La campaña «Hecho en México» está de vuelta y no solo en los productos, sino en las calles. Con espectaculares y anuncios en avenidas clave de la Ciudad de México, el movimiento, impulsado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el Gobierno federal, busca fomentar un cambio cultural en los hábitos de consumo de los mexicanos.
El regreso de esta iniciativa se alinea con una tendencia ya presente en el mercado: según un estudio de Kantar, 7 de cada 10 mexicanos prefieren comprar productos con el sello «Hecho en México» si tienen la misma calidad que una alternativa extranjera. Este fenómeno responde a un creciente orgullo nacionalista y a la búsqueda de fortalecer la economía local. En un contexto de inflación, consumir productos nacionales se ha convertido en una forma de apoyar a las industrias y empleos del país.
El movimiento «Hecho en México» regresa con fuerza
Bajo el lema «Lo Hecho en México está mejor hecho», esta campaña histórica ha logrado algo sin precedentes: unir a marcas competidoras de diversos sectores, como Bimbo, Grupo Modelo, Banorte y Liverpool, para trabajar en un mismo frente.
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El sello, otorgado por la Secretaría de Economía, garantiza que los productos cumplen con los estándares de calidad y son elaborados en territorio nacional, lo que lo convierte en un distintivo de confianza para los consumidores. La campaña ya ha generado una gran conversación en redes sociales, con videos virales en TikTok que reflejan el entusiasmo de la gente por consumir lo nacional.
El reto para las marcas
Para que este movimiento sea exitoso, las marcas deben ser creíbles. No basta con el discurso; es necesario demostrar con acciones cómo contribuyen al desarrollo del país. Ejemplos como Grupo Modelo, que integra a productores locales en su cadena de valor, demuestran cómo la autenticidad y el compromiso refuerzan el mensaje.
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De cara a eventos como el Mundial de 2026 y el auge del nearshoring, el consumo local tendrá aún más relevancia. Las empresas que logren conectar con esta tendencia de manera genuina, ofreciendo productos de calidad y demostrando su impacto positivo en la economía, no solo aumentarán sus ventas, sino que construirán una lealtad duradera en sus clientes. «Hecho en México» es más que un sello; es un movimiento que convierte a los consumidores en protagonistas de la economía del país.

