Silvia Banchini, directora comercial y operativa de inAtlas, analiza en esta entrevista las consecuencias del reciente acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea que fija aranceles en el 15% y cómo este escenario influye en el sector agroalimentario español.
Un arancel que alivia, pero no resuelve
La reducción al 15% representa un alivio respecto a gravámenes anteriores más severos, aunque no elimina el problema. Sectores con márgenes ajustados —como el vino, el aceite de oliva y productos gourmet— siguen sufriendo una presión notable: subir el precio en un mercado competitivo como el estadounidense puede erosionar cuota y rentabilidad. España compite allí con Italia, Francia y productores locales, por lo que cualquier incremento de coste traslada la presión a precios y márgenes.
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Datos recientes muestran la relevancia de este mercado: en 2024 las exportaciones agroalimentarias españolas a EE. UU. alcanzaron alrededor de 3.513 millones de euros, un aumento del 22,3% frente a 2020, y representaron casi el 19,3% del total de las ventas españolas a ese país. Dentro del sector, los vinos españoles destinados a EE. UU. suponen el 10,9% de las exportaciones vinícolas nacionales, y el aceite de oliva es el producto agroalimentario más exportado a ese mercado, con un crecimiento del 137,6% en los últimos cinco años. Productos emblemáticos como el jamón serrano, que soportan ahora un arancel del 15%, podrían registrar pérdidas significativas —estimadas en millones de euros— si la demanda se retrae por subidas de precio.
Estrategias empresariales para sortear aranceles
Las empresas no se quedan de brazos cruzados. Entre las tácticas más habituales figuran:
- Apertura de filiales o delegaciones en EE. UU. para optimizar la cadena de valor y mitigar el efecto arancelario. Ejemplos recientes de internacionalización incluyen la expansión de startups y grandes compañías que refuerzan su presencia local.
- Alianzas con importadores y distribuidores estadounidenses para compartir costes y adaptar la logística.
- Adquisiciones locales o joint ventures para producir o procesar en origen —casos como la compra de plantas locales para procesar aceitunas muestran esta vía—.
- Diversificación de mercados hacia Asia, Oriente Medio y Latinoamérica para reducir la dependencia del mercado norteamericano.
- Innovación en producto y formato para justificar precios premium: envases, gamas ecológicas o denominaciones de origen ayudan a sostener márgenes.
Desde inAtlas, explica Banchini, muchas empresas solicitan información actualizada de comercio internacional —datos aduaneros, registros de cargas marítimas y aéreas, códigos arancelarios, precios y actores en la cadena— para planificar estrategias comerciales y localizar distribuidores.
Respuesta pública: medidas de apoyo y promoción
El Gobierno español ha activado herramientas financieras y de apoyo para paliar el impacto: un paquete de 14.600 millones de euros que incluye créditos ICO, seguros de exportación y fondos para impulsar la apertura a nuevos mercados como China, Japón o Canadá.
Por su parte, ICEX y el Ministerio de Agricultura han fortalecido iniciativas como Spain Food Nation VI (con inversión hasta 2026) para posicionar los productos españoles en el exterior mediante campañas específicas y participación en ferias internacionales (ej.: EXPO WEST). Estas acciones combinan promoción de marca, inteligencia de mercado y apoyo a exportadores para diversificar destinos.
Escenarios futuros: volatilidad y adaptación
Aunque el acuerdo del 15% aporta cierta normalidad, el contexto comercial sigue siendo inestable. Cambios políticos en EE. UU., nuevas disputas sectoriales o revisiones arancelarias pueden alterar el panorama. Históricamente, los conflictos comerciales con la UE han sido cíclicos y han provocado variaciones bruscas: tasas elevadas en años anteriores afectaron a productos concretos y redujeron cuotas de mercado.
A corto plazo es probable que el marco se mantenga relativamente estable, pero las empresas deben contemplar la posibilidad de repuntes arancelarios. La recomendación general es combinar estrategias defensivas (diversificación de mercados, acuerdos locales) con tácticas de valor añadido (branding, certificaciones, sostenibilidad) para proteger ventas y márgenes.
Recomendaciones prácticas para empresas afectadas
Banchini ofrece consejos aplicables y concretos:
- Diversificar destinos: reducir la dependencia de un solo mercado es la primera línea de defensa.
- Invertir en marca y diferenciación: atributos como origen, calidad, sostenibilidad o innovaciones de formato ayudan a amortiguar aumentos de precio.
- Establecer y fortalecer alianzas locales en EE. UU.: distribuidores, cadenas y operadores logísticos que optimicen costes aduaneros y operativos.
- Aprovechar instrumentos públicos: créditos ICO, seguros y programas de apoyo que mejoran liquidez y capacidad exportadora.
- Acceder a inteligencia de mercado: monitorizar precios, volúmenes, actores y regulaciones para anticipar movimientos y reaccionar ágilmente.
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Los aranceles del 15% alivian una presión mayor, pero no resuelven los desafíos estructurales del comercio agroalimentario español con EE. UU. El sector —que supone casi una quinta parte de las exportaciones españolas a ese mercado— necesita combinar medidas financieras, operativas y de marketing para mantener su competitividad. La clave pasa por diversificar mercados, añadir valor a los productos y usar la información comercial para tomar decisiones rápidas y estratégicas.


