Las ventas del comercio minorista en España siguen aumentando, aunque con un ritmo más moderado de lo observado en el mes anterior. De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en febrero la facturación del retail registró un avance interanual del 2% en la serie original. En la serie corregida por efectos estacionales y de calendario, el crecimiento se situó en el 2,2%, lo que confirma que el consumo mantiene impulso, pero sin acelerar tanto como al inicio del año.
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Además, el empleo en el sector minorista continúa con una trayectoria positiva, aunque también con señales de menor intensidad. En este caso, la ocupación creció un 0,7% interanual en febrero, una décima menos que en enero, según el mismo informe estadístico. Con este conjunto de cifras, el sector muestra estabilidad: mejora la actividad y el trabajo, mientras algunos componentes del canal y ciertos formatos reflejan una evolución desigual.
Evolución de las ventas en febrero: moderación del crecimiento
El Índice del Comercio al por Menor (ICM) del INE sitúa el comportamiento del sector en una senda de crecimiento, pero con variaciones relevantes según cómo se mida y qué componente se analice.
En la serie original, las ventas del comercio minorista aumentaron un 2% interanual en febrero. Esta cifra supone una desaceleración frente a enero, ya que el dato del mes previo fue más alto. En términos prácticos, el mercado minorista sigue sumando tracción, pero el ritmo de expansión se ha reducido.
Cuando se observa la serie corregida, la foto resulta ligeramente más favorable: el avance interanual alcanza el 2,2%. Sin embargo, también aquí se observa una desaceleración, porque el crecimiento se frena en 1,6 puntos respecto al mes anterior. Es decir, incluso eliminando los efectos estacionales y de calendario, febrero deja claro que el consumo minorista se mantiene activo, aunque con menor velocidad.
Lectura adicional: el impacto del mes a mes
No solo importa la variación interanual. En febrero también se registró un movimiento en términos mensuales. En la serie corregida, el comercio minorista recortó sus ventas un 0,1% frente a enero. Aunque la caída es leve, es un indicador de que el arranque del segundo trimestre no está reproduciendo el mismo patrón de mejora inmediata del mes anterior.
Este comportamiento suele estar ligado a una combinación de factores: calendario, cambios en hábitos de compra, distribución del gasto entre categorías y también el desempeño de los distintos canales. Por eso, la comparación intermensual ayuda a calibrar la dirección inmediata del sector, más allá del dato interanual, que puede estar influido por el efecto estadístico de la base del año previo.
El comercio electrónico retrocede con fuerza
Dentro del mapa de resultados, el comercio electrónico aparece como el componente más débil en febrero. El canal online cayó un 2,4% en comparación con el mes anterior en términos de la serie corregida, lo que contrasta con la estabilidad general del sector.
Que el ecommerce sea el canal con mayor retroceso es una señal relevante para el retail español, porque el canal digital se había convertido en una parte cada vez más importante del volumen total. Una caída como la registrada en febrero no implica un cambio estructural inmediato, pero sí refleja que, en ese punto concreto del año, el comportamiento del consumidor en el entorno online se debilitó.
Este tipo de variación puede responder a múltiples causas: promociones, ajuste en precios, disponibilidad de stock, cambios en el calendario de campañas o incluso sustitución de parte de las compras hacia otros formatos. Sea cual sea el motivo dominante, el dato apunta a que no todos los canales evolucionan al mismo ritmo y que el sector necesita diferenciar estrategia por tipo de venta.
Descenso mensual del índice general sin estaciones de servicio
Para ampliar el análisis, el INE ofrece también la lectura del índice general excluyendo las estaciones de servicio. En este caso, el comercio minorista mostró un descenso mensual del 0,2% en febrero respecto a enero, en la serie corregida.
La exclusión de estaciones de servicio busca aislar el efecto de un componente que puede tener un comportamiento propio por factores energéticos y de precios. Al mirar el índice sin ese segmento, el movimiento mensual confirma un tono ligeramente negativo a corto plazo, coherente con la variación del 0,1% observada en el índice global.
Comportamiento por productos: alimentación estable
Por categorías de productos, se aprecian patrones que ayudan a entender dónde se mantiene el consumo y dónde se reduce la actividad.
En alimentación, las ventas permanecieron estables en febrero, con una variación del 0% frente al mes anterior. Este resultado suele interpretarse como una señal de resistencia, ya que los bienes de alimentación tienden a presentar menor volatilidad en el consumo, al formar parte de la cesta básica.
