Transformación digital como motor del crecimiento empresarial en Colombia, la transformación digital se ha convertido en uno de los ejes estratégicos más relevantes para el futuro de las empresas colombianas. Lejos de ser una tendencia pasajera, hoy es entendida como una condición indispensable para competir, crecer y adaptarse a un entorno cada vez más dinámico, digitalizado y exigente. De cara a 2026, las organizaciones del país enfrentan un escenario retador, en el que la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la modernización de infraestructuras y la integración de sistemas definirán quiénes logran avanzar y quiénes quedan rezagados.
Un reciente estudio titulado «Prioridades Empresariales 2025», desarrollado por SAP, pone sobre la mesa los principales desafíos tecnológicos que seguirán impactando a las compañías colombianas en el corto y mediano plazo. Sus conclusiones muestran un panorama de oportunidades, pero también de barreras estructurales que aún frenan el verdadero potencial de la transformación digital, especialmente cuando se trata de incorporar la inteligencia artificial de forma estratégica y sostenible.
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Más inversión en IA, pero con dudas persistentes
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el 54 % de las empresas en Colombia planea incrementar su inversión en soluciones de inteligencia artificial. Esta cifra evidencia un creciente interés por aprovechar las capacidades de la IA para mejorar la eficiencia, optimizar procesos y generar valor a partir de los datos. Sin embargo, el entusiasmo no está exento de incertidumbre.
Cerca del 45 % de las grandes organizaciones reconoce que la principal barrera para adoptar IA sigue siendo la falta de claridad sobre cómo integrarla de manera efectiva en los procesos de negocio. Esto refleja que, aunque la tecnología está disponible, muchas empresas aún no cuentan con una hoja de ruta clara que conecte la innovación tecnológica con objetivos estratégicos concretos.
La IA, en este contexto, no es solo una herramienta tecnológica, sino un cambio profundo en la forma de trabajar, tomar decisiones y relacionarse con clientes y colaboradores. Sin una visión clara de su impacto organizacional, el riesgo de inversiones poco efectivas aumenta considerablemente.
Integración de sistemas: una prioridad urgente
Más allá de la inteligencia artificial, el estudio de SAP destaca que el 52 % de las empresas colombianas considera urgente mejorar la integración entre sus sistemas empresariales. La fragmentación tecnológica con plataformas que no se comunican entre sí continúa siendo uno de los principales obstáculos para la eficiencia operativa y la toma de decisiones basada en datos confiables.
En muchas organizaciones, los sistemas heredados conviven con nuevas soluciones digitales sin una integración adecuada. Esto genera silos de información, procesos duplicados y una visión parcial del negocio. Como resultado, se limita la capacidad de responder con agilidad a las demandas del mercado y de ofrecer experiencias consistentes a los clientes.
La integración tecnológica no solo mejora la eficiencia interna, sino que también es un requisito fundamental para escalar iniciativas de transformación digital más avanzadas, como la automatización inteligente o el uso intensivo de analítica avanzada.
La “exclusión técnica”: un obstáculo silencioso
Abdul Assal, director de desarrollo de negocio para Brasil y Colombia en Galileo Financial Technologies, introduce un concepto clave para entender esta problemática: la “exclusión técnica”. Este término hace referencia al impacto negativo que generan las tecnologías centrales obsoletas o ineficientes sobre la capacidad de una empresa para innovar, lanzar nuevos productos y captar nuevos clientes.
Según Assal, muchas organizaciones intentan implementar proyectos ambiciosos de transformación digital sin antes resolver estos problemas de base. El resultado suele ser frustración, sobrecostos y resultados limitados. “Las empresas deben superar la exclusión técnica antes de esperar beneficios reales de iniciativas como la integración de la IA”, señala.
En otras palabras, sin una base tecnológica moderna, flexible y segura, la innovación se vuelve lenta y costosa, y la transformación digital se queda en el discurso.
