El tejido comercial de la distribución alimentaria en España vive un momento de efervescencia sin precedentes en la última década. Tras un 2025 de récord, el sector se prepara para culminar 2026 con la inauguración de aproximadamente 800 nuevos puntos de venta, afianzando una tendencia de crecimiento sostenido que combina mayor inversión, modernización de locales y un claro fortalecimiento del empleo.
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Según los datos recogidos en el ‘V Informe de Distribución Alimentaria de Proximidad en España’, presentado por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) y elaborado por Retail Data, el sector cerró 2025 con 26.068 establecimientos entre autoservicios, supermercados e hipermercados. Esta cifra supone un incremento del 10% en el número de aperturas respecto a 2024, pasando de 782 a 860 estrenos anuales, la marca más elevada de los últimos tres ejercicios.
El dinamismo no se ha detenido con el cambio de año. Durante los primeros cuatro meses de 2026, la red comercial ya ha sumado 221 nuevas tiendas. Si se mantiene el ritmo actual, las proyecciones apuntan a que se alcanzarán las 800 aperturas al cierre del ejercicio, consolidando una senda alcista que refleja la solidez del modelo de proximidad en el país.
El auge de la cercanía como estrategia ganadora
Uno de los datos más reveladores del informe es el crecimiento neto de la red comercial. En 2025, la diferencia entre aperturas y cierres arrojó un saldo positivo de 600 nuevas tiendas netas, todo un récord en la última década. Juan Carlos Matarrubia, director general de Retail Data, explicó durante la presentación que este fenómeno responde a un cambio de tendencia significativo: “En los últimos años se abrían muchas tiendas, pero también se cerraban. En 2025 hemos observado una clara disminución de los cierres”.
Esta mejora en la tasa de supervivencia de los establecimientos se atribuye, en buena medida, a la finalización de los grandes procesos de reestructuración que afrontaban algunas cadenas. “Las empresas han limpiado la casa y han completado esos procesos”, añadió Matarrubia, subrayando que el sector ha entrado en una fase de mayor estabilidad operativa.
Paralelamente, la superficie comercial total ha seguido expandiéndose hasta alcanzar los 15,6 millones de metros cuadrados. Esto representa un crecimiento acumulado del 8,9% entre 2020 y 2025, lo que evidencia una apuesta decidida por ampliar y mejorar los espacios de venta.
Inversión millonaria para modernizar la red
El músculo financiero del sector se ha mantenido firme. Durante 2024, último ejercicio con datos cerrados en el Registro Mercantil, las empresas destinaron 3.000 millones de euros a la modernización de su red comercial y sus plataformas logísticas. Esta cifra supuso un incremento anual del 10% y marca un récord histórico.
Matarrubia señaló que las previsiones apuntan a que 2025 habrá consolidado esta misma inversión, manteniendo los 3.000 millones de euros como un nuevo suelo para el sector. El esfuerzo inversor está liderado por las grandes distribuidoras, aunque el efecto se está contagiando al resto del tejido empresarial. “Las compañías de menor tamaño también se están apuntando a esta dinámica”, destacó el experto.
Los frutos de esta estrategia son visibles a medio plazo. En el último trienio (2023-2025) se han abierto o renovado 5.200 tiendas, cifra que asciende a 10.500 en los últimos cinco años. Como resultado, el 40% de la red comercial total está compuesto hoy por establecimientos nuevos o completamente renovados, lo que eleva el estándar de calidad y experiencia de compra.
Un mapa sectorial con tres velocidades
El estudio clasifica a los operadores en tres categorías bien diferenciadas. En la cúspide se sitúan los Top Retailers, dueños de 9,35 millones de metros cuadrados de superficie. Son los que más venden, invierten y generan empleo, actuando como “un espejo para el sector”, en palabras de Matarrubia.
El segundo escalón lo ocupan los Líderes Regionales, que suman 4,37 millones de metros cuadrados. Su papel es clave para mantener la competitividad en todo el territorio, funcionando como contrapeso frente a los gigantes del sector. Desde 2022, han crecido un 15% en superficie comercial, un ritmo casi cuatro veces superior al del conjunto del sector, que avanzó un 4,6%.
El tercer grupo lo componen el resto de operadores, unas 315 empresas, de las cuales 216 cuentan con diez tiendas o menos. Aunque su presencia sigue siendo relevante, su peso relativo se reduce progresivamente debido a la concentración del mercado. Se trata mayoritariamente de negocios familiares integrados en organizaciones de compra, que a menudo afrontan dificultades con el relevo generacional y optan por fusionarse con sociedades similares para ganar escala.
Formatos que marcan la diferencia
Dentro de la diversidad de fórmulas comerciales, los supermercados e hipermercados concentran el 75% de la superficie total. Sin embargo, el verdadero motor de las aperturas está en el canal de proximidad y conveniencia, que representa más del 50% de los puntos de venta, abasteciendo a barrios y pequeños municipios.
Un dato especialmente significativo es que el 61,5% de las aperturas registradas en 2025 correspondió al comercio asociativo, integrado por cooperativas y franquicias. Este modelo generó más de 2.200 empleos durante el año pasado, dirigidos fundamentalmente a mujeres e inmigrantes. Además, destaca por su capacidad de vertebración territorial: el 26% de las nuevas franquicias se abrió en localidades con menos de 10.000 habitantes.
En el segmento del cash & carry, unas 170 empresas realizan actividad mayorista. De ellas, 104 obtienen la mayor parte de su facturación de este canal, alcanzando los 10.150 millones de euros en 2024, lo que supone un incremento del 2%. Asimismo, el informe señala el repunte de las tiendas ecológicas y de oportunidades, mientras que el cash familiar se ha consolidado en las zonas sur y este del país.
Empleo y rentabilidad: dos caras de la misma moneda
El binomio formado por mayor inversión y menor tasa de cierres está impulsando el empleo de forma sostenida. El sector roza ya el medio millón de puestos de trabajo consolidados, con 494.000 empleos, un 1,7% más que en 2024. La distribución es clara: 420.800 trabajadores directos, 66.000 en franquicias y 7.000 en el canal cash.
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Las empresas están reforzando su compromiso con las plantillas. El gasto en personal creció un 6,8%, superando ampliamente el incremento de las ventas, que se situó en el 4%. Este dato refleja una apuesta por la calidad del empleo y la retención del talento.
El informe desmonta la idea de que la inflación alimentaria beneficia directamente a los distribuidores. “Que suban los precios de los alimentos en origen no sirve de nada al retailer, no gana con la subida de los alimentos, es algo que va desacompasado”, concluyó Matarrubia, dejando claro que la rentabilidad del sector no está correlacionada con el incremento del coste de la cesta de la compra.


