Polémica en el sector farmacéutico, debate sobre la regulación de distancias entre droguerías en Colombia, en los últimos días, el sector farmacéutico colombiano ha estado en el centro de la controversia debido a la reactivación de una norma que establece una distancia mínima entre droguerías y farmacias.
Esta decisión, tomada por la Corte Constitucional, ha reavivado un viejo debate sobre la libre competencia y el acceso equitativo a los medicamentos en el país. Mientras algunos gremios apoyan la medida como una forma de garantizar una mejor distribución de establecimientos en el territorio, grandes cadenas farmacéuticas, como la mexicana Dr. Simi, han expresado su rechazo y exigen que el Gobierno del presidente Gustavo Petro intervenga para evitar su aplicación.
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El regreso de una norma suspendida hace más de una década
La norma que permite al Ministerio de Salud regular las distancias entre droguerías fue derogada en 2012 por considerarse una restricción a la libre competencia y una posible vulneración al derecho a la salud. En su momento, el fallo argumentó que la distribución de farmacias debía ser determinada por el mercado y no por regulaciones estatales. Sin embargo, más de una década después, la Corte Constitucional ha revivido esta regulación con el argumento de que podría ser clave para mejorar el acceso a medicamentos en sectores desatendidos.
Según el alto tribunal, en muchas regiones del país los establecimientos farmacéuticos están concentrados en zonas comerciales y urbanas, mientras que en sectores rurales y periferias de las ciudades el acceso a medicamentos sigue siendo limitado. Con esta medida, se busca que las droguerías estén más distribuidas, lo que, en teoría, beneficiaría a quienes viven en lugares con menor infraestructura de salud.
El rechazo de las grandes cadenas farmacéuticas
Las principales opositoras a esta decisión han sido las grandes cadenas de droguerías, tanto nacionales como extranjeras. Entre ellas, la cadena mexicana Dr. Simi ha manifestado su desacuerdo a través de un comunicado en el que califica la norma como «obsoleta» y perjudicial para la libre competencia.
«En Colombia se restableció la vigencia de una norma que impone una distancia mínima entre droguerías. Esto resulta, a todas luces, violatorio de las normas de la libre competencia que el país ha suscrito ante la OCDE y, sobre todo, limita a los colombianos al reducir las posibilidades de acceso a medicamentos de calidad y bajo precio», expresó la empresa.
El argumento de Dr. Simi es que la competencia entre farmacias ha sido clave para la reducción de los precios de los medicamentos en otros países de la región, y que imponer restricciones sobre la ubicación de los establecimientos podría generar monopolios en ciertas zonas, afectando directamente a los consumidores.
La empresa también sostiene que la regulación beneficiará principalmente a las grandes farmacias que ya tienen presencia en sectores estratégicos, mientras que dificultará la expansión de nuevos competidores, afectando a las farmacias más pequeñas y limitando la posibilidad de los consumidores de encontrar mejores precios.
La postura de los gremios farmacéuticos
A diferencia de las grandes cadenas, la Asociación Colombiana de Droguistas y Detallistas (Asocoldro) ha apoyado la reactivación de la norma. Para esta organización, la regulación es una medida positiva que busca evitar la sobreconcentración de farmacias en ciertos puntos y garantizar que toda la población tenga acceso a medicamentos sin tener que desplazarse grandes distancias.
Greyson Camargo Quintero, director de Asocoldro, explicó que la norma no busca afectar la libre competencia, sino distribuir de manera más equitativa los servicios farmacéuticos en el país.
«El objetivo es que los ciudadanos tengan acceso a todos los medicamentos. No es lo mismo tener concentradas 10 droguerías en un solo parque de una ciudad que distribuirlas estratégicamente en todo el municipio para facilitar el acceso a quienes más lo necesitan», afirmó Camargo.
Desde esta perspectiva, la regulación es vista como una herramienta para mejorar la cobertura de salud y evitar que ciertos sectores queden excluidos del acceso a medicinas esenciales.
¿Cómo podría afectar esta medida a los consumidores?
El impacto de la regulación en los consumidores es uno de los puntos más debatidos. Sus defensores argumentan que la medida permitirá que más personas, especialmente en zonas rurales o alejadas, tengan acceso a medicamentos sin necesidad de trasladarse largas distancias. Sin embargo, los opositores sostienen que la restricción de la competencia podría llevar a un aumento en los precios de los productos farmacéuticos, ya que se limitaría la cantidad de opciones disponibles en ciertas zonas.
Otro punto de preocupación es el efecto que la norma podría tener en las pequeñas farmacias independientes. Algunas de ellas podrían ver reducidas sus oportunidades de crecimiento si no pueden establecerse en zonas de alta demanda, lo que podría afectar su sostenibilidad en el mercado.
El llamado de las farmacias al Gobierno Petro
Ante el panorama incierto, las grandes cadenas de farmacias han hecho un llamado al Gobierno colombiano para que intervenga y frene la implementación de la norma. En su comunicado, Dr. Simi solicitó directamente al presidente Gustavo Petro, así como a los ministerios de Salud y Comercio, evaluar el impacto de la medida y tomar acciones para garantizar la libre competencia en el sector.
«Solicitamos de manera respetuosa al señor presidente de la República, a sus ministros de Salud y Comercio, y a las autoridades correspondientes, que se tomen las medidas necesarias para evitar la restricción de distancia entre las droguerías, de tal forma que se garantice el acceso a la salud del pueblo colombiano», enfatizó la empresa.
El gobierno, por su parte, aún no ha dado una respuesta oficial sobre el tema, aunque se espera que en los próximos meses se abra un debate en torno a la implementación de la norma y sus posibles modificaciones.
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Un debate sin una solución clara
La reactivación de la norma sobre la distancia entre farmacias ha puesto sobre la mesa un dilema complejo: ¿cómo garantizar el acceso equitativo a los medicamentos sin afectar la libre competencia? Mientras algunos sectores consideran que la regulación es clave para mejorar la cobertura en salud, otros la ven como una barrera que podría encarecer los productos farmacéuticos y limitar la innovación en el sector.
Lo cierto es que la decisión de la Corte Constitucional ha generado posiciones encontradas y ha puesto al Gobierno Petro en una encrucijada. Por un lado, se enfrenta a la presión de los gremios farmacéuticos que piden una distribución más equitativa de los establecimientos. Por otro, debe considerar las implicaciones económicas y comerciales que podrían derivarse de una mayor regulación en un mercado que ha evolucionado en los últimos años hacia la competencia abierta.
A medida que avancen los debates y las negociaciones entre el Gobierno, la Corte Constitucional y los actores del sector, el futuro de esta regulación sigue siendo incierto. Lo que sí es claro es que cualquier decisión que se tome tendrá un impacto significativo en la forma en que los colombianos acceden a los medicamentos en los próximos años.


