La Generación Z demanda un enfoque más visual en el trabajo, mientras que muchas compañías siguen aferradas a modelos tradicionales. Este choque entre estilos, cada vez más evidente en el día a día laboral, tiene implicaciones directas en la eficiencia, la cohesión de equipo y la competitividad de las empresas.
Un bisturí entre generaciones: lo visual como nueva norma
- Tendencia dominante: la Generación Z valora y optimiza su desempeño cuando la tarea se apoya en recursos visuales. En contraste, una proporción significativa de empresas—aproximadamente una de cada cuatro—no está enfocada en el diseño ni en la comunicación visual.
- Consecuencia operativa: esta disparidad genera fricciones internas, reduce la eficiencia y, en consecuencia, afecta la capacidad competitiva de las organizaciones.
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El informe subyacente, elaborado por Canva junto a Neuro-Insight y The Harris Poll, explora no solo percepciones, sino también respuestas cerebrales ante estímulos visuales. Entre los hallazgos relevantes:
- Los contenidos con diseño visual destacado mejoran la memoria: el 74% de las personas los recuerda mejor.
- Las presentaciones y documentos visuales provocan mayores respuestas emocionales: +26% en documentos y +21% en presentaciones.
- El 91% de los profesionales encuestados considera que la comunicación visual supera a la escrita en eficacia.
Estos datos sugieren que la inversión en herramientas y prácticas visuales no es un simple accesorio estético, sino una palanca real de rendimiento.
Rango generacional y tecnología: el terreno de juego
El clima laboral actual reúne a cuatro generaciones, cada una con sus modos de comunicar y trabajar. En este marco, la Generación Z impulsa un lenguaje visual favorecido por la colaboración y la tecnología.
En España, las tendencias apuntan a una visión clara: la mayoría de trabajadores (9 de cada 10) considera que las competencias visuales serán clave para su futuro profesional. Además, más de la mitad estima que estas habilidades facilitarían la fluidez operativa dentro de las empresas. Por otro lado, un 65% de los encuestados percibe a la inteligencia artificial como una herramienta para potenciar la creatividad.
Sin embargo, persiste un obstáculo: un 98% identifica limitaciones creativas derivadas de una cartera de herramientas poco útiles o insuficientemente integradas. Esta limitación empuja a muchos a buscar atajos, recurriendo a soluciones no autorizadas o gestionando hasta nueve plataformas diferentes semanalmente.
Líderes y estrategias: por qué la visión visual importa
La capacidad de adaptación de los líderes tiene un impacto directo en la operatividad y la cohesión organizacional. Según el mismo estudio, el 84% de los líderes globales asocian una comunicación deficiente con confusión y retrasos. En contrapartida, las empresas que adoptan un enfoque visual experimentan mejoras:
- Mayor cohesión de marca: el 61% de los encuestados reporta avances en la coherencia de la identidad corporativa.
- Mayor claridad y eficiencia: un 66% señala mejoras en la comprensión y en la velocidad de ejecución.
El mensaje es claro: no es una responsabilidad exclusiva de diseñadores o equipos creativos. Adopción de una perspectiva visual, acompañada de herramientas y procesos adecuados, puede aumentar la productividad, fortalecer la cultura de equipo y atraer talento.
Estrategias para avanzar hacia un entorno más visual
- Inversión en herramientas de diseño accesibles: facilitar plataformas que permitan a todos los equipos crear contenidos visuales de calidad sin depender solo del departamento de marketing o diseño.
- Formación y alfabetización visual: programas breves para convertir a colaboradores en creadores competentes de recursos gráficos, infografías y presentaciones efectivas.
- Estandarización de plantillas y guías: crear bibliotecas de plantillas y pautas de estilo para garantizar consistencia y rapidez.
- Integración de IA de forma ética y productiva: aprovechar la IA para generar ideas visuales, prototipos y apoyo en procesos creativos, evitando dependencia y asegurando control humano.
- Evaluación de herramientas y flujos de trabajo: auditar periódicamente las plataformas utilizadas y simplificar la creación de contenidos para reducir la fragmentación tecnológica.
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La discrepancia entre las aspiraciones de la Generación Z y la respuesta de las empresas no es meramente una cuestión de preferencia estética. Es, ante todo, una oportunidad para replantear la forma de comunicar, colaborar y producir resultados. Las organizaciones que abracen un enfoque visual bien estructurado podrán no solo mejorar la eficiencia y la cohesión interna, sino también posicionarse como destinos atractivos para el talento emergente.


