Marroquinería en Colombia, Cueros Vélez, Totto, Bosi y Mario Hernández impulsan un sector entre tradición y modernidad
En el contexto del comercio colombiano, la marroquinería se ha consolidado como una de las categorías más representativas, especialmente en centros comerciales, donde los consumidores buscan productos que combinan calidad, diseño y funcionalidad. Este segmento, que históricamente ha estado ligado a la tradición artesanal, se ha transformado en una industria moderna, competitiva y resiliente, capaz de adaptarse a los retos del mercado global.
El Mapa Nacional del Retail 2025, elaborado por Mall & Retail, ofrece un panorama detallado del comportamiento de la marroquinería y artículos similares en Colombia. Los datos reflejan no solo el dinamismo del sector, sino también la importancia de las marcas líderes que, con innovación y estrategias sólidas, han logrado mantener su relevancia y protagonismo en el mercado. Entre ellas destacan Cueros Vélez, Totto, Bosi y Mario Hernández, que, con modelos de negocio diferenciados, aportan significativamente a la economía nacional.
En 2024, las 13 marcas líderes de esta categoría lograron ingresos conjuntos de 2,3 billones de pesos, evidenciando un incremento del 2,9 % frente al año anterior. Aunque el crecimiento es moderado, refleja la resiliencia de un sector que compite con productos importados, enfrenta retos de costos e informalidad, y aun así, mantiene una base sólida impulsada por el consumo interno y el prestigio alcanzado en mercados internacionales.
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Cueros Vélez: Tradición y diversificación para liderar el mercado
Entre todas las marcas, Cueros Vélez se mantiene como la número uno del sector. Con ingresos operacionales que alcanzaron los $934.294 millones y un crecimiento del 8,3 % en 2024, la compañía demuestra que la tradición artesanal puede coexistir con la innovación.
Su red comercial es impresionante: más de 250 tiendas en Colombia y 280 en Latinoamérica. Esta presencia regional le permite consolidarse como un actor estratégico en el mercado, capaz de entender diferentes culturas y adaptar su portafolio a las necesidades locales.
La clave de su éxito radica en la diversificación del portafolio de productos. Si bien la compañía nació como un referente en artículos de cuero, hoy ofrece líneas complementarias de moda, calzado y accesorios que amplían su alcance y fidelizan a los consumidores. Además, su posicionamiento en centros comerciales refuerza su presencia física, al tiempo que apuesta por canales digitales y experiencias omnicanal para mantener la conexión con los clientes.
Totto: De los morrales escolares al reconocimiento internacional
En el segundo lugar del ranking se encuentra Totto, una marca que ha logrado convertirse en sinónimo de practicidad, diseño y durabilidad. En 2024, registró ventas por $751.692 millones, una cifra similar a la obtenida en 2023, lo que refleja estabilidad en un entorno competitivo.
La fortaleza de Totto está en la consolidación de la categoría de morrales y accesorios escolares, un nicho que le ha permitido construir una base sólida de clientes, especialmente en temporadas de regreso a clases. Sin embargo, la marca no se ha quedado en la comodidad de este segmento: su estrategia de expansión internacional la ha llevado a posicionarse en América Latina, Europa e incluso en mercados más exigentes a nivel global.
Actualmente, Totto cuenta con más de 700 tiendas en todo el mundo, con fuerte presencia en Colombia y España. Su alianza con El Corte Inglés le ha abierto puertas en el mercado europeo, donde la marca goza de reconocimiento y reputación. Esta estrategia internacional no solo diversifica sus fuentes de ingresos, sino que también mitiga los riesgos asociados al comportamiento del consumo interno.
Bosi: Un modelo integral entre calzado y marroquinería
El tercer lugar lo ocupa Bosi, una marca que ha sabido integrar dos categorías clave: calzado y marroquinería. Durante 2024, alcanzó ingresos por $263.379 millones a través de las dos compañías con las que opera para atender los mercados de Bogotá y otras regiones del país.
