La economía mexicana se encuentra en un punto de inflexión donde las expectativas de crecimiento parecen chocar con una realidad estructural persistente. En un reciente pronunciamiento que ha captado la atención de los mercados financieros este 12 de mayo de 2026, el subgobernador del Banco de México (Banxico), Omar Mejía Castelazo, señaló que el país se encamina a cerrar el año con un crecimiento por debajo de su potencial estimado.
Esta declaración no solo resuena en las esferas académicas, sino que tiene implicaciones directas en la toma de decisiones de inversores, empresas y el sector público. Crecer por debajo del potencial significa que México no está utilizando plenamente sus recursos productivos (capital y trabajo), lo que deriva en una generación de empleo más lenta y una menor capacidad de mejora en los ingresos reales de la población.
Los Factores Detrás de la Desaceleración
Para entender por qué el Producto Interno Bruto (PIB) se resiste a alcanzar tasas más dinámicas, es necesario desglosar los factores internos y externos que están moldeando el 2026.
Banxico ha mantenido una postura firme para combatir la inflación, que aunque ha cedido, aún muestra focos de resistencia en el sector servicios. Las elevadas tasas de interés, necesarias para estabilizar los precios, han encarecido el costo del crédito para el consumo y la inversión productiva. El subgobernador Mejía Castelazo ha enfatizado que la prudencia monetaria es vital, pero reconoce que el costo de esta estabilidad es un enfriamiento natural de la actividad económica.
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A pesar del fenómeno del nearshoring, la inversión fija bruta no ha alcanzado los niveles de aceleración necesarios para elevar el crecimiento potencial del país. Factores como la necesidad de infraestructura energética más robusta, el acceso al agua y la certeza jurídica han provocado que muchos proyectos de inversión se mantengan en una fase de cautela, limitando el impulso que el sector secundario podría aportar al PIB.
México, como economía abierta, es altamente sensible al ritmo de crecimiento de su principal socio comercial: Estados Unidos. En 2026, la demanda externa de manufacturas mexicanas ha mostrado signos de moderación, impactando directamente en las exportaciones automotrices y de componentes electrónicos, motores clave de la producción nacional.
Inflación y Consumo: El Doble Filo de la Recuperación
Uno de los puntos clave en el análisis de Mejía Castelazo es el comportamiento de la inflación subyacente. Aunque el componente de mercancías ha mostrado una trayectoria descendente notable, los servicios continúan presionando al alza, alimentados por incrementos salariales que, aunque necesarios, han generado cierta inercia en los costos de operación de las empresas.
El consumo privado, que fue el principal motor de la economía en años anteriores, está mostrando señales de agotamiento. El encarecimiento de la canasta básica y el costo de los servicios financieros han reducido el ingreso disponible de las familias mexicanas, lo que se traduce en un menor dinamismo en las ventas al por menor y el sector retail.
El Reto del Crecimiento Potencial: ¿Por qué México no crece más?
El «crecimiento potencial» es la tasa máxima a la que una economía puede crecer sin generar presiones inflacionarias excesivas. Históricamente, el potencial de México se ha situado en un rango de entre el 2% y el 2.5%. Sin embargo, las proyecciones para el cierre de 2026 sugieren que el país podría quedar significativamente por debajo de esa marca.
Perspectivas Monetarias: El Camino de Banxico hacia 2027
La postura del subgobernador Omar Mejía Castelazo sugiere que el Banco de México no tiene prisa por realizar recortes agresivos en la tasa de referencia. La prioridad absoluta sigue siendo la convergencia de la inflación hacia la meta del 3%.
Para los mercados, esto significa que el «dinero caro» persistirá durante buena parte de lo que resta de 2026. Esta estrategia busca evitar un rebrote inflacionario que sería mucho más costoso para la economía a largo plazo, aunque en el corto plazo signifique aceptar un crecimiento económico más modesto.
Oportunidades en medio del Enfriamiento
No todo el panorama es sombrío. Mejía Castelazo también destaca la resiliencia del mercado laboral y la solidez del sistema financiero mexicano. La banca cuenta con niveles de capitalización adecuados, lo que garantiza que, una vez que las condiciones de tasa comiencen a normalizarse, el flujo de crédito pueda reactivarse de manera segura.
Además, el aprovechamiento estratégico de las cadenas de valor regionales sigue siendo la mayor oportunidad de México para romper la inercia del bajo crecimiento. La modernización de los tratados comerciales y el enfoque en sectores de alto valor agregado, como la producción de semiconductores y electromovilidad, son las llaves para que en 2027 y 2028 el país logre finalmente superar su potencial.
El reporte del subgobernador de Banxico este 12 de mayo es un ejercicio de realismo económico. Reconocer que la economía crecerá por debajo de su potencial es el primer paso para ajustar las políticas públicas y las estrategias empresariales hacia un entorno de menor liquidez y mayor eficiencia.
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Para México, el desafío no es solo crecer hoy, sino sentar las bases para que el crecimiento del mañana sea sostenible, inclusivo y, sobre todo, superior a las limitaciones estructurales que hoy nos frenan. La estabilidad macroeconómica es el cimiento, pero la inversión en capital humano y tecnología será el edificio que permita a la economía mexicana alcanzar finalmente su verdadera capacidad.


