El segundo Foro de Conocimiento de Retail, organizado por Babel, ha puesto de manifiesto una realidad imprescindible para el sector del comercio: la seguridad física y digital es fundamental en un entorno cada vez más interconectado y omnicanal. En un mercado en transformación constante, proteger la confianza del cliente se ha consolidado como el principal activo del retail moderno, donde la gestión de riesgos requiere una estrategia integral que combina tecnología, control operativo y cultura preventiva.
La creciente digitalización y la expansión de las tecnologías IoT, junto con la omnicanalidad, han llevado a que los riesgos en seguridad sean más complejos y multifacéticos. La necesidad de adoptar enfoques proactivos y preventivos ha quedado clara en las diferentes mesas redondas y ponencias del evento, donde expertos de primer nivel compartieron sus experiencias y conocimientos sobre cómo afrontar estos desafíos.
La seguridad como pilar estratégico en el retail contemporáneo
En un contexto donde la experiencia del cliente determina la fidelidad y la reputación de la marca, la seguridad ha dejado de ser una cuestión exclusivamente operativa para convertirse en una dimensión estratégica imprescindible para la dirección de las empresas. La protección de activos, tanto físicos como digitales, requiere un enfoque desde el diseño, integrando la seguridad desde las fases iniciales de cualquier proceso o desarrollo de nuevos sistemas.
Los responsables de seguridad y tecnología coincidieron en que la confianza del cliente no se decreta, sino que se construye día a día mediante sistemas seguros, experiencias coherentes y culturas organizativas alineadas. La fragilidad de una única interacción puede dañar irremediablemente la percepción de valor hacia una marca, por lo que garantizar entornos resilientes es clave para mantener la competitividad y la fidelidad en la era digital.
La gestión de riesgos en un entorno híbrido
Uno de los temas centrales del foro fue la gestión del riesgo en entornos híbridos, donde lo físico y lo digital convergen y se vuelven inseparables. La identificación y clasificación de los activos críticos, tanto en el mundo real como en la esfera digital, resulta esencial para reducir la exposición y detectar vulnerabilidades antes de que los incidentes sucedan.
La creciente presencia de dispositivos IoT no controlados, sistemas heredados y sensores dispersos en los establecimientos aumenta los puntos de vulnerabilidad. Por ello, las empresas deben llevar a cabo un mapeo exhaustivo de sus activos, priorizando la protección de aquellos más críticos, y establecer controles adecuados para garantizar su adecuada gestión y supervisión.
Incorporación de la seguridad en el diseño y la cultura preventiva
Otro aspecto destacado fue la necesidad de integrar la seguridad en el diseño de los sistemas y procesos, desde las fases iniciales del desarrollo. La seguridad no puede ser un añadido posterior; debe ser una parte integrante que permita anticipar y mitigar riesgos en la fase de conceptualización, evitando costosos errores o vulnerabilidades posteriores.
Además, fomentar una cultura preventiva con formación continua y concienciación del personal, proveedores y colaboradores es vital. La experiencia mostró que el componente humano sigue siendo la principal fuente de incidentes y amenazas, por ello, fortalecer el conocimiento y las buenas prácticas en todos los niveles ayuda a crear un entorno más seguro y resiliente.
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La inteligencia artificial y la medición de la madurez en ciberseguridad
La aplicación de inteligencia artificial en la prevención de riesgos se presenta como una herramienta valiosa, capaz de identificar patrones sospechosos y detectar amenazas en tiempo real sin perjudicar la experiencia del cliente. Sin embargo, su uso debe ser parte de una estrategia más amplia y estructurada que garantice la eficacia y la coherencia en la protección.
Por otra parte, medir la madurez en ciberseguridad mediante indicadores específicos permite a las organizaciones evaluar su progreso, conocer sus puntos débiles y ajustar sus prioridades. La implementación de marcos de gobernanza claros, como el modelo TRISM propuesto por Babel, ayuda a articular la trazabilidad, la resiliencia operativa, la gestión de identidad y datos, la supervisión activa y la minimización de riesgos.
Regulación y cumplimiento, aliados imprescindibles
El marco regulatorio está en constante evolución, con nuevas normativas y requisitos que buscan reforzar la protección de datos, activos y derechos del consumidor. La gobernanza en estos ámbitos requiere una atención permanente y una adaptación constante, sin que ello suponga una carga adicional que perjudique la agilidad y la innovación.
Las empresas que logren establecer reglas claras y efectivas en cuanto a cumplimiento normativo y gestión de riesgos podrán fortalecer su posición en el mercado, generando confianza y diferenciación frente a la competencia.
Construir confianza en un entorno en constante cambio
El Foro de Retail dejó claro que en el sector, construir confianza no es solo cuestión de tecnología, sino de cultura, procesos y personas. La seguridad en todos sus ámbitos debe integrarse en la estrategia global del negocio, desde el diseño hasta la operación diaria, fomentando una cultura organizativa que priorice la prevención y la protección. La inversión en formación continua, el uso inteligente de la inteligencia artificial, y la implementación de marcos de gobernanza sólidos son pasos necesarios para crear entornos resilientes capaces de afrontar los desafíos de un mercado en constante evolución. Solo así las empresas podrán garantizar la confianza del cliente, proteger su reputación y consolidar su liderazgo en la transformación digital del retail.


