Guadalajara no es solo la capital de Jalisco, sino también la cuna del concepto moderno de centros comerciales en el continente. Desde la inauguración de Plaza del Sol en 1969, el primer centro comercial de Latinoamérica, la ciudad ha vivido un «boom» que ha transformado la forma en que los tapatíos consumen y conviven.
Sin embargo, tras más de medio siglo de evolución, el panorama es de contrastes: mientras algunos espacios se modernizan y lucen repletos, otros luchan por no desaparecer.
El auge de las «Plazas» en Guadalajara
A pesar del paso de las décadas, las plazas pioneras han sabido mantenerse en el gusto del público, compitiendo codo a codo con los nuevos desarrollos de lujo:
- Plaza del Sol: Sigue siendo un referente absoluto. Con una afluencia diaria de 60,000 personas, se distingue por sus icónicas fuentes y eventos en la plazoleta que atraen a familias generación tras generación.
- Plaza Patria: A sus más de 50 años, vive un «renacimiento». Su éxito actual se debe a una oferta diversificada que incluye desde el trámite de pasaportes y Kidzania, hasta su conectividad estratégica con el Tren Ligero.
- Andares, Landmark y Midtown: Representan el segmento de ultra lujo. Ubicados en las zonas de mayor plusvalía (Zapopan), son los destinos predilectos para quienes buscan tiendas exclusivas y gastronomía de alto nivel, a pesar de tener los estacionamientos más costosos de la ciudad.
- La Gran Plaza, Galerías y La Perla: Se mantienen como los favoritos de las nuevas generaciones gracias a sus grandes almacenes, cines y constantes procesos de remodelación.
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El fenómeno de las «Plazas Sobrevivientes»
No todos los centros comerciales corren con la misma suerte. Existen espacios que hoy dependen casi exclusivamente de «tiendas ancla» (cines, supermercados o casinos) para mantenerse operativos:
Centro Magno y Plaza México: Han logrado resurgir o mantenerse gracias a la presencia de salas de cine y supermercados. Sin estos servicios, su flujo de visitantes sería mínimo.
Terraza Oblatos y Forum Tlaquepaque: Dominan el oriente de la ciudad, ofreciendo una mezcla de esparcimiento y conveniencia que asegura un flujo constante de personas en esa zona.
Los puntos críticos: Menos gente y locales cerrados
En el extremo opuesto se encuentran las plazas que han perdido la batalla por la popularidad. El caso más emblemático es Plaza Pabellón. A pesar de su ubicación privilegiada en Acueducto y Patria, el lugar luce semivacío. Los visitantes reportan que, incluso en temporada alta como Navidad, la mayoría de los locales permanecen cerrados, sobreviviendo apenas por los cines y un área de brincolines.
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Otros espacios que enfrentan una situación similar de baja afluencia son:
- Plaza Bonita: Descrita como una de las más solitarias de la ciudad.
- Ciudadela: Presenta una dinámica mucho más lenta comparada con los gigantes del sector.
- Punto São Paulo: Ha visto disminuir su clientela tras el cierre de su casino, demostrando lo dependientes que son algunos espacios de un solo giro comercial.
Fuente: El Occidental


