Pymes digitales, ¿ciber desprotegidas? la urgente necesidad de fortalecer la ciberseguridad en el motor económico de Colombia y Latinoamérica
Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) son, sin lugar a dudas, la columna vertebral y uno de los principales motores económicos de Colombia. Su relevancia es incuestionable: del más de millón y medio de empresas registradas en el país, según el Registro Único Empresarial y Social (RUES), un abrumador 99% corresponde al segmento de pequeñas y medianas empresas. Esta cifra no solo subraya su volumen, sino también su papel fundamental en la generación de empleo, la innovación y el desarrollo económico regional. Precisamente, el 27 de junio se celebra el Día Internacional de las MIPYME, auspiciado por la Organización de Naciones Unidas, reconociendo a este tipo de empresas como un factor determinante en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible a nivel global.
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Sin embargo, detrás de esta vitalidad económica, se esconde una vulnerabilidad crítica: la ciberseguridad. Por más pequeña que sea una empresa, hoy también se enfrenta a los incesantes retos de la seguridad de los datos y, por ende, podría ser, y de hecho es, blanco de un ciberataque. En Latinoamérica, y particularmente en Colombia, el gran esfuerzo que implica crear y mantener una empresa a menudo lleva a que aspectos esenciales como la ciberseguridad sean relegados en la lista de prioridades. Así, la protección adecuada de los datos puede ser fácilmente reemplazada por una falsa sensación de seguridad, una omisión que, en el actual panorama digital, puede tener consecuencias catastróficas.
Las estadísticas son alarmantes. Una investigación reciente realizada por Microsoft en colaboración con Bredin revela que un impactante 31% de las Pymes ya ha sido víctima de ciberataques. Estos incidentes no son triviales; incluyen amenazas sofisticadas como el ransomware (secuestro de datos), el phishing (suplantación de identidad para obtener información sensible) o las filtraciones de datos (exposición no autorizada de información confidencial). Lo más preocupante es que muchas de estas empresas no cuentan con las herramientas necesarias para enfrentar eficazmente estos ciberataques, careciendo de servicios básicos como un sistema de backup robusto o soluciones de recuperación de datos. «Cuando hablamos del backup como servicio, hablamos de que alguien más se encarga de la infraestructura, de la seguridad y de todo el esfuerzo necesario para proteger sus datos. Se encargan de ello para usted y para miles de otros clientes”, señala Martín Colombo, Director Senior Regional para Latinoamérica en Veeam, subrayando la importancia de delegar esta compleja tarea en expertos.
Nativas Digitales, Agiles, pero Igualmente Vulnerables
El ecosistema empresarial colombiano es dinámico; en promedio, se crean 300.000 empresas cada año. Un fenómeno notable, acelerado por la pandemia, es que muchas de estas nuevas empresas son nativas digitales. Son emprendimientos que nacen directamente en el entorno online, aprovechando las oportunidades que ofrece la economía digital, como lo señala el informe de creación de empresas de Confecámaras para el año 2024.
Estas empresas nativas digitales se caracterizan por ser organizaciones ágiles, modernas, con procesos cada vez más apoyados en soluciones digitales escalables. Tienen a su alcance una infraestructura tecnológica que antes era privilegio de grandes corporaciones, lo que les permite competir en igualdad de condiciones en muchos aspectos. Sin embargo, esta ventaja tecnológica también viene con una responsabilidad inherente: la necesidad de establecer protocolos de ciberseguridad acordes con su nivel de operaciones y con la naturaleza de sus activos digitales.
A esta complejidad se suma otro escenario propio de la era actual: el uso creciente de la Inteligencia Artificial (IA). Si bien la IA ofrece herramientas poderosas para la optimización y el crecimiento, también aumenta la complejidad del panorama de ciberseguridad. Un revelador dato indica que el 81% de las Pymes ya reconoce que la IA incrementa la necesidad de controles de seguridad adicionales. Esto se debe a que la IA maneja grandes volúmenes de datos, a menudo sensibles, y sus modelos pueden ser vulnerables a ataques que comprometan su integridad o su funcionamiento.
