Oficinas en Bogotá se reactivan, 130.000 m² en obra impulsan la valorización, en el segundo trimestre de 2025, el mercado de oficinas clase A en Bogotá dio señales claras de recuperación tras la pandemia. Según el reporte de Cushman & Wakefield, se registró una absorción neta de 23.950 m² y una tasa de vacancia que descendió al 9,9 %, evidenciando un renovado dinamismo en la demanda por espacios corporativos de alta calidad.
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Un cambio en la demanda: NON‑CBD lidera el crecimiento
Por primera vez, el submercado NON-CBD superó al tradicional CBD en absorción, con 13.270 m² ocupados en zonas como Calle 100, Santa Bárbara, Nogal‑Andino y Avenida Chile. Estas áreas, alejadas del centro financiero tradicional, están mostrando un fuerte atractivo gracias a una mejor infraestructura urbana y espacios más eficientes.
Según Juan Carlos Delgado, Country Manager de Cushman & Wakefield en Colombia:
“Los ocupantes están migrando hacia espacios más eficientes, funcionales y sostenibles. Bogotá transita hacia un mercado corporativo más policéntrico y sofisticado”.
Inventario remanente y nueva construcción
El parque de oficinas clase A en Bogotá alcanza los 1,36 millones de m², de los cuales el 90 % estaba concentrado en el CBD. No obstante, corredores emergentes exhiben tasas de vacancia inferiores al 2 %, reflejo del interés latente por ubicaciones estratégicas y modernas.
La ciudad cuenta actualmente con 130.892 m² de oficinas en construcción, principalmente en Calle 100, Salitre y Nogal‑Andino. A nivel regional, el pipeline proyecta 668.080 m² adicionales para los próximos 7 a 10 años, reforzando una visión urbana descentralizada y resiliente.
El precio manda: rentas en alza
Durante el último año, la renta solicitada en oficinas clase A subió en promedio un 10 %, alcanzando incrementos de hasta 15 % en zonas como el noroccidente. Según Laura Acevedo, Broker Senior de Cushman & Wakefield:
“La forma en que las empresas perciben sus espacios ha cambiado: priorizan entornos funcionales que inspiren y aporten valor humano, no solo ubicaciones premium”.
Contexto económico y real estate
La reactivación de este mercado ocurre en medio de una economía que proyecta un crecimiento del PIB de 2,3 % en 2025. La inflación ronda el 4,82 %, mientras que las tasas de interés se mantienen en torno al 9,25 %, condiciones que favorecen la recuperación gradual del sector inmobiliario, aunque con cautela.
Adicionalmente, iniciativas urbanas como la construcción de la Línea 1 del Metro y el Regiotram no sólo mejoran la conectividad, sino que actúan como catalizadores potenciales de nuevos desarrollos empresariales en zonas antes periféricas.
Trayectoria y contexto del mercado
En el primer trimestre de 2025, el mismo informe señala que la vacancia estaba en 11 %, con una absorción de 7.270 m² y precios promedio de renta de COP $80.299/m²/mes, destacando corredores como Calle 100 y Salitre mientras el Centro exhibía mayores niveles de disponibilidad.
Además, Newmark Research confirmaba que al cierre del segundo trimestre la vacancia global era del 8,8 %, con una absorción acumulada (primer semestre) de 15.823 m² y rentas promedio históricamente altas, llegando en algunos casos a COP $83.411/m²/mes.
Factores que explican la recuperación
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Escasez de espacio en zonas CBD: La limitada disponibilidad impulsa la migración hacia corredores alternativos bien equipados.
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Preferencia por edificios sostenibles y certificaciones verdes, alineados con estándares ESG.
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Conectividad urbana creciente, gracias a infraestructura pública en construcción.
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Empresa buscando mejores ambientes, como respuesta a modelos de trabajo híbrido y bienestar corporativo.
Impacto futuro y proyecciones
Con más de 668.000 m² en cartera de proyectos, la ciudad se prepara para absorber una oferta considerable durante la próxima década. La diversificación del mercado hacia corredores alternativos promueve un desarrollo urbano policéntrico, que reduce presión sobre el núcleo central y fortalece barrios como Calle 100, Salitre y el noroccidente.
La alianza entre demanda y oferta de espacios bien ubicados, técnicos y modernos, promueve un crecimiento ordenado del sector. Esto posiciona a Bogotá como un mercado atractivo tanto para inquilinos como para inversionistas, en un entorno donde la calidad, no solo la cantidad, es decisiva.
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Bogotá está transitando una etapa de reactivación clara en su mercado de oficinas clase A, con una absorción neta de casi 24.000 m², vacancia que cae por debajo del 10 %, y un apetito creciente por espacios en zonas no tradicionales pero de alto estándar.
La construcción de 130.000 m² actuales y una proyección de 668.000 m² para los próximos años apuntalan esta tendencia, en un contexto macroeconómico con señales de mejora y una agenda urbana que favorece el desarrollo policéntrico y sostenible.
En definitiva, la ciudad se reafirma como una plaza corporativa en ascenso, donde la demanda por funcionalidad, conectividad, sostenibilidad y buen diseño urbano genera una valorización real y duradera del mercado inmobiliario.


