Movilidad eléctrica 2026, Colombia acelera hacia un ecosistema inteligente y sostenible, la movilidad eléctrica en Colombia dejó de ser una promesa para convertirse en uno de los motores más dinámicos de transformación del sector automotor. Lo que hace apenas unos años parecía una adopción gradual hoy avanza a un ritmo histórico, impulsado por cambios regulatorios, mayor conciencia ambiental, innovación tecnológica y un consumidor cada vez más informado y exigente.
Las cifras lo confirman. De acuerdo con datos de Fenalco y la ANDI, entre enero y octubre de 2025 se matricularon 14.456 vehículos eléctricos en el país, lo que representa un crecimiento del 155,4 % frente al mismo periodo del año anterior. Todo indica que, al cierre de 2025, este número seguirá aumentando, consolidando a Colombia como uno de los mercados emergentes más relevantes de la región en adopción de tecnologías limpias.
Este crecimiento acelerado no ocurre en el vacío. La entrada de nuevas marcas, el fortalecimiento de la infraestructura de carga, los incentivos gubernamentales y la evolución del consumidor están configurando un nuevo escenario para 2026. En ese contexto, la llegada de Geely al mercado colombiano, de la mano de Mobility Import (Grupo Vardí), se alinea con las tendencias globales que marcarán el siguiente capítulo de la movilidad sostenible.
“La movilidad eléctrica ya no es un concepto de futuro: es una realidad del presente. Para 2026, la tecnología, la conectividad y el servicio serán los verdaderos diferenciadores que definirán el liderazgo en el sector”, afirma Diego Zárate, gerente de Geely Colombia.
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De la electrificación al ecosistema de movilidad
Uno de los cambios más relevantes que se observarán en 2026 es que la conversación dejará de centrarse exclusivamente en el tipo de motorización. La electrificación será el punto de partida, pero no el único eje de decisión. El mercado evolucionará hacia un ecosistema de movilidad, donde la eficiencia energética, la conectividad, la experiencia digital y el soporte posventa jugarán un rol determinante.
Colombia, con sus particularidades geográficas, urbanas y sociales, se convierte en un laboratorio ideal para esta transformación. Las grandes ciudades enfrentan retos de congestión y contaminación, mientras que regiones intermedias demandan soluciones robustas, eficientes y adaptables a distintas condiciones de uso. En ese escenario, la movilidad eléctrica deberá ser flexible, escalable y confiable.
Electrificación masiva con un enfoque energético integral
La primera gran tendencia que definirá 2026 es la electrificación masiva, pero con una visión más amplia de las fuentes energéticas. El crecimiento del mercado no dependerá únicamente de vehículos 100 % eléctricos, sino de un portafolio diverso que incluya soluciones híbridas, tecnologías de ultraeficiencia y combustibles alternativos.
Geely ha apostado por este enfoque integral, desarrollando no solo vehículos eléctricos a batería, sino también tecnologías como el metanol verde, la hibridación inteligente y trenes motrices de alta eficiencia. Esta diversidad permite atender distintos perfiles de usuario, contextos de uso y necesidades de infraestructura, ampliando las opciones para acelerar la transición energética.
Para el consumidor colombiano, esto se traduce en mayor accesibilidad y flexibilidad. No todos los usuarios están listos para una electrificación total, pero sí para dar pasos intermedios hacia una movilidad más limpia y eficiente. La clave estará en ofrecer soluciones que se adapten a la realidad del país y no imponer modelos únicos.
La experiencia digital redefine la decisión de compra
Si en los primeros años de la movilidad eléctrica la autonomía era el principal factor de decisión, en 2026 el foco se desplazará hacia la experiencia digital. Los consumidores ya no evaluarán un vehículo solo por cuántos kilómetros puede recorrer, sino por qué tan inteligente, conectado y personalizable resulta en su uso diario.
Las nuevas generaciones de vehículos integran inteligencia artificial, asistentes inteligentes, sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) y cabinas digitales que transforman la forma de interactuar con el automóvil. Las arquitecturas GEA y SEA de Geely están diseñadas precisamente para este nuevo paradigma, permitiendo una integración profunda entre hardware y software.
En la práctica, esto significa vehículos que aprenden de los hábitos del conductor, anticipan necesidades, mejoran la seguridad y ofrecen una experiencia más humana y predictiva. La conectividad deja de ser un accesorio para convertirse en el corazón del producto.
