El comercio internacional ha navegado aguas turbulentas en los últimos años. Un cúmulo de factores, que incluyen el aumento de barreras comerciales, disrupciones sin precedentes, tensiones geopolíticas, la creciente concentración de la oferta y la coerción económica, han tejido una compleja red de riesgos e incertidumbres en el panorama global.
Desafíos de Magnitud Histórica
Según el informe «Supply Chain Resilience Review: Navigating Risks» de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el periodo entre 2020 y 2022 marcó un hito, con disrupciones en las cadenas de suministro que superaron con creces las de décadas anteriores. Aunque 2023 mostró señales de recuperación, el entorno se mantiene frágil. La recurrencia de shocks —desde el 11 de septiembre y la crisis financiera de 2008 hasta la pandemia y los conflictos geopolíticos actuales— subraya una verdad ineludible: la volatilidad es la nueva normalidad, no una anomalía pasajera.
Adiós a la Cómoda Estabilidad
Esto implica un cambio de paradigma para las empresas. No podemos aspirar a una «recuperación» que nos devuelva a la estabilidad del pasado; la clave ahora es la adaptación continua a un futuro dinámico e incierto. La incertidumbre es una condición persistente, no temporal. Para las empresas B2B, esto significa que las estrategias de resiliencia deben ser proactivas y continuas, en lugar de reactivas y puntuales. El objetivo es construir una adaptabilidad sistémica, más allá de simplemente reaccionar a crisis individuales.
Cuestionan la eficacia total del Nearshoring
El reporte de la OCDE, que analiza miles de datos de cadenas de suministro en 160 países, revela una paradoja sorprendente: las políticas de localización de cadenas de suministro podrían reducir el comercio internacional en un 18% y el PIB mundial en un 5%, sin garantizar una mejora consistente en la resiliencia ante disrupciones. Incluso, el PIB de algunos países podría disminuir entre 1.1% y 12.2%, dependiendo de su integración en las cadenas de valor globales.
Esta postura desafía la narrativa predominante de reshoring a toda costa. La OCDE presenta evidencia empírica que cuestiona su eficiencia económica y sus limitados beneficios en resiliencia. La interconexión global, a menudo señalada como fuente de vulnerabilidad, es en realidad un baluarte de resiliencia a través de la diversificación y las opciones de ajuste. La verdadera resiliencia se forja con un compromiso global estratégico y la diversificación, no con el aislamiento.
Para el sector B2B mexicano, esto significa que el nearshoring no es una panacea. Debe perseguirse estratégicamente, valorando sus beneficios específicos como la proximidad al mercado y la reducción de costos de transporte, pero reconociendo los costos económicos más amplios y el potencial de menor estabilidad si no se implementa con cautela. Depender de un único centro regional, aunque sea más cercano, podría introducir nuevas vulnerabilidades ante un shock.
Concentración de Proveedores y Nuevas Vulnerabilidades
Una forma de entender la vulnerabilidad es monitorear la concentración de importaciones y exportaciones. La investigación de la OCDE indica que, si bien el 70% de los productos exportados están diversificados, un 30% crucial registra altos niveles de concentración. Los países proveedores de mercancías tienden a tener menos socios, lo que puede explicarse por la especialización.
Alarmantemente, los países se están abasteciendo de menos fuentes globales disponibles. Comparando datos recientes con los de finales de los 90, el informe revela un aumento del 50% en los casos donde los países importan de menos de la mitad de los proveedores posibles. Aunque esto puede reflejar factores económicos y geográficos, es una fuente potencial de vulnerabilidad.
China Bajo el Reflector: Riesgo Sistémico y Oportunidad de Reducción de Riesgos
El ascenso de China como socio comercial dominante es un factor clave. Su contribución a la concentración de importaciones ha crecido drásticamente, del 5% a finales de los 90 al 30% a principios de los 2020. Esta profunda integración comercial entre China y las economías de la OCDE crea una dependencia mutua. Cualquier shock importante en China, o políticas restrictivas hacia ella, tendrían un impacto significativo en ambas partes, generando un riesgo sistémico.
Para el sector B2B, la «reducción de riesgos» no es sinónimo de cortar lazos. Se trata de comprender las vulnerabilidades mutuas y, potencialmente, aprovecharlas para establecer asociaciones más equilibradas y resilientes.
La Oportunidad de México: Más Allá de la Proximidad Geográfica
La proximidad geográfica de México a Estados Unidos es una ventaja clara. Sin embargo, el informe de la OCDE sugiere que su propuesta de valor para el nearshoring debe ir más allá. México debe enfatizar su estabilidad regulatoria, sólidos acuerdos comerciales (como el T-MEC) y su rol como socio confiable en una red global diversificada y resiliente, no fragmentada.
Las empresas mexicanas deberían buscar atraer inversiones que busquen diversificar cadenas de suministro y mitigar riesgos geopolíticos, más allá de la mera reducción de costos. Esto implica ofrecer servicios logísticos y capacidades de producción de alto valor y especializados. La creciente concentración de importaciones a nivel nacional en países no miembros de la OCDE crea una demanda de diversificación, donde las empresas mexicanas pueden posicionarse como proveedores o socios logísticos alternativos y confiables.
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El nearshoring no es una tendencia monolítica. Es una estrategia matizada por consideraciones geográficas y geopolíticas. El atractivo de México no reside solo en su cercanía al mercado estadounidense, sino también en su percepción de alineación geopolítica y estabilidad, convirtiéndolo en un destino atractivo para el friend-shoring.
Agilidad, Adaptabilidad y Alineación (Triple-A)
El reporte de la OCDE enfatiza que las empresas líderes en gestión de riesgos no buscan eliminar la incertidumbre, sino construir una capacidad general para enfrentarla. Se introduce el concepto de cadenas de suministro «Triple-A» (Agilidad, Adaptabilidad, Alineación) como característica de las empresas de alto rendimiento. Estas cualidades van más allá de la mitigación de riesgos, enfocándose en la capacidad de prosperar en un entorno incierto.
- Agilidad: La habilidad de las cadenas de suministro para reaccionar rápidamente a cualquier cambio en la demanda o la oferta, crucial para responder a la volatilidad diaria y a interrupciones inesperadas.
- Adaptabilidad: La capacidad de las cadenas de suministro para ajustarse con el tiempo a cambios estructurales y estrategias en evolución. Es superior a la mera redundancia, ya que fomenta la mejora continua y la resolución de problemas, contribuyendo a la competitividad.
- Alineación: La coordinación de los intereses de todos los proveedores dentro de la red de producción, facilitando respuestas cooperativas. Este concepto se extiende a gobiernos y ONG, crucial para abordar cuestiones ambientales y sociales.
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La OCDE subraya que los gobiernos tienen un papel crucial en crear un entorno que permita a las empresas desarrollar estas cualidades Triple-A, a través de políticas de facilitación del comercio, fortalecimiento de servicios clave, digitalización y fomento de la cooperación internacional y público-privada.