Con más de 120 puntos de venta entre tiendas propias y franquicias, Bosi se ha consolidado en los centros comerciales, donde la experiencia de compra es determinante para el consumidor. Su propuesta no solo se basa en productos, sino en la construcción de un ecosistema de moda que refuerza la identidad de marca y genera un vínculo emocional con los clientes.
Además, Bosi ha mostrado interés en la sostenibilidad y en la producción responsable, factores que cada vez cobran mayor relevancia para los consumidores, especialmente los más jóvenes, que buscan marcas comprometidas con el medio ambiente.
Mario Hernández: Lujo accesible y orgullo colombiano
En el cuarto lugar se encuentra Mario Hernández, una marca que ha logrado posicionarse como símbolo de lujo accesible, elegancia y diseño sofisticado. Con ingresos por $115.479 millones en 2024 y cerca de 40 tiendas en Colombia, la compañía también ha expandido su presencia internacional, llevando el diseño colombiano a mercados exigentes.
Pero más allá de los números, Mario Hernández representa el espíritu del emprendimiento nacional. Su fundador, que da nombre a la marca, se ha convertido en un referente del empresariado colombiano. Su liderazgo trasciende lo corporativo, ya que ha defendido la importancia del sector privado en la generación de empleo y en la competitividad del país, incluso en medio de escenarios de incertidumbre política y económica.
Gracias a esta visión, la marca no solo aporta al sector marroquinero, sino que también contribuye a fortalecer la imagen de Colombia como productor de moda y diseño de alta calidad.
Retos estructurales: Competencia, contrabando y balanza comercial desfavorable
A pesar del liderazgo de estas marcas, la industria enfrenta retos estructurales importantes. El contrabando y la informalidad siguen siendo problemas críticos que afectan la participación del producto nacional, reduciendo la competitividad frente a las importaciones de bajo costo, especialmente las procedentes de Asia.
Además, los altos costos de insumos y producción limitan la capacidad de las empresas para competir en precio, lo que refuerza la necesidad de estrategias enfocadas en la diferenciación y el valor agregado.
Las cifras de comercio exterior son elocuentes: en 2024, las exportaciones de marroquinería sumaron US$47 millones, registrando una caída del 13 % frente al año anterior, mientras que las importaciones alcanzaron US$202 millones, con un incremento del 9 %. Esta balanza comercial desfavorable evidencia la urgencia de políticas y planes que promuevan la internacionalización y potencien la competitividad del diseño colombiano.
Oportunidades: Innovación, comercio electrónico y sostenibilidad
A pesar de los desafíos, existen múltiples oportunidades para fortalecer el sector. La creciente preferencia por productos hechos a mano, sostenibles y con identidad cultural ofrece un nicho de mercado que Colombia puede aprovechar. Asimismo, el comercio electrónico se presenta como un canal estratégico para ampliar la cobertura nacional e internacional.
Otra tendencia relevante es la personalización de productos, que permite a las marcas ofrecer experiencias únicas y reforzar el vínculo emocional con los consumidores. Además, la alianza con diseñadores emergentes y la incorporación de tecnologías como la realidad aumentada para experiencias de compra son innovaciones que pueden marcar la diferencia en un mercado altamente competitivo.
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Un sector con identidad y proyección internacional
La marroquinería colombiana es mucho más que un segmento económico: es un símbolo de tradición, creatividad y resiliencia. Las marcas líderes, como Cueros Vélez, Totto, Bosi y Mario Hernández, no solo representan la calidad del diseño nacional, sino también la capacidad del país para innovar y competir en escenarios internacionales.
El futuro del sector dependerá de su capacidad para enfrentar los retos estructurales, aprovechar las oportunidades digitales y fortalecer su identidad cultural. Con estrategias adecuadas, la marroquinería colombiana puede no solo consolidar su liderazgo en el mercado interno, sino también conquistar nuevos espacios en el comercio global. Según publica Mall & Retail