El resto de productos, en cambio, retrocedieron un 0,1% respecto al mes anterior. Aunque la reducción es pequeña, es consistente con el tono de moderación observado en el conjunto del sector. En resumen: lo esencial se sostiene, mientras el gasto en otros artículos acompaña con una ligera corrección.
Ventas por comunidades autónomas: más regiones al alza que a la baja
El comportamiento regional también aporta información valiosa. En febrero, las ventas minoristas aumentaron en tasa interanual en quince comunidades autónomas y disminuyeron en dos. Esto indica que la tendencia positiva tiene una base relativamente amplia dentro del país.
Baleares lideró el crecimiento con una subida del 4,2%. Le siguieron Navarra, con un aumento del 3,7%, y Cataluña, con una tasa del 3,4%. En conjunto, el resultado nacional se mantiene en torno al avance general: el crecimiento interanual del comercio minorista en España se situó en el 2,4% en la medición que integra la corrección de estacionalidad y calendario.
Detrás de estos diferenciales regionales suelen coexistir variables como el turismo, la intensidad del consumo interno, la evolución del empleo local y el peso de determinados formatos de distribución. Por ello, el liderazgo de algunas comunidades puede anticipar que habrá diferencias en la tracción del retail a lo largo de los meses, especialmente si el entorno económico y la demanda regional siguen divergentes.
Empleo en el comercio minorista: sube 0,7% aunque pierde fuerza
En el apartado laboral, el informe del INE señala que el empleo en el comercio minorista sigue creciendo. En febrero, la ocupación aumentó un 0,7% interanual, una décima menos que en enero. Es decir, se mantiene la creación neta de empleo o la ampliación de horas, pero con un impulso ligeramente inferior.
Esta desaceleración laboral puede tener una lectura prudente: no se detecta un cambio hacia el deterioro del empleo, pero sí una normalización del ritmo. Cuando ventas y empleo se mueven en la misma dirección, suele indicar que el sector mantiene demanda y necesita ajustar plantillas, aunque sin expandirse con la misma intensidad que al comienzo del año.
Formatos de distribución y empleo: grandes cadenas tiran
El INE también desglosa la evolución del empleo por tipos de formato.
Las grandes cadenas lideraron el crecimiento del empleo con un alza del 2,4%. Las grandes superficies, por su parte, avanzaron un 1,2%. En contraste, las pequeñas cadenas recortaron plantilla con una bajada del 2%. Finalmente, las empresas unilocalizadas registraron una subida ligeramente positiva del 0,4%.
Este reparto sugiere que el ajuste laboral no es uniforme: los actores con mayor capacidad de captación de demanda o con estructuras más diversificadas pueden seguir contratando, mientras que los formatos más pequeños enfrentan presiones que se traducen en reducción de personal. En términos estratégicos, el dato refuerza la importancia de la escala, la eficiencia operativa y la capacidad de atraer clientes en un entorno donde el consumo crece, pero con moderación.
Qué es el ICM y cómo se mide
El Índice del Comercio al por Menor (ICM) es un indicador coyuntural que se elabora mensualmente por el INE y cuya base se sitúa en 2021. Su objetivo es ofrecer una medición de corto plazo sobre la evolución del comercio minorista en España.
El índice se construye a partir de una encuesta a unas 12.000 empresas en todo el territorio nacional, mediante un muestreo aleatorio estratificado. Gracias a este diseño, el ICM permite observar cambios en la facturación y, además, en el empleo ligado a la actividad minorista, ofreciendo así una visión más completa del pulso del sector.
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Los datos de febrero dibujan un panorama relativamente positivo para el retail: las ventas suben, el empleo también, y la distribución regional muestra que el crecimiento está presente en la mayoría de comunidades. Sin embargo, la lectura de “moderación” es clara: el crecimiento interanual pierde velocidad frente a enero y, en términos mensuales, aparece un ligero retroceso.
Además, el comportamiento del ecommerce marca un punto de atención, ya que cae más que el resto de canales. También es relevante el componente laboral por formatos, con una brecha entre grandes estructuras, que ganan empleo, y pequeñas cadenas, que lo recortan.
En conjunto, el mensaje para el sector es doble: la demanda no se apaga, pero se vuelve más selectiva. Por eso, la evolución de los próximos meses dependerá tanto del consumo como de la capacidad del retail para adaptarse a cambios en canal, precios, categorías y estructuras comerciales.


