Auge y caída del agave. El tequila, la emblemática bebida mexicana, ha experimentado un auge exportador sin precedentes, especialmente hacia Estados Unidos. Este fervor ha desatado una fiebre por la siembra de agave, su materia prima, con consecuencias paradójicas: desplome de precios para los productores, pero no para los consumidores.
Un boom exportador con efectos colaterales
Las exportaciones de tequila se dispararon de 224.1 millones de litros en 2018 a un récord de 402.1 millones el año pasado, según el Consejo Regulador del Tequila (CRT). Este crecimiento repentino generó una escasez inicial de agave, llevando a las tequileras a pagar hasta 35 pesos por kilo.
«Esos precios motivaron a gente ajena al productor tradicional a plantar agave sin ton ni son», relata Francisco Javier Guzmán, líder del Barzón Agavero, organización que agrupa a unos 5 mil productores tradicionales.
Auge y caída del agave
Impulsados por la bonanza, famosos como Elon Musk y LeBron James incursionaron en el negocio con sus propias marcas, aumentando aún más la demanda. Los productores registrados se multiplicaron y la superficie cultivada se expandió drásticamente.
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Sin embargo, esta expansión descontrolada llevó a una sobreproducción que derrumbó los precios del agave hasta un promedio de 8 pesos por kilo en la actualidad.
Productores en la cuerda floja
Los productores tradicionales, que invirtieron sus ahorros y tierras en el cultivo de agave, ahora enfrentan una crisis. Martín Franco, vicepresidente del Barzón Agavero, señala que necesitan un precio de al menos 60 centavos de dólar por kilo para cubrir los costos de producción.
Además, los productores enfrentan amenazas como los «coyotes» o intermediarios que compran las cosechas a precios irrisorios, y los aranceles impuestos por Estados Unidos, principal consumidor de tequila.
El CRT busca soluciones
Para proteger a los productores tradicionales, el CRT lanzó una plataforma digital que conecta a los agricultores con tequileras que ofrecen precios justos. Sin embargo, solo 280 productores se han registrado hasta ahora.
Precios al consumidor no reflejan la crisis
Paradójicamente, la caída de precios del agave no se ha traducido en una disminución del precio del tequila para los consumidores. Por el contrario, los precios han aumentado debido a la creciente demanda internacional.
El tequila, un producto de «calidad excepcional»
A pesar de la crisis del agave, el tequila sigue siendo una bebida muy apreciada en México y en el extranjero. Los consumidores, como Salvador Magaña, reconocen que el tequila es un producto de «calidad excepcional» y están dispuestos a pagar por él, incluso si los precios han aumentado.
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La fiebre del tequila en México ha generado un auge exportador y una sobreproducción de agave que ha afectado gravemente a los productores tradicionales. A pesar de los esfuerzos del CRT, la situación sigue siendo difícil para muchos agricultores. Sin embargo, el tequila sigue siendo una bebida muy valorada y su consumo, aunque con precios elevados, está garantizado.


