El panorama político y económico en Venezuela ha dado un giro drástico este 2026, obligando a las multinacionales mexicanas a desempolvar sus estrategias de inversión en el país sudamericano. Tras años de hiperinflación, controles de cambio y expropiaciones, empresas como Gruma, Bimbo y Coca-Cola FEMSA (KOF) se encuentran en etapas muy distintas de su relación con el mercado venezolano.
Bimbo y Coca-Cola FEMSA: Los sobrevivientes
A diferencia de otras empresas que abandonaron el barco, la panificadora y la embotelladora han mantenido una política de «resistencia silenciosa».
Bimbo: Ha operado con marcas locales como Marinela y Holsum, absorbiendo las pérdidas y operando bajo un esquema de autosuficiencia para no depender de la matriz en México.
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Coca-Cola FEMSA: Desde 2017, la empresa dejó de consolidar sus cifras de Venezuela para proteger su balance general, pero nunca dejó de producir. Hoy, el reto es reconstruir una cadena de suministro que quedó fracturada por la falta de divisas durante años.
El dilema de los gigantes mexicanos ante la «Nueva Venezuela»
El gigante de la harina de maíz tiene una historia distinta. Tras la expropiación de su filial Monaca bajo el gobierno chavista, la empresa salió físicamente del país. Sin embargo, con el nuevo cambio de ciclo político, el fallo del Banco Mundial que ordena a Venezuela pagarle 484 millones de dólares cobra una relevancia crítica. Para Gruma, la apuesta en 2026 no es necesariamente operativa, sino jurídica y de recuperación de activos.
Aunque el cambio político sugiere una posible restauración del Estado de Derecho, los analistas coinciden en que la recuperación no será inmediata.
Los inversionistas en Monterrey y Ciudad de México esperan cambios estructurales que brinden seguridad jurídica real antes de inyectar nuevo capital.
Se estima que la estabilización de los mercados y la normalización de la infraestructura logística tomará varios años, por lo que las áreas legales de estas empresas están evaluando si es momento de dar por perdidos los procesos antiguos o apostar por un regreso triunfal.
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Mientras Bimbo y FEMSA buscan capitalizar su permanencia histórica para dominar el consumo local en una etapa de apertura, Gruma lidera la batalla por la indemnización legal. El 2026 marca, para todos, el fin de la era de «supervivencia» y el inicio de una evaluación estratégica de alto riesgo.
Fuente: Expansion.mx


