En el panorama actual del comercio, el Retail Media está viviendo una transformación sin precedentes al redescubrir el valor estratégico del espacio físico. La maduración tecnológica, la analítica predictiva impulsada por Inteligencia Artificial (IA) y la evidente saturación del ecosistema online han consolidado a la tienda convencional como el ancla indispensable para la atribución publicitaria real y efectiva.
1. El Retorno Estratégico al Punto de Venta Físico
Durante más de una década, las estrategias de Retail Media han concentrado sus esfuerzos y presupuestos de manera casi exclusiva en las pantallas digitales. La seducción de la hipersegmentación inmediata y las métricas de atribución directa convirtieron al e-commerce en el epicentro absoluto para las marcas de consumo. No obstante, en pleno año 2026, asistimos a un cambio de paradigma: el péndulo del marketing comercial oscila con fuerza de vuelta hacia el establecimiento físico.
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Este regreso no responde a impulsos nostálgicos ni a una regresión en los hábitos de consumo. Al contrario, se fundamenta en una combinación crítica de fatiga publicitaria online, madurez en las tecnologías de captura de datos y la irrupción de la Inteligencia Artificial. La tienda física ha dejado de ser un canal estrictamente transaccional para convertirse en un medio de comunicación de alta conversión, capaz de ofrecer impactos de calidad en el momento definitivo de la decisión de compra: cuando el cliente está frente al lineal.
2. El Declive del Impacto Digital y el Nuevo Descubrimiento por IA
Si bien los canales digitales continúan siendo vitales en el mix de marketing, han alcanzado un punto de rendimientos decrecientes y saturación visual. El consumidor contemporáneo está expuesto a una sobrecarga de impactos en pantalla, lo que reduce drásticamente la efectividad real de los anuncios. A este panorama se suma la creciente preocupación por la transparencia en la publicidad programática. De acuerdo con estimaciones globales, las pérdidas financieras vinculadas al fraude publicitario digital y al tráfico inválido alcanzaron la alarmante cifra de 63.000 millones de dólares durante el año 2025. Esto obliga a los directores de marketing a buscar entornos publicitarios con audiencias humanas completamente verificables.
Por otro lado, los mecanismos para encontrar e interactuar con los productos han cambiado radicalmente debido a los avances en Inteligencia Artificial. Los agentes inteligentes y los motores de respuesta integrados están reemplazando paulatinamente a las búsquedas tradicionales por palabras clave en la fase de consideración.
Actualmente, el panorama del descubrimiento presenta tres particularidades críticas:
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Influencia de la IA en la Intención de Compra: Cerca del 90% de los usuarios afirma que los asistentes virtuales y la IA conversacional son determinantes para descubrir nuevas alternativas en el mercado, posicionándose como el segundo factor con mayor peso en sus decisiones de consumo.
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Transformación del Tráfico de Búsqueda: Proyecciones sectoriales sugieren que para 2028 el volumen de visitantes procedentes de interfaces asistidas por IA superará por completo a las búsquedas de los buscadores tradicionales.
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Pérdida de Eficacia del Formato Banner: Con un usuario que dedica menos tiempo a la navegación exploratoria en la web y delega tareas en algoritmos, los banners e impactos visuales tradicionales sufren una devaluación en su capacidad de generar conversión real. Si el usuario ya no pasa horas buscando en un sitio web, el banner tradicional diluye por completo su valor.
3. Tecnologías de Digitalización e Inteligencia de Datos In-Store
Frente a las debilidades del ecosistema online, el entorno físico cuenta con una ventaja competitiva de carácter estructural: la presencialidad es inmune al fraude. Un cliente que recorre un pasillo, se detiene frente a una góndola y retira un producto genera una señal de intención real, física e inequívoca. El principal desafío histórico radicaba en la dificultad para registrar, procesar y monetizar dichas señales con la misma flexibilidad y granularidad del entorno online. Hoy en día, gracias a la democratización e integración tecnológica, ese obstáculo ha sido superado por completo.
La implementación de sistemas de monitorización de estanterías en tiempo real ha transformado de forma drástica la gestión operativa del punto de venta. Mediante la convergencia de etiquetas electrónicas de precios (ESL) y sensores de peso o volumétricos, el sistema detecta de forma automática la disponibilidad de cada artículo. Lo verdaderamente disruptivo es la automatización del marketing: si un producto agota sus existencias en el lineal, la plataforma interrumpe de forma autónoma la publicidad dirigida a ese artículo en las pantallas de la tienda. De este modo se pasa a un modelo proactivo que mitiga la frustración del comprador y optimiza la inversión de la marca publicitaria.
La consolidación de estas fuentes de información da vida al concepto del «gemelo digital» del establecimiento comercial. Esta herramienta consiste en una réplica exacta en formato virtual que recopila mapas de calor dinámicos, flujos de tráfico peatonal y el desempeño en tiempo real de cada referencia o SKU. De esta manera, el punto de venta físico alcanza los mismos niveles de detalle y analítica que históricamente ostentaba el comercio electrónico.
4. El Crecimiento del Canal Físico en Cifras Regionales
Los datos del mercado respaldan firmemente este giro estratégico hacia los activos físicos del retail. El Estudio de Inversión de Retail Media en España reveló que este mercado movió un total de 873 millones de euros. Aunque las plataformas web (onsite) siguen concentrando una parte mayoritaria del presupuesto, el canal instore —compuesto por pantallas de cartelería digital, megafonía inteligente y publicidad en el punto de venta (PLV)— ya aporta la considerable cifra de 114 millones de euros.
