La tasa de inflación en México registró una desaceleración en noviembre, ubicándose en 4.55%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este resultado se sitúa por debajo de las expectativas del mercado y marca una tendencia a la baja desde el pico alcanzado en julio.
El índice de precios al consumidor (IPC) mostró un incremento mensual del 0.44%, menor al 0.64% registrado en el mismo mes del año anterior. Al analizar los componentes de la inflación, se observa que el índice subyacente, que excluye los productos de alta volatilidad, creció a una tasa anual de 3.58%, mientras que la inflación no subyacente, que incluye alimentos y energéticos, se ubicó en 7.6%.
Dentro del subgrupo subyacente, las mercancías registraron una ligera disminución mensual, aunque su tasa anual se mantuvo en 2.39%. Por otro lado, los servicios continuaron mostrando un crecimiento sostenido, con una tasa anual de 4.9%.
En cuanto a la inflación no subyacente, los precios de los agropecuarios y los energéticos registraron incrementos anuales de 10.74% y 4.55%, respectivamente. Estos aumentos se vieron impulsados principalmente por la volatilidad en los precios internacionales de los alimentos y los combustibles.
La tasa de inflación en México registró una desaceleración
La inflación también impactó en la canasta de consumo mínimo, que experimentó un aumento anual de 4.23%. Los rubros con mayores incrementos interanuales fueron restaurantes y servicios de alojamiento, alimentos y bebidas no alcohólicas, y servicios educativos.
A nivel de productos específicos, la papaya, la cebolla y la electricidad registraron los mayores aumentos de precios a nivel mensual.
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La desaceleración de la inflación en México se produce en un contexto de endurecimiento de la política monetaria por parte del Banco de México (Banxico), que ha elevado la tasa de interés en varias ocasiones para controlar la inflación. Sin embargo, en noviembre, el banco central decidió reducir la tasa en 25 puntos base, señalando que la inflación muestra signos de moderación.
Esta decisión se tomó considerando las expectativas de que la inflación continúe desacelerándose en los próximos meses, gracias a la moderación de los precios internacionales de los alimentos y los combustibles, así como a la política monetaria restrictiva.
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La inflación en México ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos meses, lo que sugiere que las medidas implementadas por el gobierno y el banco central están comenzando a surtir efecto. Sin embargo, es importante mantener una vigilancia estrecha sobre la evolución de los precios, especialmente en un contexto de incertidumbre global.
Se espera que la inflación cierre el año 2024 en un nivel similar al de 2023, lo que representa una mejora significativa en comparación con los niveles alcanzados en años anteriores. A pesar de estos avances, el Banco de México continuará monitoreando de cerca la evolución de la inflación y ajustando su política monetaria según sea necesario para garantizar la estabilidad de precios.

