La economía mexicana presentó un panorama mixto en cuanto a la inversión durante el mes de mayo, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Si bien la inversión fija bruta en sectores como la construcción residencial mostró un crecimiento sólido, otras áreas, como la construcción no residencial y la inversión en maquinaria y equipo, evidenciaron una desaceleración.
El sector de la construcción residencial fue el principal impulsor del crecimiento de la inversión fija bruta en mayo. Con un aumento del 6.6% respecto al mes anterior y del 10.3% en comparación anual, este segmento demostró una notable fortaleza. Sin embargo, esta tendencia positiva contrasta con la debilidad observada en la construcción no residencial, que registró una contracción del 0.2% mensual.
La economía mexicana presentó un panorama mixto
La inversión en maquinaria y equipo, tanto de origen nacional como importado, también mostró signos de desaceleración. A pesar de un crecimiento anual del 3.7% en el caso de la maquinaria y equipo importado, el gasto mensual se redujo en un 1.6%. Esta tendencia a la baja sugiere una cierta cautela por parte de las empresas a la hora de realizar inversiones en activos productivos.
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Las perspectivas para la inversión en México son inciertas. Por un lado, el crecimiento de la construcción residencial podría continuar impulsado por la demanda de vivienda y las bajas tasas de interés. Sin embargo, la desaceleración en otros sectores, como la construcción no residencial y la inversión en maquinaria y equipo, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este dinamismo.
Banco Base advierte que la inversión en construcción no residencial podría deteriorarse aún más en los próximos meses, debido a la incertidumbre política y económica asociada al fin del sexenio actual. Además, la adopción de medidas de disciplina fiscal por parte del nuevo gobierno podría limitar el gasto público en infraestructura, lo que afectaría negativamente a este sector.
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El panorama de la inversión en México es complejo y presenta matices contradictorios. Si bien el crecimiento de la construcción residencial es una señal positiva, la desaceleración en otros sectores y la incertidumbre sobre el futuro económico plantean desafíos para el crecimiento económico del país. Será fundamental monitorear de cerca la evolución de estos indicadores para evaluar el impacto de las políticas públicas y las condiciones económicas globales en la inversión privada.
