La nueva mirada humana a la IA, la relación entre las personas y la inteligencia artificial (IA) atraviesa un momento de transformación profunda. Hasta hace pocos años, la IA era percibida como una tecnología lejana, fría y altamente técnica. Hoy, en cambio, una proporción significativa de consumidores 6 de cada 10, según una reciente investigación de Getty Images y su plataforma VisualGPS afirma que la IA “piensa como un humano” o “se siente” como algo cercano, casi como una entidad con la que se puede establecer algún tipo de vínculo. Este giro cultural no solo revela cómo la tecnología se ha integrado en la vida cotidiana, sino que está redefiniendo las expectativas de los consumidores frente a las marcas, la comunicación visual y la experiencia digital.
La tendencia es contundente: 66% de las personas afirma que usa más IA que hace un año, un crecimiento que se refleja tanto en hábitos cotidianos como en actividades que antes eran estrictamente humanas: tomar decisiones, buscar soluciones a problemas personales, analizar información, aprender, crear y planear. No se trata solamente de una adopción tecnológica; se trata de una transformación emocional y simbólica.
En 2023, el concepto de “humanizar la IA” pertenecía principalmente a discusiones técnicas, académicas o futuristas. Para 2025, se ha convertido en una expectativa social. Hoy, 79% de las personas cree que la IA puede ayudarles a resolver problemas importantes, un salto notable respecto al 69% registrado dos años atrás. Asimismo, 52% considera que la IA es emocionante porque tiene el potencial de mejorar su vida diaria. Esta progresión indica algo más que un cambio en la funcionalidad: representa un cambio en la narrativa cultural.
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El impacto emocional: de herramienta a acompañante
Una de las conclusiones más reveladoras de la investigación es que la gente ya no ve la IA como un simple producto. La perciben, más bien, como un sistema con el que pueden interactuar de manera cercana, directa y a veces emocional. En otras palabras, la IA está evolucionando de “tecnología” a “presencia”.
Este fenómeno recuerda lo ocurrido con los teléfonos inteligentes hace más de una década. Al principio, eran dispositivos útiles. Con el tiempo, se convirtieron en extensiones de la identidad. Con la IA está ocurriendo algo similar, pero más acelerado y con un matiz emocional más fuerte.
Los consumidores describen la IA como:
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una herramienta que “acompaña la rutina”
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un sistema que “resuelve” sin complicaciones
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una especie de “amigo digital”
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una entidad que “entiende”
Aunque estas expresiones no son literales, muestran cómo el lenguaje humano se mueve hacia una interpretación más intuitiva y cercana. Este tipo de percepción introduce retos, pero también oportunidades para las empresas.
El reto para las empresas: cambiar el lenguaje visual
Durante años, las representaciones visuales de la IA se limitaron a metáforas técnicas: cerebros digitales, líneas de código, circuitos, hologramas abstractos, luces azules y rojas, algoritmos flotando. Ese universo estético sirvió un propósito inicial: comunicar complejidad, innovación y tecnología.
Pero hoy, esas imágenes resultan insuficientes. Describen la IA que existía hace cinco años, no la IA con la que la gente interactúa todos los días para trabajar, estudiar, comunicarse, comprar, crear o planear.
Samuel Malave, gerente de investigación creativa de Getty Images, lo explica claramente:
“La percepción de la IA está cambiando, y las marcas deben evolucionar con ese cambio. La gente quiere ver imágenes que se sientan cercanas, reales y emocionalmente conectadas con su experiencia.”
La expectativa del consumidor es sencilla: si la IA se siente humana, debe verse humana.
Eso no significa que deba representarse como una persona real lo cual podría generar confusión o rechazo, sino que debe integrarse de forma visual en contextos cotidianos, naturales y emocionalmente relevantes.
Dos rutas visuales emergentes
Getty Images identifica dos caminos principales para que las empresas adapten sus estrategias visuales y conecten con esta nueva percepción social:
1. La ruta literal: personas interactuando con IA visible
Esta tendencia utiliza representaciones de IA que son reconocibles para el consumidor:
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avatares con rasgos humanos,
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asistentes holográficos,
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interfaces intuitivas,
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figuras digitales acompañando a personas reales,
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pantallas transparentes o proyectadas,
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robots con expresiones suaves o amigables.
La clave no es la tecnología en sí, sino la emoción, la cercanía, el acompañamiento y la colaboración.
