Zara y Zarla: dos nombres que suenan casi igual, pero que la ley ha decidido separar definitivamente. La multinacional gallega Inditex ha sumado una nueva victoria judicial en Europa tras lograr que la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) fallara a su favor en la disputa contra la marca albaceteña Zarla. El motivo principal: existe un claro «riesgo de confusión» entre ambas denominaciones.
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Inditex es conocida por blindar ferozmente sus marcas, y este caso no ha sido la excepción. La compañía fundada por Amancio Ortega impugnó el registro de Zarla, una firma con sede en Albacete que comercializaba productos de limpieza, cosméticos y artículos para el hogar. La resolución de la EUIPO, fechada el pasado 15 de abril, respalda la postura del gigante textil y refuerza la protección de su marca estrella.
¿Qué dice la normativa europea?
Según el Reglamento de Marcas de la Unión Europea, se considera que existe riesgo de confusión cuando el público objetivo puede llegar a pensar que los productos o servicios provienen de la misma empresa o de compañías vinculadas económicamente. La EUIPO determinó que, en este caso, esa posibilidad era real y fundada.
El organismo europeo subrayó que varios de los productos comercializados por Zarla son prácticamente idénticos a los que Inditez tiene registrados bajo su paraguas. Entre ellos figuran los aceites esenciales y extractos aromáticos, artículos de tocador, cera para zapateros y sastres. Además, se identificó un alto grado de similitud en otros artículos como recambios para dispensadores eléctricos y potpurrí aromáticos. La EUIPO concluyó que estos productos están dirigidos al público en general, quien presta un nivel de atención medio al realizar sus compras.
La similitud visual y fonética entre Zara y Zarla
Uno de los puntos clave del análisis fue la comparación directa entre los signos distintivos de ambas marcas. La EUIPO explicó que los consumidores tienden a fijarse en el comienzo de un signo cuando observan una marca. Esto se debe a un hábito de lectura que va de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, lo que convierte la parte inicial del logotipo en el elemento que primero capta la atención del comprador.
En el caso concreto de Zara frente a Zarla, ambas marcas comparten la secuencia de letras «Zara», que forma la totalidad de la marca anterior de Inditex y constituye la mayor parte del elemento verbal del signo impugnado. La EUIPO determinó que, al coincidir en estructura, letras iniciales y finales, los signos son visualmente similares, aunque en un grado inferior al medio.
A nivel fonético, la similitud se acerca a un grado medio. Desde una perspectiva conceptual, el organismo señaló que no era posible realizar un análisis profundo porque ninguno de los dos signos tiene un significado concreto para el público de referencia. En otras palabras, ni Zara ni Zarla evocan conceptos específicos que ayuden al consumidor a diferenciarlos.
El principio del recuerdo imperfecto
La resolución también hizo hincapié en un principio fundamental del derecho de marcas: el recuerdo imperfecto del consumidor. La EUIPO afirmó que la diferencia en el tamaño de las letras «Z» y «A» en el logotipo de Zarla no basta para neutralizar el riesgo de confusión. ¿La razón? El consumidor medio rara vez tiene la oportunidad de comparar directamente las marcas en el punto de venta y, por lo tanto, debe confiar en su memoria, que no siempre es precisa.
Además, al carecer ambos signos de conceptos claros que ayuden a diferenciarlos, el riesgo de que el público confunda una marca con la otra se incrementa notablemente. La oficina europea fue contundente: las diferencias gráficas alegadas por Zarla no son suficientes para disipar la confusión potencial.
Las alegaciones de Zarla no convencen a la EUIPO
La firma albaceteña intentó defenderse argumentando que ya era titular de varios registros con el mismo nombre que coexistían pacíficamente con Inditex antes de que se presentara la impugnación. Sin embargo, la EUIPO no aceptó este argumento como válido para evitar el riesgo de confusión.
El organismo reconoció que, según la jurisprudencia europea, no se puede descartar que la coexistencia de dos marcas en un mismo mercado pueda contribuir a disminuir el riesgo de confusión. Pero también dejó claro que esto no ocurre de forma automática y que deben darse condiciones específicas que, en este caso, no se cumplían. La simple existencia de registros previos no es suficiente para garantizar que no haya confusión entre los consumidores.
Un historial de blindaje implacable
Esta no es la primera vez que Inditex sale victoriosa en una disputa por la protección de sus marcas. La compañía ha demostrado en repetidas ocasiones que no duda en recurrir a la vía legal para defender su identidad corporativa. Recientemente, logró tumbar en Europa la marca «Viña Zara», impulsada por las bodegas de García Carrión, proveedor de Mercadona. Tampoco es casualidad que el imperio textil mantenga un celo especial con todo lo que rodea a su nombre más emblemático.
En paralelo, Inditex sigue reforzando su estructura interna. La compañía ha incorporado a históricos ejecutivos de Amancio Ortega en su área de Sostenibilidad y continúa su lucha por mantener el trono del Ibex 35, donde el Santander se queda a 5.100 millones de distancia.
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La decisión de la EUIPO a favor de Inditex envía un mensaje claro a cualquier empresa que intente registrar marcas que puedan generar confusión con gigantes consolidados. Aunque Zarla intentó demostrar que su identidad era suficientemente diferenciada, la oficina europea consideró que los riesgos eran demasiado altos.
En un mercado donde el nombre lo es todo, proteger la marca no es solo una cuestión legal, sino una estrategia de supervivencia empresarial. Y en eso, Inditex sigue siendo un referente indiscutible.


