La Federación Nacional de Minoristas de Estados Unidos (NRF, por sus siglas en inglés) ha emitido un llamado urgente a la administración federal para revertir las políticas arancelarias impuestas a las importaciones provenientes de México y Canadá. Bajo la dirección de Matthew Shay, el organismo busca que se reafirme la exención de impuestos bajo las Secciones 301 y 232, argumentando que las actuales barreras comerciales representan un costo insostenible tanto para los minoristas como para sus proveedores en la región de América del Norte.
Este posicionamiento surge en un contexto de alta tensión comercial, donde el gobierno estadounidense ha aplicado aranceles que oscilan entre el 25% y el 100% en sectores críticos. Estos gravámenes afectan desde materias primas como acero y aluminio hasta productos de alta tecnología y salud, incluyendo semiconductores, vehículos eléctricos, baterías y equipo médico, impactando directamente la competitividad de la cadena de suministro regional.
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Un Golpe a la Estructura de Costos del Comercio Minorista
Para la NRF, la imposición de estos aranceles no es solo una carga fiscal, sino un obstáculo operativo que afecta de manera desproporcionada a los pequeños comerciantes y al sector restaurantero. Estos actores carecen a menudo de la infraestructura administrativa para gestionar normativas aduaneras complejas, por lo que la federación ha solicitado a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) mayor claridad y herramientas de facilitación comercial que reduzcan la burocracia.
Es fundamental considerar que el comercio minorista es el principal empleador del sector privado en Estados Unidos, siendo responsable de uno de cada cuatro empleos en el país y aportando una cifra récord de 5.3 billones de dólares al Producto Interno Bruto (PIB). En este sentido, cualquier política que encarezca los insumos básicos pone en riesgo la estabilidad de una industria pilar para la economía estadounidense.
El Sector minorista de EE. UU. alerta sobre los riesgos de la política arancelaria
De cara a la Revisión Conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para 2026, la NRF ha enviado una recomendación formal al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). La premisa central es evitar la implementación de cambios que causen un daño irreparable a las cadenas de suministro integradas.
El sector minorista subraya que la revisión debe enfocarse en tres objetivos prioritarios:
- Evitar una guerra comercial: El escalamiento de medidas punitivas entre los socios del tratado solo incrementará los precios para el consumidor final.
- Blindar sectores estratégicos: Es imperativo proteger la fluidez en industrias clave como la agroalimentaria y la textil, de las cuales dependen directamente los inventarios de tiendas y restaurantes.
- Mejorar la facilitación aduanera: Optimizar los procesos de revisión para que el flujo de mercancías no sea interrumpido por requisitos técnicos excesivos.
Hacia una Corrección de Rumbo Necesaria
La Federación concluye que, si bien existen oportunidades para ajustar ciertos mecanismos del tratado, estos deben realizarse bajo una óptica de cooperación y no de confrontación. La preservación de las cadenas de suministro regionales es vital para contener la inflación y asegurar el dinamismo del consumo interno.
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La postura de la NRF es una invitación a la «corrección de rumbo» antes de que la revisión de 2026 se convierta en un foco de inestabilidad económica. La competitividad de América del Norte frente a otros bloques globales depende de la eliminación de barreras internas que, lejos de proteger la industria nacional, erosionan los márgenes operativos de los sectores que mantienen viva la economía de los tres países.
Fuente: Thelogisticsworld.com