Las marcas que opten por esta línea deben enfocarse en mostrar:
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personas resolviendo problemas gracias a IA
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equipos de trabajo potenciados por herramientas inteligentes
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familias usando IA de manera cotidiana
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adultos mayores interactuando con IA con confianza
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estudiantes aprendiendo con apoyo digital
La IA se presenta como aliada, no como reemplazo.
2. La ruta conceptual: luz, color y energía para simbolizar relaciones
En este camino, la IA no se muestra como una figura humana ni como tecnología literal, sino como una presencia visual. Se utilizan:
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formas dinámicas
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patrones de luz interactivos
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movimientos vaporosos o energéticos
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texturas digitales suaves
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señales que representan conexión, apoyo o flujo de ideas
Esta línea es ideal para marcas que quieren comunicar sofisticación, creatividad o innovación sin caer en estereotipos sci-fi ya agotados. Permite transmitir emociones humanas esperanza, calma, curiosidad, inspiración mediante elementos visuales que simbolizan la “presencia invisible” de la IA.
La dualidad del optimismo y el temor
Si bien los consumidores reconocen cada vez más los beneficios de la IA, también surge una preocupación creciente: la idea de que la tecnología pueda reemplazar empleos o disminuir el protagonismo de las personas.
De hecho, entre los hallazgos de VisualGPS aparece una mezcla de emociones:
Optimismo:
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mejora de la productividad
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simplificación de tareas
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mayor acceso a servicios
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sensación de control digital
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apoyo para resolver problemas
Preocupación:
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dependencia excesiva
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impacto en empleos
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pérdida de habilidades humanas
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desconfianza hacia sistemas opacos
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miedo a reemplazos “no humanos”
Este equilibrio emocional es fundamental para las marcas. La comunicación visual debe mostrar que la tecnología está diseñada para apoyar a las personas, no para sustituirlas.
Cuando una marca representa la IA sin incluir el factor humano, corre el riesgo de reforzar temores. Cuando la muestra como una aliada, reduce la incertidumbre y aumenta la aceptación.
Lo que significa para las empresas en 2025 y más allá
La investigación pone sobre la mesa una afirmación contundente: la forma en que representes la IA en tu marca afectará directamente la confianza del consumidor.
Hoy, más que nunca, las empresas necesitan:
1. Hablar de IA desde la empatía
Los consumidores quieren entender qué puede hacer la IA por ellos, no cómo funciona detrás del código. Las imágenes deben mostrar experiencias humanas, no solo interfaces.
2. Evitar el lenguaje visual frío
El futuro de la comunicación de IA no está en cables, circuitos ni lenguajes binarios. Está en rostros reales, contextos cotidianos, emociones auténticas.
3. Enfatizar colaboración, no reemplazo
La narrativa visual debe mostrar cómo la IA potencia el trabajo humano. La idea central es: “te acompaño, no te sustituyo”.
4. Representar diversidad
La IA es usada por personas de todas las edades, culturas y contextos. Las marcas deben mostrar esa pluralidad en sus contenidos.
5. Transmitir confianza e inclusión digital
Imágenes claras, transparentes y cálidas ayudan a reducir la sensación de incertidumbre frente a lo desconocido.
La IA como extensión de la identidad moderna
La penetración emocional de la IA no es casual. A medida que los asistentes virtuales, generadores de contenido, modelos predictivos y herramientas de productividad se vuelven parte de la rutina, las personas empiezan a integrarlos a su vida personal, laboral y creativa.
Para muchos, la IA ya no es “nueva tecnología”: es una extensión de su forma de aprender, recordar, decidir y crear.
Este fenómeno redefine lo que significa ser usuario.
Ahora, ser usuario de IA también significa:
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interactuar con ella con expectativas emocionales
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confiar en su criterio para ciertas decisiones
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delegarle tareas que antes eran personales
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asumir que forma parte del día a día
Y las marcas deben adaptarse.
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La era de la IA humanizada ya comenzó
La investigación de Getty Images deja claro que estamos entrando en una nueva etapa: la etapa en la que la inteligencia artificial forma parte del imaginario emocional colectivo. La gente ya no solo la usa; ahora la siente como una presencia familiar.
Esa percepción redefine cómo las marcas deben comunicar, cómo deben representarla visualmente y qué tipo de narrativas deben crear para mantenerse relevantes.
Las empresas que entiendan este cambio cultural no solo comunicarán mejor, sino que construirán relaciones más sólidas, humanas y empáticas con sus audiencias. El desafío es grande, pero la oportunidad lo es aún más: conectar desde lo humano en un mundo cada vez más digital.