Flotas corporativas: el gran catalizador del cambio
Otra de las tendencias clave para 2026 será el rol del segmento corporativo como impulsor de la transición energética. Empresas de logística, transporte, servicios y distribución están encontrando en la movilidad eléctrica una oportunidad para reducir costos operativos, mejorar su huella ambiental y cumplir objetivos de sostenibilidad.
Las flotas empresariales tienen ventajas estructurales para adoptar vehículos eléctricos: rutas definidas, control de carga, mantenimiento programado y economías de escala. Con más de 3 millones de vehículos vendidos anualmente a nivel global, Geely ha desarrollado plataformas modulares que se ajustan a las necesidades de este segmento, ofreciendo eficiencia, durabilidad y costos totales de operación competitivos.
En Colombia, donde el comercio electrónico y la logística urbana siguen creciendo, la electrificación de flotas se perfila como uno de los motores más importantes de adopción masiva en los próximos años.
Conectividad: el verdadero salto evolutivo
Más allá de la electrificación, la gran revolución de la movilidad será la conectividad. En 2026, los vehículos estarán cada vez más integrados a un ecosistema digital que incluye navegación avanzada, comunicación entre vehículos (V2X), actualizaciones remotas y servicios inteligentes en tiempo real.
Geely ha avanzado significativamente en este frente a través de GEESPACE, su unidad de conectividad espacial en China, que opera una red de 64 satélites en órbita baja. Esta infraestructura permite mejorar la precisión de la navegación, habilitar nuevas formas de comunicación vehicular y fortalecer la seguridad en distintos entornos.
Complementariamente, plataformas como Omnicloud permiten actualizaciones OTA (over the air), personalización de funciones y gestión remota del vehículo. Para el usuario, esto significa un automóvil que evoluciona con el tiempo, sin necesidad de visitar constantemente un taller para acceder a nuevas funcionalidades.
Un consumidor más informado y exigente
El crecimiento acelerado del mercado eléctrico también trae consigo un consumidor más informado y crítico. En 2026, los compradores no se conformarán con promesas tecnológicas; exigirán soporte real, respaldo posventa y una experiencia consistente a lo largo de todo el ciclo de vida del vehículo.
La movilidad eléctrica implica nuevas necesidades: mantenimiento especializado, diagnóstico avanzado, actualizaciones de software y gestión de baterías. Por ello, contar con una red de servicio sólida será tan importante como el producto mismo.
En este aspecto, la llegada de Geely a Colombia cuenta con el respaldo de Mobility Import (Grupo Vardí), una organización con presencia en 26 ciudades, talleres especializados y un ecosistema de servicio alineado con el nivel tecnológico de los vehículos eléctricos e inteligentes.
Colombia como mercado estratégico en la región
El desempeño del mercado colombiano no pasa desapercibido a nivel regional. El crecimiento a triple dígito en ventas de vehículos eléctricos posiciona al país como un referente emergente en América Latina. Este dinamismo responde tanto a factores económicos como culturales: mayor conciencia ambiental, incentivos tributarios, beneficios de circulación y una oferta cada vez más competitiva.
Para las marcas, Colombia representa un escenario estratégico donde se pueden probar modelos de negocio, tecnologías y esquemas de servicio que luego pueden escalarse a otros mercados de la región. La combinación de crecimiento, diversidad y apertura a la innovación convierte al país en un punto clave del mapa de la movilidad sostenible.
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2026: el año que definirá el liderazgo
Todo apunta a que 2026 será un año decisivo. Con un mercado eléctrico en expansión, consumidores más exigentes y una competencia cada vez más sofisticada, el liderazgo ya no se definirá únicamente por el tipo de motor. La diferencia estará en la capacidad de integrar tecnología, conectividad, seguridad digital y experiencia de usuario en una propuesta coherente y confiable.
“La movilidad del futuro no se trata solo de electrificar vehículos, sino de conectar personas, ciudades y servicios de forma inteligente y sostenible”, concluye Zárate.
La nueva era de la movilidad en Colombia ya está en marcha. Y en 2026, más que nunca, la innovación, la conectividad y la experiencia marcarán el camino hacia un transporte más limpio, eficiente y humano.

