Bajo crecimiento del PIB Per cápita en México desde los Años 90. Un análisis de la Cepal revela que el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante en México ha experimentado un modesto incremento del 23.66% desde la década de 1990. Este crecimiento, inferior a un punto porcentual anual, plantea serias interrogantes sobre la capacidad del país para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8.1, referente al Crecimiento Económico Sostenible para 2030. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) enfatiza la urgencia de implementar políticas macroeconómicas y financieras que impulsen la inversión en la región.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el ingreso per cápita en México, medido a precios de 2018, pasó de 155 mil 510 pesos en 1993 a 192 mil 311 pesos en 2024. Este aumento de 36 mil 801 pesos en más de tres décadas evidencia un ritmo de crecimiento lento.
El observatorio económico «México, ¿Cómo vamos?» señala que el PIB por persona registrado en 2024 aún no ha logrado recuperarse de la caída ocasionada por la pandemia de Covid-19, situándose en niveles similares a los de 2017. Ante esta realidad, la organización subraya la necesidad de un impulso económico que compense el crecimiento demográfico para lograr una recuperación significativa de los ingresos promedio de los mexicanos.
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En 2023, el PIB per cápita de México se ubicó en 13 mil 826 dólares, cifra inferior a la de países como Chile (17 mil 068 dólares) y Uruguay (22 mil 796 dólares). No obstante, durante ese mismo año, el crecimiento de México superó al de China (12 mil 509 dólares) y Brasil (10 mil 378 dólares), aunque lejos del ingreso per cápita de Dinamarca, que alcanzó los 68 mil 440 dólares.
El Lento Despegue Económico de América Latina: Un Obstáculo para la Agenda 2030
En su informe «América Latina y el Caribe y la Agenda 2030 a cinco años de la meta: ¿cómo gestionar las transformaciones para acelerar el progreso?», la Cepal destaca que el crecimiento económico per cápita en la región promedió entre 2.1% y 3.4% desde 1950. Sin embargo, tras la crisis de 1980, este indicador se contrajo un 0.1% durante la denominada «década perdida». Aunque hubo una recuperación posterior, el crecimiento promedio por década se mantuvo por debajo de los niveles históricos, estimándose un crecimiento promedio de apenas el 0.4% entre 2016 y 2025.
El organismo internacional advierte sobre el bajo crecimiento per cápita que América Latina ha experimentado desde 2010, sumado a una inversión deficiente, con una tasa de inversión real del 2.1% entre 1990 y 2023, lo que representó solo el 19% del PIB regional. Si bien la Cepal considera que el ODS 8.1 podría alcanzarse para 2030, el desempeño económico de la región «deja mucho que desear», especialmente ante los desafíos de la transformación productiva y la adaptación al cambio climático.
Para cerrar la brecha entre las economías desarrolladas y las emergentes, la Cepal insiste en la necesidad de aumentar significativamente la inversión, lo que requiere esfuerzos coordinados de los sectores público y privado. Estos esfuerzos deben enfocarse en la implementación de políticas macroeconómicas y financieras que fomenten la inversión, permitiendo a la región escapar de la «trampa de baja capacidad para crecer y estancamiento de la productividad».
La Cepal también señala que el «dinamismo económico» de los países se ve obstaculizado por las marcadas diferencias en productividad entre empresas y sectores, las distintas capacidades de respuesta de las políticas públicas, el acceso desigual al financiamiento productivo y la persistente alta tasa de informalidad laboral.
Bajo crecimiento del PIB Per cápita en México
La Cepal subraya que el «fortalecimiento de las capacidades institucionales es central para potenciar la movilización de recursos y utilizarlos de manera más eficiente». Para ello, la región debe contar con instituciones macroeconómicas dotadas de capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas (TOPP).
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Además, el organismo internacional destaca la importancia de priorizar la sostenibilidad ambiental, promover la ciencia, la tecnología, la innovación, la digitalización, el financiamiento empresarial e incentivar la atracción de inversión, con especial atención en la Inversión Extranjera Directa (IED). Es fundamental apostar por el desarrollo de sectores con potencial para dinamizar la economía.
Por su parte, «México, ¿Cómo vamos?» enfatiza la necesidad de crear condiciones propicias para el crecimiento económico, sugiriendo acciones como garantizar certeza jurídica para los inversionistas, disipar la incertidumbre nacional, impulsar el desarrollo de capacidades productivas en el sureste mexicano y reducir la informalidad laboral.
