Las voces de diseñadores y expertos en México coinciden: la industria de la moda se encuentra en un punto de inflexión. La transformación hacia prácticas sostenibles no es solo una opción, sino un imperativo para asegurar su supervivencia en un futuro marcado por la escasez de recursos y el deterioro ambiental.
Diseñadoras como Mildred Partida, creadora de la marca mexicana Culto Mar, destacan la facilidad con la que las pequeñas empresas pueden adoptar estrategias sostenibles.
Su marca, ubicada en Sayulita, Nayarit, ha implementado medidas como el uso de poliéster reciclado para sus trajes de baño, impresiones digitales sin agua y la plantación de manglares.
Partida resalta la creciente demanda por parte de los consumidores de productos con prácticas sostenibles, quienes buscan información sobre la procedencia de la materia prima, el diseño y la venta antes de realizar una compra.
La moda sostenible: un imperativo para el futuro de la industria
Datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente revelan que la industria textil es responsable del 20% de la contaminación mundial de agua potable, principalmente debido al uso de tintes y productos de acabado.
A esto se suma el problema de los microplásticos, liberados en grandes cantidades durante los primeros lavados de las prendas.
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A pesar de los desafíos, la esperanza reside en el crecimiento de marcas comprometidas con la sostenibilidad. En la edición 81 de Intermoda, se reúnen al menos diez marcas con este enfoque, mostrando sus estrategias e inspirando a otras empresas a unirse a este movimiento crucial.
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Guillermo Criados, presidente del Consejo Iberoamericano de Moda Sostenible, hace un llamado a las grandes empresas textiles a sumarse a la ola de la sostenibilidad.
Criados enfatiza que este cambio es necesario no solo para el medio ambiente, sino también para la supervivencia de las marcas a mediano plazo.
Las empresas que adopten estas prácticas de manera efectiva, asegura, ganarán dinero y garantizarán su futuro, mientras que aquellas que se resistan enfrentarán graves problemas.
Nuevas fibras, nuevas perspectivas
Floralice Herrera, directora del colectivo de moda Magnata, destaca la búsqueda de alternativas a las fibras tradicionales como un camino hacia la sostenibilidad.
Su colectivo utiliza fibras de bambú, hilaza de redes de pesca y plásticos PET para la elaboración de sus prendas, lo que reduce la contaminación y abre nuevas posibilidades creativas.
Hacia un lujo sostenible
Herrera afirma que la sostenibilidad se está convirtiendo en el nuevo lujo. Las marcas que apuestan por esta propuesta, conscientes de las demandas del consumidor actual, buscan estrategias innovadoras para satisfacerlas.
La industria de la moda se encuentra en una encrucijada. Elegir el camino de la sostenibilidad no solo es un imperativo ambiental, sino también una oportunidad para crear un futuro más próspero y responsable para el sector.
