En un contexto donde la industria manufacturera mexicana enfrenta desafíos globales sin precedentes, Grupo Coppel ha dado un golpe de autoridad en la mesa al anunciar una de las estrategias de suministro más ambiciosas en su historia reciente. Durante la celebración del Salón de la Piel y del Calzado (SAPICA) en León, Guanajuato, la empresa sinaloense confirmó que en 2026 adquirirá más de 42 millones de pares de zapatos producidos íntegramente en México, consolidándose como el motor principal de la industria nacional.
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Coppel y el renacimiento del calzado Mexicano
La magnitud del anuncio no es menor. Estos 42 millones de pares representan aproximadamente el 20% de la producción nacional formal de calzado. En términos comparativos, esto significa que uno de cada cinco zapatos fabricados legalmente en México terminará en los estantes de una de las más de 1,700 tiendas que el grupo opera en el país.
Este volumen de compra representa un incremento de un millón de pares con respecto a las cifras de 2025, lo que demuestra una tendencia de crecimiento sostenido y un voto de confianza a largo plazo hacia la mano de obra mexicana.
Guanajuato: El epicentro del beneficio social
El anuncio tiene una resonancia especial en el estado de Guanajuato, particularmente en la región de León, San Francisco del Rincón y Purísima del Rincón. Según datos de la propia compañía y de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), esta inversión impacta de manera directa en el bienestar de más de 100,000 familias mexicanas.
Al priorizar la producción local, Coppel no solo asegura el abastecimiento de sus tiendas, sino que garantiza la estabilidad laboral en un sector que es el alma económica del Bajío. La alianza estratégica busca fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), ayudándolas a mantener estándares de calidad competitivos frente a la oferta internacional.
Este movimiento de Grupo Coppel llega en un momento crítico. La industria del calzado en México ha librado una batalla constante contra la entrada de calzado asiático —principalmente de China y Vietnam— que a menudo ingresa al mercado bajo condiciones de competencia desleal o precios subvaluados.
La decisión de Coppel de «nacionalizar» una quinta parte de la producción total del país actúa como un dique de contención económico. Al asegurar la compra de grandes volúmenes, la empresa permite que los fabricantes locales inviertan en tecnología y procesos de eficiencia que les permitan competir no solo en precio, sino en diseño y durabilidad.
Visión directiva y futuro
David Coppel, vicepresidente de Inversiones e Inmobiliaria de la firma, destacó que esta estrategia es parte de una visión de 30 años de presencia en Guanajuato. La meta no es solo comprar, sino construir una cadena de suministro robusta y formal. La formalidad es clave: al trabajar con proveedores establecidos, se incentiva el pago de impuestos, la seguridad social para los trabajadores y el cumplimiento de normativas ambientales.
Además, esta iniciativa se suma a otros planes de expansión de la empresa para 2026, que incluyen una inversión masiva de más de 14,000 millones de pesos destinados a la apertura de nuevas tiendas y la mejora de su infraestructura logística.
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La alianza entre Grupo Coppel y la industria del calzado mexicano es un ejemplo de cómo el sector retail puede ser un agente de cambio social y económico. Al apostar por lo «Hecho en México», Coppel no solo llena sus vitrinas con productos de calidad, sino que protege una tradición industrial centenaria, fomenta el empleo formal y fortalece la soberanía manufacturera del país en un mercado global cada vez más complejo.


