La movilidad urbana en México está atravesando una transformación profunda, acelerada por la inminente llegada de eventos globales y una creciente demanda de eficiencia por parte de los usuarios. Recientemente, un análisis realizado por The Competitive Intelligence Unit (The CIU) en colaboración con plataformas de movilidad ha arrojado luz sobre una realidad innegable: los pasajeros, especialmente aquellos que transitan por aeropuertos, están abandonando las opciones tradicionales de transporte para abrazar la tecnología digital.
Este cambio de paradigma no es casualidad. Mientras que los taxis de sitio y el transporte público enfrentan críticas por falta de transparencia, costos elevados y deficiencias en el servicio, las aplicaciones de movilidad (donde Uber lidera con una ventaja significativa) se han consolidado como el aliado principal del viajero moderno.
Vea también: Precios de ropa y calzado en México se frenan en mayo
El fenómeno de la preferencia digital
El estudio, titulado «Movilidad Urbana ante el Mundial 2026», revela datos contundentes. Entre los usuarios que arriban a terminales aéreas, cerca de la mitad (47,9%) opta por utilizar aplicaciones digitales para trasladarse a sus destinos finales. Esta cifra posiciona a las plataformas por encima de las opciones convencionales, marcando una brecha que parece difícil de cerrar para el modelo de taxi tradicional.
Pero, ¿qué motiva este comportamiento? El análisis de The CIU identifica tres pilares fundamentales que dictan la elección del usuario actual:
Seguridad percibida: En un entorno donde la confianza es el activo más valioso, Uber destaca. Un 81,4% de los usuarios encuestados señala a esta aplicación como su favorita, principalmente debido a sus protocolos de seguridad. Funcionalidades como el seguimiento en tiempo real, la posibilidad de compartir el viaje, la verificación mediante PIN y, sobre todo, la capacidad de grabar el trayecto, generan un nivel de tranquilidad que los taxis de aeropuerto difícilmente pueden replicar.
Transparencia de costos: La incertidumbre del taxímetro o las tarifas impuestas arbitrariamente en los mostradores de los aeropuertos han alejado a muchos viajeros. Las aplicaciones permiten conocer el costo total del viaje antes de abordar, eliminando las sorpresas desagradables al finalizar el trayecto.
Eficiencia y trazabilidad: La posibilidad de solicitar un vehículo con antelación, conocer el perfil del conductor y dejar una calificación posterior fomenta un círculo virtuoso de calidad que el usuario premia con su lealtad.
El desafío logístico frente al Mundial 2026
La relevancia de este estudio se intensifica al considerar el contexto nacional actual. Con el Mundial de Fútbol de 2026 a la vuelta de la esquina, el país enfrenta el reto de recibir a miles de turistas internacionales. Gonzalo Rojón, director de análisis de mercado de The CIU, ha advertido que limitar el acceso de estas plataformas a las zonas aeroportuarias podría ser un error estratégico grave.
«Limitar la operación de las plataformas en los aeropuertos durante eventos como la Copa Mundial resultaría en una imagen negativa hacia el exterior», sostiene el especialista. La recomendación es clara: las autoridades deben adaptar la infraestructura para permitir una coexistencia ordenada, en lugar de intentar frenar una tendencia de mercado que responde a una demanda real de los ciudadanos.
Actualmente, existe un conflicto latente entre la regulación gubernamental —que en ocasiones restringe la entrada de vehículos de aplicación a zonas federales— y la necesidad del usuario. Tres de cada cuatro encuestados rechazan que la autoridad impida a las plataformas recoger pasajeros en las terminales aéreas, lo que sugiere una desconexión entre la política pública y las preferencias de movilidad de la sociedad.
Impacto económico: Más que transporte
El estudio no solo se limita a la movilidad, sino que vincula el acceso al transporte con el éxito económico de los eventos masivos. Se estima que el Mundial de 2026 generará una derrama económica superior a los 2,500 millones de dólares en las tres sedes mexicanas. Curiosamente, el 51% de los asistentes potenciales condiciona su participación en estadios y zonas de convivencia (Fan Fests) a la disponibilidad de servicios de transporte como Uber.
Esto convierte a las plataformas de movilidad en «habilitadores» de la actividad económica y turística. Si la conectividad entre el aeropuerto, el hotel y el estadio no es eficiente, el impacto positivo del evento podría verse mermado.
El futuro de la movilidad en México
El declive del taxi tradicional en los aeropuertos no es simplemente una cuestión de preferencias personales; es el resultado de una industria que ha tardado en innovar frente a competidores que ponen la experiencia del usuario en el centro de su modelo de negocio.
Para los aeropuertos mexicanos, el reto es claro: integrar espacios funcionales y seguros para el ascenso de pasajeros mediante aplicaciones no debería verse como una competencia desleal, sino como una modernización necesaria de sus servicios. Mientras tanto, el usuario seguirá votando con su celular, optando por la seguridad, el precio justo y la eficiencia que las plataformas digitales garantizan.
La preferencia por Uber y otras aplicaciones sobre los taxis de aeropuerto no es una moda pasajera, sino un cambio estructural. La adaptabilidad de las instituciones y la apertura hacia nuevas soluciones de movilidad serán, sin duda, las que marquen la diferencia entre una experiencia de viaje exitosa y un caos logístico en los próximos años.


