La inversión en centros comerciales está experimentando un renacimiento en España y Portugal, impulsada por una reactivación del sector retail tras casi tres años de incertidumbre. Según Augusto Lobo, director de Capital Markets Retail de JLL España, el interés en estos espacios ha crecido de manera notable, donde se espera alcanzar una transacción de aproximadamente 2.000 millones de euros en activos de este tipo para el cierre de 2024. Este monto representaría un aumento del 17% en comparación con el volumen medio registrado en los últimos cinco años, lo que refleja una clara señal de recuperación en el sector. Los centros comerciales, que habían visto una caída abrupta de inversión en 2020, están ahora liderando la demanda inversora, al tiempo que se diversifican las áreas de interés más allá de las principales ciudades como Madrid y Barcelona.
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La dinámica de inversión revela una preferencia creciente por los centros comerciales debido a factores como el incremento de visitas, niveles de rentas y su capacidad para atraer consumidores. Estos elementos han generado un entorno atractivo para los inversores, quienes ven en los centros comerciales una oportunidad de negocio con un retorno relativamente seguro. La demanda ha estado particularmente centrada en activos situados en regiones que han sido históricamente más descuidadas, lo que sugiere una descentralización del enfoque en los mercados de Madrid y Barcelona. Según Lobo, esto podría dar paso a un panorama más equitativo, donde más ciudades en España se conviertan en destinos comerciales viables y atractivos para los minoristas y consumidores por igual.
El financiero también destaca un cambio notable en el perfil de los inversores en el sector, donde antes predominaban los inversores privados centrados exclusivamente en las zonas de high street, ahora existe un interés creciente en los centros comerciales por parte de estas mismas entidades. Las transacciones recientes, como las de Islazul en Madrid y Salera en Castellón, evidencian esta nueva tendencia. Mientras tanto, los family offices siguen siendo una fuerza inversora potente en el mercado high street, confiando en la recuperación y en la estabilidad de la inversión en zonas altamente comerciales. La capacidad de estas oficinas para sostener inversiones a largo plazo también impulsa la confianza continua en el sector, favoreciendo un flujo constante de capital hacia los locales más premium y estratégicamente situados.
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Con la mirada puesta en 2025, se anticipa que el mercado de inversión se consolidará aún más con un foco especial en el retail, y es previsible que la convergencia entre los canales online y físico se haga más significativa. Lobo menciona que será cada vez más complicado diferenciar entre ambos canales, lo que subraya la necesidad de que los modelos de venta se adapten a la era del consumo omnicanal. Este cambio en el comportamiento del consumidor sugiere que las empresas que integren de manera efectiva sus operaciones físicas y digitales estarán en una posición más sólida para capturar la atención y los gastos de los consumidores. En resumen, los centros comerciales están no solo volviendo al foco de atención de los inversores, sino que también están abriendo las puertas a una expansión hacia nuevas ciudades en un mercado que evoluciona constantemente en respuesta a las tendencias de consumo actuales.


