La aparición de los Kidults en México está redefiniendo el consumo. En México, esta influencia es notable, ya que 7 de cada 10 adultos entre 25 y 70 años compran juguetes o coleccionables con regularidad. Esta conducta desafía la antigua idea de que estos intereses son exclusivos de la infancia.
Un estudio de Kantar revela que existe una creciente aceptación para expresar gustos personales, lo que ha elevado la colección de figuras, juguetes y objetos nostálgicos a una forma válida de autoexpresión entre los adultos.
Este cambio cultural representa una significativa oportunidad comercial para las marcas que logren conectar con este público en expansión. La nostalgia, el atractivo del diseño y el deseo de individualizar los espacios son los principales impulsores detrás de las compras de los Kidults.
¿Qué impulsa a los Kidults mexicanos?
El análisis de Kantar identifica productos populares entre los Kidults como Funkos, Labubus, Ternurines, Legos, Playmobil y figuras de acción. Sus motivaciones son variadas: el 51% colecciona por gusto propio, el 49% se siente atraído por la estética y el 44% compra por la conexión emocional con su infancia.
La calidad es un factor crucial para este consumidor. Un 47% la considera “muy importante” y un 27% “extremadamente importante”, lo que indica que buscan objetos bien hechos, con atención al detalle y duraderos, más allá de la simple acumulación.
En los niveles socioeconómicos altos, predominan las licencias oficiales y las ediciones limitadas, mientras que en los niveles bajos, el diseño y la asequibilidad son los criterios principales.
El gasto de los Kidults es considerable: el 47% invierte habitualmente entre 500 y mil pesos por artículo, y un 21% destina entre mil y 2 mil pesos a piezas que realmente les interesan.
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La aparición de los Kidults en México
El crecimiento de la cultura Kidult está intrínsecamente ligado al auge de las redes sociales y a la independencia económica de esta generación. Más de la mitad (54%) de los compradores de coleccionables participan en comunidades en línea para compartir intereses, intercambiar artículos, conocer novedades y reafirmar su identidad como coleccionistas.
En los niveles socioeconómicos altos, esta interacción ocurre principalmente en plataformas digitales, mientras que en los niveles bajos, los encuentros son más presenciales, en mercados, bazares o eventos especializados.
En definitiva, los Kidults han creado una cultura dinámica donde la diversión y la nostalgia se entrelazan con las dinámicas del consumo adulto. Ser Kidult hoy es mucho más que un hobby; es una manera de fusionar recuerdos de la infancia con la vida adulta, impulsando un nuevo modelo de consumo basado en la personalización, la exclusividad y la conexión emocional.
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Para las marcas, comprender y acercarse a este fenómeno puede generar nuevas vías de crecimiento en un mercado que ya no teme expresar su lado más auténtico y lúdico.
