Aranceles generarán desempleo en el sector automotriz. La reciente y sorpresiva imposición de un arancel del 25% a todos los automóviles que no sean fabricados en Estados Unidos, anunciada por el ex presidente estadounidense Donald Trump, ha encendido las alarmas en la industria automotriz y plantea un desafío logístico y comercial de gran envergadura. Carlos López Jones, analista financiero, advierte sobre la dificultad inherente a la tarea de determinar qué componentes de un vehículo son de origen estadounidense y cuáles no, con el fin de aplicar correctamente los nuevos gravámenes.
Según López Jones, la complejidad de las cadenas de suministro modernas hace que la trazabilidad de las piezas sea un verdadero rompecabezas. Puso como ejemplo un pistón que podría cruzar la frontera hasta cinco veces en su proceso de fabricación: «Se recubre en Canadá, se moldea en México y se ensambla en Estados Unidos, para luego regresar a nuestro país y recibir la incorporación de componentes de otras naciones». Esta intrincada dinámica de producción dificulta enormemente la identificación precisa del origen de cada pieza y, por ende, la correcta aplicación de los aranceles.
El director de Tendencias, López Jones, estima que el impacto inicial de esta medida se sentirá con recortes en la producción de las armadoras afectadas, tanto en México como en Estados Unidos. Sin embargo, no descarta la posibilidad de un giro inesperado: «Ahora bien, podría darse el caso de que Sheinbaum hable con Trump y en una semana se quiten esos aranceles a México; hay mucha incertidumbre», señaló, reflejando la imprevisibilidad que caracteriza las decisiones comerciales del exmandatario.
Aranceles generarán desempleo en el sector automotriz
El anuncio de Trump, realizado desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, especifica que el arancel del 25% entrará en vigor el 2 de abril, comenzando a aplicarse a partir del 3 de abril. Esta medida abarca tanto los automóviles completos como las piezas sueltas o autopartes, lo que tendrá un impacto significativo en los costos de importación para los consumidores y las empresas.
«Vamos a cobrar a los países por hacer negocios en nuestro país y tomar nuestros trabajos, tomar nuestra riqueza. (…) Lo que vamos a implementar es un arancel del 25% a todos los automóviles que no se fabriquen en Estados Unidos. Si se fabrican en Estados Unidos, no hay arancel alguno», declaró Trump.
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Es importante destacar que esta nueva tasa se suma a los aranceles existentes sobre estas mercancías. Anteriormente, la tasa aplicada era del 2.5%, lo que significa que los automóviles importados experimentarán un aumento considerable en su carga impositiva, llegando al 27.5% de su valor.
En el caso particular de los vehículos eléctricos provenientes de China, que ya estaban sujetos a un arancel del 100% desde agosto de 2024, el nuevo arancel elevará el gravamen al 125%, lo que podría encarecer aún más estos vehículos en el mercado estadounidense.
Aranceles generarán desempleo en el sector automotriz
Inicialmente, se informó sobre una excepción para los vehículos ensamblados en México o Canadá. Estos estarían sujetos al arancel del 25% únicamente sobre la parte de las piezas sueltas que no provengan de Estados Unidos.
Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca, Harrison Fields, aclaró en redes sociales que las piezas de automóviles que cumplan con los acuerdos establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanecerán libres de aranceles, al menos por el momento. Fields precisó que esta exención se mantendrá hasta que el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, realice consultas con Aduanas y Protección Fronteriza para definir el proceso de aplicación de aranceles a las partes no estadounidenses.
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Esta situación genera una capa adicional de complejidad, ya que la determinación de qué piezas cumplen con los requisitos del T-MEC y cuáles no, requerirá un análisis detallado y una coordinación entre las autoridades de los tres países. La incertidumbre sobre la implementación precisa de estos aranceles y las posibles excepciones mantiene en vilo a la industria automotriz, que deberá adaptarse rápidamente a este nuevo y desafiante panorama comercial.

