La economía mexicana mostró signos de debilidad en el segundo trimestre del año, con un crecimiento del PIB que se ubicó por debajo de las expectativas de los analistas. A pesar de un leve avance, la actividad económica se vio afectada por la desaceleración de los servicios y la contracción del sector agropecuario, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).
Citibanamex, uno de los principales bancos del país, advirtió que el crecimiento se ha debilitado desde finales de 2023 y anticipó que esta tendencia se mantendrá durante el resto del año. La institución financiera atribuyó esta desaceleración a diversos factores, entre los que destacan:
- Desaceleración de la economía estadounidense: La disminución del crecimiento económico en el principal socio comercial de México está afectando las exportaciones y la inversión.
- Menor dinamismo del consumo interno: El gasto de los hogares ha mostrado signos de moderación, lo que limita el crecimiento de la demanda interna.
- Contracción del gasto público: La política fiscal restrictiva del gobierno ha reducido el gasto en infraestructura y otros programas sociales, lo que ha impactado negativamente en la actividad económica.
- Altas tasas de interés: La política monetaria restrictiva del Banco de México, destinada a controlar la inflación, ha encarecido el crédito y desalentado la inversión.
- Baja confianza empresarial: La incertidumbre política y económica ha generado un clima de negocios menos favorable, lo que ha llevado a las empresas a posponer sus inversiones.
La economía mexicana mostró signos de debilidad
Gabriela Siller, directora de análisis económico del Banco Base, coincidió en que la economía mexicana enfrenta un panorama complejo y redujo su pronóstico de crecimiento para este año. Alejandro Saldaña, economista en jefe del Grupo Financiero B×+, señaló que la desaceleración se debió principalmente a la debilidad del sector primario y a un menor dinamismo en los servicios.
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Los analistas consultados coinciden en que será difícil que la economía mexicana recupere el dinamismo perdido en el segundo semestre del año, debido a la incertidumbre política tanto en México como en Estados Unidos. La transición hacia un nuevo gobierno y el proceso electoral en el país vecino podrían generar volatilidad en los mercados y afectar la confianza de los inversionistas.
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La economía mexicana se encuentra en un momento de transición, con un crecimiento moderado y perspectivas inciertas. Los desafíos que enfrenta el país requieren de políticas económicas sólidas y un entorno de negocios más estable para impulsar la inversión y el crecimiento a largo plazo.

