Regulación de distancias en droguerías en Colombia, beneficios y controversias, las farmacias y droguerías deben cumplir con una normativa que les exige mantener una distancia mínima de 75 metros entre sí. Esta medida ha generado un intenso debate dentro del sector farmacéutico, con posiciones encontradas entre quienes la consideran una garantía de acceso equitativo a los medicamentos y quienes la ven como una barrera para la libre competencia.
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El origen de la regulación y su reactivación
La normativa de distancia entre droguerías en Colombia se encuentra en el Artículo 10 de la Ley 23 de 1962. A lo largo de los años, su aplicación ha sido inconsistente, permitiendo que en algunos sectores existan farmacias muy cercanas entre sí, lo que ha dado lugar a una competencia intensa. Sin embargo, recientemente, la Corte Constitucional restableció la vigencia de esta regulación tras derogar el Parágrafo 3 del mencionado artículo, con el objetivo de garantizar una distribución equitativa de los establecimientos farmacéuticos en el país.
El tribunal indicó que la ausencia de una regulación clara había llevado a la concentración desproporcionada de farmacias en algunas zonas urbanas, mientras que otras carecían de acceso a estos servicios esenciales. Como resultado, la Corte instó al Ministerio de Salud y Protección Social a establecer medidas para regular la ubicación de las farmacias, basándose en criterios como la densidad poblacional y las condiciones socioeconómicas de cada región.
Argumentos a favor de la regulación
La Asociación Colombiana de Droguistas y Detallistas (Asocoldro) ha defendido la medida, argumentando que favorece la accesibilidad de la población a los medicamentos. Según Greyson Camargo, director de la entidad, la regulación contribuye a garantizar el derecho a la salud de los colombianos, especialmente en zonas con menor acceso a servicios farmacéuticos.
Otro punto a favor es que la regulación evita la sobreconcentración de farmacias en zonas específicas, promoviendo un equilibrio en la distribución de estos establecimientos en todo el territorio nacional. Esto es particularmente importante en zonas rurales o periferias urbanas donde la oferta de farmacias es limitada.
Además, algunos expertos en salud consideran que la regulación permite un mejor control sobre la calidad y regulación de los medicamentos, evitando la proliferación descontrolada de puntos de venta sin garantías suficientes de cumplimiento de normativas sanitarias.
Críticas y oposición del sector farmacéutico
Por otro lado, hay actores dentro de la industria farmacéutica que consideran que esta medida va en contra de la libre competencia y limita la expansión de nuevas cadenas. Un caso representativo es el de Droguerías del Dr. Simi, que ha solicitado al Gobierno Nacional la derogación de la norma, argumentando que impide la apertura de nuevos establecimientos y afecta la competencia en el mercado.
Según la cadena de droguerías, la regulación es obsoleta y no está alineada con los principios de libre mercado promovidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de la cual Colombia es miembro. Además, consideran que al limitar la cantidad de farmacias en una misma zona, se reduce la disponibilidad de medicamentos de bajo costo, lo que podría perjudicar a los consumidores, especialmente a aquellos de bajos recursos.
Empresarios del sector también han manifestado preocupaciones sobre la flexibilidad de la norma y su aplicación en ciudades con alta densidad poblacional, donde la demanda por servicios farmacéuticos es mayor y la regulación podría dificultar la apertura de nuevas droguerías en ubicaciones estratégicas.
Impacto en el acceso a medicamentos y la economía del sector
Uno de los puntos clave en esta discusión es el impacto de la regulación en el acceso a los medicamentos. Mientras que los defensores de la medida argumentan que contribuye a una mejor distribución territorial de las farmacias, los opositores sostienen que podría restringir la oferta y, en algunos casos, generar monopolios en ciertas zonas.
En el aspecto económico, la regulación podría afectar a las pequeñas farmacias y droguerías independientes, que podrían enfrentar mayores dificultades para expandirse o competir con grandes cadenas que ya cuentan con ubicaciones establecidas. Asimismo, podría influir en los precios de los medicamentos, dependiendo de la dinámica de oferta y demanda en cada región.
Posibles soluciones y el futuro del sector
Dado el debate existente, algunos expertos han sugerido alternativas que podrían equilibrar la regulación con la necesidad de garantizar la libre competencia. Una de las opciones planteadas es la implementación de un modelo flexible basado en estudios de mercado y necesidades de la población en cada región, en lugar de una regla fija de distancia mínima.
Otra propuesta es la creación de incentivos para la instalación de farmacias en zonas con menor acceso a estos servicios, en lugar de imponer restricciones en las zonas donde ya hay oferta suficiente. De este modo, se podría garantizar una distribución más equitativa sin limitar la competencia.
Finalmente, se sugiere un diálogo entre el Gobierno, el sector farmacéutico y las asociaciones de consumidores para encontrar una solución que beneficie a todas las partes, garantizando tanto el derecho a la salud como el desarrollo económico del sector.
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La regulación de distancia mínima entre droguerías en Colombia sigue siendo un tema de discusión. Mientras que algunos la consideran una medida necesaria para garantizar la accesibilidad a los medicamentos, otros la ven como un obstáculo para la libre competencia. A medida que el sector farmacéutico evoluciona, es fundamental buscar un equilibrio entre regulación y competitividad, asegurando que los colombianos tengan acceso a medicamentos de calidad a precios justos.


