La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados en la vida cotidiana de los consumidores, y el ámbito de las compras no es la excepción. Un reciente estudio titulado From Click to Agent 2026, elaborado por Sopra Steria en ocho países europeos, revela que el 50% de los españoles estaría dispuesto a delegar en la IA sus adquisiciones de productos tecnológicos. Sin embargo, esta apertura no es incondicional: tres factores determinan su aceptación: el control humano, la transparencia en los criterios de recomendación y las garantías de seguridad.
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La mitad del mercado, listo para el cambio
El informe analiza el auge del denominado comercio agéntico, un modelo basado en asistentes de inteligencia artificial capaces de respaldar e incluso automatizar decisiones de compra. En España, esta tendencia comienza a afianzarse en la mente del consumidor, aunque con un nivel de aceptación aún prudente en comparación con otros mercados europeos.
Javier Lozano, director de la agencia de Retail en Sopra Steria, señala que la mayoría de los españoles ya ha oído hablar de estos asistentes de compra basados en IA, situando al país en una posición similar a la del Reino Unido, aunque todavía por detrás de Países Bajos o Noruega. Para el directivo, el estudio identifica una oportunidad clara para potenciar la eficiencia, el ahorro y la experiencia de compra, pero advierte que estas soluciones deben desarrollarse con rigor y bajo criterios de control, transparencia y confianza para que el mercado pueda expandirse de forma sostenible.
Categorías de compra: donde la IA gana y donde pierde terreno
La predisposición a utilizar agentes inteligentes varía significativamente según el tipo de producto o servicio. Los españoles se muestran más receptivos en ámbitos que perciben como racionales y fácilmente comparables:
- Tecnología: 50% de aceptación
- Ropa y suministros energéticos: 39%
- Seguros: 34%
- Servicios financieros: 20%
- Alimentación: 18%
- Salud: 9%
En las categorías más sensibles, la confianza se desploma. España se sitúa por debajo de países como Alemania o Noruega cuando se trata de delegar decisiones sobre salud o finanzas. Esto refleja que, cuanto más íntimo o crítico es el ámbito, menor es la disposición a ceder el control a una máquina.
El consumidor no quiere perder el mando
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es que el 93% de los encuestados exige que el agente de IA proponga opciones, pero que la decisión final recaiga siempre en la persona. Este dato confirma que, al menos por ahora, los usuarios españoles conciben la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo y no como un sustituto en el proceso de compra.
El rol del consumidor sigue siendo protagónico. La IA funciona como un asistente que agiliza la búsqueda, compara precios y características, y presenta alternativas, pero la última palabra la tiene el ser humano. Esta visión híbrida entre automatización y supervisión personal parece ser el modelo que mejor encaja con las expectativas del público.
Barreras y temores: el precio de la confianza
A pesar del optimismo inicial, existen barreras significativas que frenan la adopción masiva del comercio agéntico. Entre las principales preocupaciones destacan:
- La pérdida de control sobre el gasto
- La posible manipulación comercial por parte de los algoritmos
- Los errores en las compras automatizadas
A estas inquietudes se suma una dimensión geopolítica relevante: el 63% de los españoles considera que confiar estas decisiones a agentes de IA desarrollados mayoritariamente por empresas estadounidenses o chinas representa un riesgo para la soberanía digital de Europa. Este dato refleja una creciente conciencia sobre la dependencia tecnológica y sus implicaciones estratégicas.
Sin embargo, el informe también revela una paradoja: solo una minoría estaría dispuesta a pagar más por un servicio que ofreciera mayores garantías de seguridad y transparencia. El verdadero reto para las compañías será, por tanto, desarrollar soluciones que combinen utilidad, neutralidad y confianza sin trasladar un sobrecoste significativo al usuario final.
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Implicaciones para el futuro del comercio
El estudio de Sopra Steria dibuja un panorama en el que la inteligencia artificial está llamada a revolucionar la experiencia de compra, pero siempre bajo la atenta supervisión del consumidor. Las empresas que logren equilibrar automatización con transparencia, eficiencia con control humano, y neutralidad con garantías de seguridad, serán las que conquisten la confianza del mercado español.
El camino hacia el comercio agéntico no será una sustitución radical, sino una evolución colaborativa. La IA no reemplazará al comprador, sino que lo acompañará, le ahorrará tiempo y le ofrecerá mejores opciones. Pero la decisión final, como exige el 93% de los españoles, seguirá siendo humana.


