo la utilidad neta de la compañía. En otras palabras, aunque Liverpool venda mucho, el costo de recuperar esa cartera —o la pérdida total de la misma— comienza a erosionar los márgenes de beneficio.
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Factores externos: Inflación y tasas de interés
No todo el peso de esta situación recae en las políticas de otorgamiento de crédito de la firma. El 2025 y el arranque de 2026 fueron años marcados por la incertidumbre económica. Factores como la inflación persistente, que reduce el ingreso disponible de los hogares, y las tasas de interés, han colocado a los clientes en una situación de mayor vulnerabilidad.
Cuando un consumidor prioriza sus gastos básicos (comida, vivienda, servicios) sobre el pago de una tarjeta departamental, la morosidad es el resultado lógico. Liverpool se encuentra, entonces, en una encrucijada: restringir el crédito podría significar una caída estrepitosa en las ventas, mientras que mantener la flexibilidad actual pone en riesgo la salud financiera de su cartera.
La gran lección para la industria no es detener el crédito, sino optimizar la gestión del riesgo. La tecnología debe jugar un papel más importante: el uso de Inteligencia Artificial y Big Data para una mejor calificación de riesgo (credit scoring) de los solicitantes es la herramienta más poderosa de la que dispone la empresa hoy en día.
Además, la diversificación de los ingresos es vital. Liverpool ha mostrado interés en expandir sus servicios digitales y logísticos, buscando que la dependencia de las ventas a crédito disminuya progresivamente, buscando un equilibrio entre ser un minorista de ropa y accesorios, y un actor financiero robusto.
El Puerto de Liverpool sigue siendo un pilar del retail mexicano. No obstante, el nivel de 4.4% de cartera vencida es una señal clara de que el mercado ha cambiado. Los inversionistas observarán de cerca cómo la administración gestiona estos activos en los próximos trimestres. La capacidad de la cadena para sanear su cartera sin sacrificar su dominio en el mercado será el factor que defina su éxito financiero en lo que resta de 2026. La era de la expansión desmedida parece estar dando paso a una era de cautela y optimización financiera.



