El panorama laboral en México ha encendido las alarmas de analistas y organismos económicos al registrar sus cifras más bajas de creación de puestos de trabajo desde el fatídico año 2020. Aunque la economía global intentaba dejar atrás las secuelas de la crisis sanitaria, el mercado interno mexicano parece haber golpeado un muro estructural que impide la absorción de la creciente demanda de plazas formales.
Según los datos más recientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y diversos indicadores de ocupación, la velocidad a la que se generan nuevas plazas se ha reducido a niveles que no se veían en un lustro. Este fenómeno no es una anomalía aislada, sino el resultado de una convergencia de factores internos y externos que están reconfigurando la dinámica de contratación en el país.
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Para dimensionar la gravedad de la situación, es necesario comparar el ritmo actual con los periodos de recuperación previa. Mientras que entre 2021 y 2023 se observó un «rebote» natural tras la reapertura económica, el año 2025 y el inicio de 2026 han mostrado una fatiga evidente.
La Desaceleración del Sector Secundario
La manufactura, que tradicionalmente ha sido el motor de la formalidad en México, enfrenta una baja demanda externa, particularmente de los Estados Unidos. La incertidumbre en las cadenas de suministro y los costos logísticos han llevado a muchas empresas a pausar sus planes de expansión de nómina.
El Impacto de la Tasa de Interés
Con una política monetaria restrictiva para contener la inflación, el costo del dinero se ha mantenido alto. Para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que generan el 70% del empleo en el país, financiar la apertura de nuevas posiciones se ha vuelto una carga financiera insostenible.
Estancamiento del Mercado Laboral en México
No se puede atribuir esta caída a un solo culpable. Estamos ante una «tormenta perfecta» de variables económicas:
- Incertidumbre Jurídica y Reformas Laborales: Si bien las reformas para mejorar salarios y prestaciones son positivas para el trabajador, la rapidez de su implementación sin incentivos fiscales ha provocado que muchas empresas opten por la automatización o, en el peor de los casos, por el retorno a esquemas de informalidad.
- Costo de la Formalidad: El incremento en las cuotas patronales y el salario mínimo ha presionado los márgenes de utilidad de los sectores de servicios y comercio, obligándolos a operar con plantillas mínimas.
- Falta de Inversión Pública en Infraestructura: La inversión fija bruta no ha crecido al ritmo necesario para detonar proyectos de construcción masiva, un sector que históricamente absorbe mano de obra no especializada de forma rápida.
El Fenómeno de la Informalidad: El Refugio Peligroso
Ante la incapacidad del sector formal para generar espacios, la Tasa de Informalidad Laboral (TIL) ha vuelto a repuntar. Este es quizás el dato más doloroso de la crisis actual, ya que implica que millones de mexicanos trabajan sin red de seguridad social, sin ahorro para el retiro y con salarios volátiles.
La informalidad actúa como una válvula de escape de corto plazo, pero a largo plazo debilita la recaudación fiscal y aumenta la presión sobre los servicios públicos de salud, que deben atender a una población que no contribuye al sistema de seguridad social formal.
Sectores con Mayor Resiliencia y Sectores en Crisis
No todo el panorama es sombrío, aunque los focos rojos predominan:
- Tecnología y Servicios Digitales: Continúan contratando, pero requieren un nivel de especialización que el grueso de la fuerza laboral desplazada de la manufactura o el campo no posee.
- Turismo: Ha mostrado una recuperación errática. Aunque hay vacantes, la rotación es altísima debido a las condiciones de inestabilidad y los bajos salarios base.
- Construcción: Es el sector más afectado por la pausa en la inversión privada. La falta de nuevos desarrollos verticales y complejos industriales ha dejado a miles de obreros en la incertidumbre.
- Desafíos para el Cierre de Año y el Futuro Próximo
Para revertir la peor cifra de empleo desde 2020, el país necesita atacar frentes simultáneos. Los analistas sugieren que sin un pacto de estabilidad entre el sector público y el privado, el estancamiento podría prolongarse durante todo el bienio 2026-2027.
La Necesidad de Incentivos a la Contratación
Expertos proponen deducciones fiscales inmediatas para aquellas empresas que logren incrementar su nómina formal en más de un 10% anual. Sin este tipo de estímulos, el costo de «ser formal» seguirá pareciendo un castigo para el emprendedor.
Mucho se ha hablado del nearshoring como la gran solución. Sin embargo, la falta de energía eléctrica suficiente, agua e infraestructura logística ha provocado que muchas de esas inversiones se queden en el papel o se desvíen hacia otros países de la región, limitando la creación de los «empleos del futuro» que México tanto necesita.
La cifra actual de generación de empleo no es simplemente un número estadístico; es el reflejo de miles de familias mexicanas enfrentando la precariedad. Que estemos en niveles de 2020 —un año donde el mundo se detuvo por completo— es una señal de alerta máxima.
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La recuperación del mercado laboral requiere más que retórica; exige certeza jurídica para la inversión, una revisión de la carga fiscal sobre la nómina y un impulso decidido a la capacitación técnica. Si México no logra reactivar su motor de empleo formal, el costo social de esta brecha laboral será una factura que la nación pagará durante décadas en forma de desigualdad y bajo crecimiento económico.
Es imperativo que la agenda nacional coloque la creación de trabajo digno y formal como la prioridad absoluta, entendiendo que el empleo es, y siempre será, el mejor programa social posible.


