El ejercicio comercial de 2025 ha marcado un antes y un después para la industria de la moda en España. En un ecosistema internacional caracterizado por la incertidumbre geopolítica y los cambios en las políticas comerciales, el sector no solo ha logrado mantenerse a flote, sino que ha pulverizado sus propios registros. Con cifras récord tanto en ventas al exterior como en compras, la moda española se consolida como un motor resiliente de la economía nacional, superando con creces el crecimiento medio de otros sectores exportadores.
Sin embargo, alcanzar estas cifras no ha sido un camino exento de obstáculos. El panorama actual revela una reconfiguración de las alianzas estratégicas, donde el proteccionismo de potencias tradicionales como Estados Unidos y la inquebrantable hegemonía de China como proveedor definen las nuevas reglas del juego. A continuación, analizamos las claves fundamentales que explican el comportamiento del comercio exterior de la moda española durante el último año.
1. Un crecimiento que desafía la tendencia general
Mientras que el conjunto de las exportaciones españolas de bienes mostró una preocupante atonía en 2025, con un discreto avance del 0,7%, la industria de la moda operó en una liga distinta. El sector registró un sólido incremento del 4,1% en sus ventas internacionales.
Ver también: El retail del futuro: Kendu revoluciona EuroShop 2026
Este fenómeno no es aislado. Ya en 2024, la moda había crecido un 6,5% frente al exiguo 0,1% del total de exportaciones de bienes. Los datos proporcionados por Icex España Exportación e Inversiones confirman que, incluso en entornos macroeconómicos complejos, la marca «Moda España» posee una elasticidad y un atractivo que le permiten ignorar la tendencia de estancamiento de otros sectores industriales.
2. El impacto directo de los aranceles en Estados Unidos
Si hubo un punto negro en el balance de 2025, ese fue, sin duda, el mercado estadounidense. Lo que en 2024 fue una historia de éxito —con un crecimiento espectacular del 31,4%— se transformó en un retroceso significativo debido a la implementación de nuevas barreras arancelarias.
Las exportaciones de moda a Estados Unidos sufrieron un desplome del 15,3%, lo que se traduce en una pérdida de ingresos de aproximadamente 230,1 millones de euros en un solo ejercicio. Este castigo arancelario fue especialmente severo para el sector textil, ya que la caída duplicó la registrada por el total de bienes exportados al país norteamericano (que bajaron un 8%). Estados Unidos, que ocupa la octava posición como cliente estratégico, ha pasado de ser la gran esperanza de expansión a representar el mayor desafío diplomático y comercial para las empresas españolas.
3. Diversificación geográfica: más allá de la Eurozona
Históricamente, la moda española ha buscado refugio en la seguridad de la moneda común. No obstante, 2025 ha confirmado una tendencia hacia la emancipación de la Eurozona. Aunque los veinte mercados que comparten el euro siguen siendo vitales, su peso relativo en el total de las exportaciones ha descendido del 53,9% en 2024 al 52,3% actual.
Esta menor dependencia se debe al excelente rendimiento en mercados extracomunitarios y economías emergentes:
-
Reino Unido y Suiza: Han mostrado un dinamismo extraordinario con incrementos del 34,9% y 36,8% respectivamente.
-
Asia y Oriente Medio: China sigue ganando terreno como cliente con un alza del 12,4%, mientras que Emiratos Árabes Unidos creció un 15%.
-
Mercados de Doble Dígito: Países como Canadá, Suecia, Ucrania, Túnez, Panamá, Perú y Argentina también registraron subidas superiores al 10%, demostrando que la moda española está encontrando nuevos nichos de crecimiento global para compensar la debilidad de socios tradicionales como Alemania o Italia.
4. La paradoja del suministro: China se refuerza y la cercanía sufre
Uno de los grandes debates de la industria en los últimos años ha sido la «relocalización» o el aprovisionamiento en mercados de proximidad (Turquía, Marruecos, Portugal). Sin embargo, los datos de 2025 desmienten la teoría de que la producción cercana esté ganando la partida.
China, lejos de ceder espacio, ha reforzado su posición como la principal fábrica para las empresas españolas. En 2025, las importaciones procedentes del gigante asiático alcanzaron un récord de 7.726,6 millones de euros (un aumento del 7,1%). Con esto, China vuelve a concentrar más del 20% de toda la moda que entra en España.
Por el contrario, el bloque de proveedores de proximidad experimentó un retroceso conjunto del 0,7%. Países como Marruecos o Turquía, que en 2021 representaban casi el 20% del suministro nacional, ahora apenas alcanzan el 14%. A pesar del auge de nuevos polos de fabricación en el sudeste asiático como Bangladesh (+9%) y Camboya (+25,7%), la eficiencia logística y los costes competitivos de China parecen imbatibles por el momento.
5. Análisis por categorías: Luces en cosmética y sombras en calzado
No todos los subsectores de la moda han corrido la misma suerte en 2025. El comportamiento ha sido dispar dependiendo del tipo de producto:
-
Prendas de Vestir: Siguen siendo el pilar fundamental, con ventas internacionales de 13.025 millones de euros y un crecimiento del 2,5%.
-
Perfumería y Cosmética: Este segmento continúa su racha imparable, elevando sus exportaciones un 5,2% hasta rozar los 9.360 millones de euros. Se consolida como la segunda categoría más exportada.
-
Joyería y Relojería: Fue la gran sorpresa del año con un crecimiento explosivo del 46,2%. No obstante, este dato está fuertemente influenciado por la revalorización de metales preciosos como el oro y la plata en los mercados financieros internacionales.
-
La nota negativa: El calzado y las materias textiles sufrieron caídas del 2,9% y 3,4% respectivamente. En el caso del calzado, la pérdida de competitividad en ciertos mercados internacionales y el cambio en los hábitos de consumo han pasado factura a una de las industrias más tradicionales de España.
El año 2025 deja un balance positivo pero cargado de advertencias. La moda española ha demostrado una capacidad de adaptación envidiable, logrando récords en un contexto de tipos de interés todavía altos y tensiones geopolíticas. La diversificación hacia mercados fuera de la zona euro parece ser la estrategia correcta para mitigar riesgos, especialmente ante el cierre parcial de puertas en Estados Unidos.
Ver también: El silencio de Zara: ¿Optimización o Retirada en EE. UU.?
El gran reto pendiente sigue siendo la cadena de suministro. La dependencia de China se ha acentuado, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y la agilidad de la logística a largo plazo frente a posibles futuras interrupciones globales. La industria española entra en 2026 con los deberes hechos en cuanto a imagen de marca y volumen de ventas, pero con la necesidad urgente de vigilar sus costes de producción y la estabilidad de sus proveedores asiáticos.