La Peligrosa Falsa Sensación de Seguridad y sus Consecuencias
En este entramado de retos y posibilidades en el cual se mueve una Pyme, la ciberseguridad no puede, bajo ninguna circunstancia, ser vista como un costo adicional. Debe ser reconocida y tratada como una inversión esencial. Lamentablemente, persisten dos visiones peligrosas que deben ser descartadas con urgencia:
- «Soy demasiado pequeño para ser un objetivo»: Muchas empresas, por su tamaño, asumen erróneamente que son invisibles para los ciberdelincuentes. Esta es una falacia peligrosa. Los atacantes no discriminan por tamaño; a menudo, las Pymes son blancos atractivos precisamente por su menor inversión en seguridad y, por ende, su mayor vulnerabilidad. Pueden ser puertas de entrada a cadenas de suministro más grandes o simplemente un objetivo fácil para el ransomware.
- «Cumplimiento normativo es igual a seguridad»: Otras Pymes confunden el cumplimiento de normativas básicas (como el manejo de datos personales) con una seguridad integral. Si bien el cumplimiento es importante, no garantiza una protección robusta contra las amenazas cibernéticas en constante evolución. Las regulaciones establecen un piso, no un techo, para la seguridad.
El impacto de un ciberataque va mucho más allá de la pérdida financiera inmediata. Para una Pyme, perder la confianza de sus clientes tras un incidente de seguridad puede significar el fin del camino. La reputación es un activo invaluable que se construye con años y se puede destruir en cuestión de minutos. Los estudios muestran que el tiempo de recuperación después de un ataque puede variar de un día a más de un mes, y cada día de interrupción representa una pérdida directa de ingresos, una erosión de la credibilidad y la desaparición de oportunidades futuras. Un negocio detenido es un negocio que pierde dinero, clientes y su lugar en el mercado.
La buena noticia es que con soluciones especializadas y proactivas, la recuperación ante un ciberataque puede ser hasta 10 veces más rápida. «Hay empresas que cuentan con las habilidades necesarias para garantizar que los datos estén seguros y protegidos, y que el entorno esté reforzado contra ataques”, asegura Martín Colombo, enfatizando que la experiencia y la tecnología de los proveedores especializados son clave para la resiliencia cibernética.
Externalización de la Seguridad: Estrategia y Riesgos
A pesar de todos estos riesgos inherentes y las claras ventajas de una ciberseguridad robusta, el estudio de Microsoft y Bredin indica que menos del 30% de las Pymes gestionan la seguridad internamente. La gran mayoría confía en consultores externos o en socios tecnológicos. Esta puede ser una decisión estratégica inteligente, ya que permite a las Pymes acceder a experiencia y herramientas de alta gama sin incurrir en los costos y complejidades de construir equipos internos. Sin embargo, esta externalización requiere una atención y una diligencia debidas. La elección de un socio confiable, la claridad en los acuerdos de servicio y una comunicación constante son cruciales para que esta estrategia sea efectiva y no se convierta en una fuente adicional de vulnerabilidad.
Dado este panorama, es altamente recomendable para las Pymes contar con soluciones potentes y rentables en la protección de datos. Un ejemplo de este tipo de herramientas es la solución Veeam Data Platform, que está diseñada para hacer frente a las ciberamenazas más sofisticadas, permitiendo la movilidad de datos para las organizaciones, tanto en instalaciones locales (on-premise) como en la nube. Esto asegura que los datos críticos estén siempre disponibles, protegidos y recuperables, independientemente de dónde residan.
Ser una empresa ciberresiliente no se trata solo de evitar ataques, sino de tener la capacidad de recuperarse rápidamente cuando estos ocurren. Esto significa garantizar una protección de datos sin esfuerzo, que se integre fácilmente con diferentes servicios y entornos (desde la infraestructura local hasta las plataformas en la nube) y que cuente con procesos simplificados para la gestión y la recuperación. La ciberresiliencia es la capacidad de resistir, detectar y recuperarse de los ciberataques con mínima interrupción.
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El gran reto actual de las pequeñas y medianas empresas en Colombia es superar los cinco años de funcionamiento, una tasa de supervivencia que, lamentablemente, solo alcanza una de cada tres empresas creadas en el país, de acuerdo con Confecámaras. Los factores que contribuyen a esta mortalidad prematura son variados, desde la falta de capital hasta la gestión ineficiente. Sin embargo, la ciberseguridad no debería ser uno de ellos. Es un factor controlable que, con la debida atención y una inversión inteligente, puede mitigarse significativamente. Por eso, una buena planeación y una buena ejecución en materia de ciberseguridad son determinantes para la supervivencia y el éxito a largo plazo de las Pymes colombianas. En la era digital, la protección de los datos no es un lujo; es una necesidad fundamental para el presente y el futuro de cualquier negocio, sin importar su tamaño.