El estado actual de la IA en las empresas colombianas
Otro informe complementario, «IDC InfoBrief – IA en el trabajo: el rol de la inteligencia artificial en la fuerza laboral global», aporta una mirada más detallada sobre el nivel de madurez de la IA en Colombia. De acuerdo con este estudio:
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El 66 % de las empresas ya superó la etapa inicial de adopción de IA.
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El 41 % se encuentra en una fase intermedia, con aplicaciones más estructuradas.
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El 26 % ha alcanzado un nivel avanzado, integrando la IA de forma estratégica en sus operaciones.
Si bien estos datos muestran avances importantes, también revelan nuevos desafíos. Uno de los más críticos es la falta de claridad sobre los roles asociados a la IA, identificada por el 66 % de las organizaciones como el principal reto para la retención de talento.
La incorporación de IA transforma los perfiles laborales, exige nuevas competencias y redefine responsabilidades. Sin una gestión adecuada del cambio, las empresas corren el riesgo de generar incertidumbre interna y perder talento clave.
Barreras estructurales que persisten
A pesar del progreso en la adopción tecnológica, Assal sostiene que los principales frenos a la transformación digital en Colombia siguen estando en aspectos fundamentales. El Índice de Inclusión Técnica de Galileo revela datos contundentes:
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El 90 % de los líderes tecnológicos considera que los silos de datos limitan la capacidad de ofrecer experiencias relevantes y atractivas a una base diversa de clientes.
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El 80 % reconoce que las preocupaciones relacionadas con la seguridad digital afectan sus esfuerzos por ofrecer servicios más accesibles e inclusivos.
Estos resultados evidencian que la transformación digital no es solo una cuestión de innovación, sino también de confianza, gobernanza de datos y seguridad. Sin una estrategia sólida en estos frentes, la digitalización puede convertirse en un riesgo en lugar de una ventaja competitiva.
La brecha entre objetivos y realidad
Uno de los aspectos más reveladores del Índice de Inclusión Técnica es la brecha entre las aspiraciones de las empresas y su capacidad real de ejecución. Aunque el 90 % de los líderes tecnológicos considera prioritario actualizar los sistemas para atender a una base de clientes más diversa, solo el 19 % cree que su organización puede lanzar una nueva funcionalidad inclusiva con facilidad.
Esta diferencia pone en evidencia que la transformación digital no avanza al mismo ritmo que las expectativas. La falta de flexibilidad tecnológica, los procesos rígidos y la dependencia de infraestructuras heredadas dificultan la innovación ágil.
Innovación frenada por sistemas obsoletos
Según Assal, cuando las empresas no cuentan con una base digital sólida, la innovación se ve inevitablemente limitada. Los equipos de tecnología terminan dedicando la mayor parte de su tiempo y presupuesto a mantener sistemas antiguos y resolver problemas operativos, en lugar de enfocarse en el desarrollo de nuevos productos y servicios.
Esta situación no solo afecta la competitividad, sino que también reduce el retorno de inversión en tecnología. Sin una modernización estructural, incluso las soluciones más avanzadas, como la IA, pierden impacto.
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Transformación digital como estrategia de crecimiento
Mirando hacia 2026, el mensaje es claro: la transformación digital debe ser entendida como una estrategia integral de negocio, no como una serie de proyectos aislados. Superar desafíos como los silos de datos, la exclusión técnica y la falta de claridad organizacional es clave para desbloquear el verdadero potencial de tecnologías emergentes.
Las empresas colombianas que logren avanzar en estos frentes estarán mejor posicionadas para:
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Implementar IA de forma efectiva.
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Desarrollar productos y servicios más rentables.
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Llegar a nuevos segmentos de clientes.
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Obtener un mayor retorno de sus inversiones tecnológicas.
En un entorno cada vez más competitivo y digital, la transformación ya no es opcional. Es el camino para asegurar la relevancia y sostenibilidad empresarial en los próximos años.


