A medida que México se prepara para ser una de las sedes principales del Mundial de la FIFA 2026, uno de los puntos logísticos más importantes del país, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), ha enviado un mensaje contundente que sacude los planes de movilidad de miles de viajeros: no habrá tregua ni convenios con plataformas como Uber o Didi.
El contralmirante José Ramón Rivera Parga, director general del AICM, ha dejado claro que la administración del aeropuerto no tiene intención de abrir espacios ni facilitar la operación de los sistemas de transporte por aplicación, manteniendo una defensa férrea de los taxis concesionados.
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El Conflicto Legal y la Soberanía de la Zona Federal
El núcleo del problema radica en la naturaleza jurídica de los terrenos del aeropuerto. Al ser una zona federal, el AICM se rige por leyes que exigen un permiso específico emitido por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para prestar servicios de transporte público.
Rivera Parga fue tajante al señalar: «No vamos a tener interacción con Uber». Esta declaración refuerza la política actual donde solo las empresas de taxis autorizadas, que pagan rentas de espacios, contraprestaciones y cumplen con revisiones mecánicas federales, pueden recoger pasajeros en las terminales 1 y 2.
El Mundial 2026: ¿Un Caos Logístico en Puerta?
La negativa del AICM genera una gran incertidumbre de cara a la Copa del Mundo. Se espera que la Ciudad de México reciba a cientos de miles de turistas internacionales, muchos de los cuales están habituados a utilizar aplicaciones de transporte de manera global.
La falta de integración de estas plataformas plantea varios retos:
- Saturación de Taxis Concesionados: Existe la duda sobre si la flota actual de taxis oficiales será suficiente para cubrir la demanda masiva de los aficionados durante el torneo.
- Confusión del Turista: El viajero extranjero, al intentar solicitar un vehículo por app, se encontrará con la restricción de tener que caminar fuera de la zona federal (en ocasiones áreas poco iluminadas o distantes) para abordar su transporte.
- Imagen Internacional: En un evento de clase mundial, las restricciones de movilidad suelen ser vistas como un retroceso en la modernización de servicios urbanos.
La Estrategia del AICM: Seguridad sobre Conveniencia
Desde la perspectiva del aeropuerto, la prioridad no es la comodidad de la aplicación, sino la seguridad y el control. El director del puerto aéreo sostiene que los taxis concesionados ofrecen una trazabilidad y un registro que las plataformas digitales, bajo el esquema actual, no garantizan dentro de la jurisdicción federal.
Además, existe una presión constante por parte de las agrupaciones de taxistas autorizados, quienes argumentan una competencia desleal si se permitiera el ingreso de Uber sin que estos paguen las mismas cuotas de operación que el aeropuerto exige a los gremios tradicionales.
Actualmente, los operativos para sancionar a conductores de plataformas siguen vigentes. Las multas por recoger pasajeros en zona federal pueden superar los 50,000 pesos, lo que ha generado una dinámica de «persecución» que afecta tanto a conductores como a usuarios, quienes a menudo deben ocultar que están utilizando una aplicación para evitar altercados con las autoridades o los taxistas del sitio.
A pesar de la presión de las empresas tecnológicas y de la necesidad de una movilidad fluida para el Mundial 2026, la administración del AICM se mantiene inamovible. La postura oficial es clara: el reglamento federal está por encima de las tendencias del mercado digital.
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Para los viajeros que lleguen a la CDMX en los próximos meses y durante la justa mundialista, la recomendación oficial seguirá siendo el uso de taxis autorizados dentro de la terminal o el uso de transporte público masivo como el Metrobús, dejando a las apps de transporte fuera de la ecuación aeroportuaria.