Resulta revelador comparar el comportamiento de esta inversión a nivel geográfico. Mientras que en el conjunto de Europa el punto de venta físico representa en promedio un 8% de la inversión total asignada a Retail Media, en el mercado español esta cifra se eleva notablemente hasta el 13,1%. Más aún, si se aísla el comportamiento de los retailers tradicionales (excluyendo a los operadores puramente digitales o pure players), el peso del presupuesto in-store asciende a un promedio estimado del 53,3%.
Este crecimiento sostenido viene acompañado de una rápida proliferación de empresas tecnológicas que desembarcan en Europa con soluciones avanzadas de digitalización de tiendas. El ecosistema se expande mucho más allá de los proveedores tradicionales de hardware, sumando integradores de software 360º. Se proyecta que el mercado del Digital Signage en el continente europeo superará un valor de 7.000 millones de dólares.
5. Medición Ética: El Respeto a la Privacidad del Usuario
El despliegue de tecnologías analíticas en espacios físicos abre de inmediato un debate crucial respecto a la privacidad del consumidor. A diferencia de las plataformas digitales, donde el consentimiento se gestiona mediante políticas de cookies y rastreadores web, la experiencia en tienda no tolera una personalización invasiva sin romper los límites del confort y la confidencialidad del usuario. El cliente está dispuesto a recibir valor, pero rechaza sentirse vigilado.
La alternativa adoptada por las principales redes de Retail Media consiste en desestimar el uso de cámaras de reconocimiento facial en favor de tecnologías basadas en balizas Bluetooth de baja energía (BLE) y sensores de presencia anónimos. Estas herramientas analizan los flujos de comportamiento en el punto de venta sin asociar la información a datos de identidad personal.
Mediante modelos estadísticos avanzados, es factible segmentar de forma anónima tipologías de compradores según su tiempo de permanencia en una zona, la dirección de su trayecto y su tasa de interacción con el producto. Este enfoque salvaguarda el derecho a la privacidad del consumidor, al tiempo que dota a las marcas de insights accionables, contextuales y altamente relevantes para optimizar sus campañas.
6. La Creación de Propiedad Intelectual a Través del Dato Exclusivo
El valor estratégico del Retail Media In-Store no reside únicamente en la comercialización de impactos en soportes digitales distribuidos por la tienda. El activo más valioso radica en el conocimiento profundo derivado de la interacción física del cliente. Al entrenar e implementar Modelos de Lenguaje de Gran Escala (LLMs) y algoritmos analíticos sobre estos datos de carácter exclusivo, los distribuidores están construyendo una Propiedad Intelectual (IP) única e invaluable.
En el futuro cercano, la ventaja competitiva no la tendrá quien ofrezca simplemente un circuito de pantallas, sino el retailer capaz de interpretar y predecir las necesidades reales de su audiencia. Esta inteligencia publicitaria permite diseñar una experiencia de compra fluida y orgánica, donde la comunicación comercial abandona su carácter intrusivo para convertirse en una guía que añade valor al proceso de decisión del cliente.
Como se debatió recientemente en el Retail Media Congress organizado por Ecommerce News, el Retail Media es sostenible en el tiempo cuando la publicidad mejora directamente la experiencia del cliente y gana su confianza. Cuando el comprador percibe que el establecimiento «comprende» sus necesidades y le facilita el descubrimiento de productos relevantes en el momento preciso, las ventas y la proyección del negocio se incrementan de forma orgánica.
7. Hacia una Omnicanalidad Real e Integrada
La convergencia de estas macrotendencias del mercado nos conduce a una conclusión clara: el éxito del Retail Media en el próximo lustro pertenecerá a aquellos operadores capaces de demostrar un impacto real y cuantificable en el comportamiento general del consumidor, enriqueciendo su experiencia global de compra. En esta carrera, el punto de venta físico posee atributos insustituibles: la experiencia es tangible, el contacto con el producto es real y la presencia humana es plenamente verificable.
Mientras el entorno virtual soluciona sus desafíos de saturación y se adapta a los nuevos ecosistemas de descubrimiento dominados por la Inteligencia Artificial, el espacio físico se consolida como la gran fuente de verdad del retail moderno. El mayor progreso de la disciplina no consistirá en transferir de forma drástica presupuestos de un canal a otro, sino en unificar por completo el ciclo de compra del cliente (shopper journey). Es en la integración fluida entre las costuras de los puntos de contacto digitales y físicos donde la omnicanalidad adquiere su verdadero sentido estratégico.
Dado que el comprador final no percibe fricciones ni divisiones entre canales al interactuar con una marca, las infraestructuras de Retail Media deben operar bajo esa misma premisa. El reto actual de la industria radica en consolidar plataformas tecnológicas unificadas que permitan medir este comportamiento híbrido con exactitud, ofreciendo experiencias integradas que combinen la agilidad del comercio electrónico con la solidez del retail tradicional.
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La transformación definitiva del sector no es meramente técnica, sino cultural; requiere un esfuerzo conjunto de retailers, marcas y agencias para hablar el mismo idioma, compartir objetivos estratégicos comunes y diseñar de forma coordinada el viaje del consumidor moderno sin fricciones.


