El cierre del ejercicio fiscal 2025 ha dejado un panorama de claroscuros para la economía mexicana. De acuerdo con las cifras preliminares del Sistema de Cuentas Nacionales publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Producto Interno Bruto (PIB) de México registró un crecimiento anual del 0.7%. Si bien este dato mantiene al país en una trayectoria de expansión, evitando así la entrada en una recesión técnica, representa el dinamismo más bajo observado desde la contracción histórica de 2020, marcando un punto de inflexión que exige un análisis profundo sobre las causas de este enfriamiento productivo.
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Economía de México crece 0.7%
A lo largo del año, la economía mostró una tendencia de desaceleración gradual. El modesto avance del 0.7% se explica, en gran medida, por la disparidad en el rendimiento de los tres grandes sectores económicos.
El sector terciario (comercio y servicios) se consolidó nuevamente como el principal motor y sostén de la actividad económica nacional. Con un incremento del 2.0% anual, este sector demostró una resiliencia notable, impulsado principalmente por la solidez del consumo interno y la estabilidad en el mercado laboral. Sin embargo, este impulso no fue suficiente para compensar la atonía en otras áreas clave de la producción, evidenciando que una economía no puede sostener tasas de crecimiento robustas basándose exclusivamente en el consumo de servicios.
El Estancamiento Industrial y los Desafíos del Sector Primario
En contraste con el dinamismo de los servicios, el sector secundario (actividades industriales) experimentó un año de virtual estancamiento, con un avance marginal del 0.3%. Este comportamiento refleja los retos que enfrenta la manufactura mexicana, estrechamente ligada a las cadenas de suministro globales y a la demanda proveniente de los Estados Unidos, la cual mostró signos de debilidad durante el último semestre. La falta de inversión en infraestructura crítica y la incertidumbre en ciertos marcos regulatorios han frenado el potencial que el fenómeno del nearshoring prometía capitalizar a corto plazo.
Por su parte, el sector primario, que engloba las actividades agrícolas y ganaderas, presentó una volatilidad preocupante, registrando contracciones en las mediciones trimestrales. Los factores climáticos adversos y la falta de tecnificación en diversas regiones del país han limitado la capacidad de este sector para contribuir al crecimiento general, subrayando la vulnerabilidad de la producción básica nacional.
Implicaciones Macroeconómicas y Riesgo de Estancamiento
Desde una perspectiva profesional, el crecimiento del 0.7% sitúa a México en una zona de «crecimiento inercial» o estancamiento moderado. Aunque se ha evitado el escenario de recesión —definido habitualmente como dos trimestres consecutivos de caída—, la realidad es que la economía está operando muy por debajo de su potencial.
Este nivel de expansión resulta insuficiente para generar los empleos formales que la demografía del país demanda y para incrementar de manera sustancial el ingreso per cápita. La brecha entre el crecimiento de la población y el crecimiento del PIB sugiere que, en términos reales, el bienestar económico ciudadano se mantiene estancado.
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El balance de 2025 deja una lección clara: la estabilidad macroeconómica, aunque necesaria, no es condición suficiente para el desarrollo. Para que México logre romper la barrera del crecimiento inercial en 2026, será imperativo implementar políticas públicas que fomenten la certidumbre jurídica, incentiven la inversión privada en sectores estratégicos y fortalezcan la infraestructura energética y logística.
Rl crecimiento del 0.7% es una llamada de atención para los tomadores de decisiones. Si bien la economía ha mostrado capacidad para resistir choques externos y mantener un equilibrio mínimo, la urgencia de reactivar los motores industriales y diversificar las fuentes de crecimiento es hoy más apremiante que nunca. El desafío para el próximo ciclo no será solo crecer, sino hacerlo a tasas que permitan una transformación estructural real de la economía mexicana.
Fuente: La Razón


