Juventud y tecnología en Colombia, oportunidades laborales, competencias clave y el futuro de la empleabilidad, hablar de empleo juvenil siempre ha sido un tema complejo. Las cifras del DANE muestran que, aunque en 2025 la tasa de desempleo juvenil bajó al 15,3 %, todavía representa un desafío enorme para la estabilidad social y económica del país. Más preocupante aún es que uno de cada dos jóvenes no logra acceder a educación o empleo formal, y cerca de uno de cada cinco ni estudia ni trabaja. Esta situación obliga a repensar alternativas reales que permitan a las nuevas generaciones construir proyectos de vida sostenibles.
En medio de ese panorama, la industria tecnológica se posiciona como uno de los sectores más prometedores para absorber el talento joven. No solo porque genera empleos de entrada, sino porque abre la posibilidad de construir carreras profesionales a largo plazo en campos como la inteligencia artificial (IA), la ciberseguridad, la gestión de datos, la computación en la nube (cloud) y el desarrollo de centros de datos (data centers).
La demanda es tan grande que, según informes recientes del sector TIC, en Colombia se requieren más de 112.000 profesionales especializados en tecnología para suplir las necesidades actuales del mercado. Una cifra que, más que alarmante, representa una oportunidad sin precedentes para quienes decidan capacitarse y adaptarse a los nuevos retos del mundo digital.
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Innovación: más allá de la técnica y las herramientas
Un error común entre los jóvenes que quieren incursionar en el sector tecnológico es pensar que basta con dominar ciertas herramientas populares como ChatGPT, DeepSeek o Canva. Aunque estas plataformas son útiles y valoradas, no garantizan diferenciación en un mercado altamente competitivo.
Rafael Durán, Gerente de Personas en SONDA Colombia, lo explica con claridad:
“Las compañías tecnológicas buscan en los jóvenes algo más que habilidades técnicas. Valoran las ideas disruptivas, el pensamiento crítico y la capacidad de innovar en la forma de enfrentar los retos. Hoy en día, lo que hace destacar a un profesional es su sello personal, su capacidad de análisis y la forma de aplicar la tecnología a problemas reales.”
En otras palabras, la innovación no depende únicamente de saber usar programas o aplicaciones, sino de la capacidad de transformar esas herramientas en soluciones concretas y sostenibles. Por eso, habilidades como la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento estratégico se han convertido en requisitos indispensables.
Educación y experiencia: los dos pilares de la empleabilidad tecnológica
Uno de los mayores retos para los jóvenes en Colombia es cómo adquirir experiencia laboral sin haber trabajado previamente. El clásico dilema del “se necesita experiencia, pero nadie contrata sin experiencia” sigue estando presente. Sin embargo, el sector tecnológico ha abierto caminos alternativos.
Muchas empresas han creado programas de formación y empleabilidad temprana, como el Fresh Graduates de SONDA, que vincula a recién egresados y fortalece la relación entre compañías e instituciones de educación superior. Estos programas permiten a los jóvenes ingresar con roles iniciales y escalar hacia posiciones de mayor responsabilidad a medida que adquieren competencias.
Rafael Durán señala tres habilidades clave que hoy las compañías tecnológicas buscan de manera prioritaria:
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Pensamiento crítico y capacidad consultiva: no basta con programar o ejecutar, es fundamental entender al cliente y traducir sus necesidades en soluciones tecnológicas.
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Habilidades blandas: comunicación, empatía, liderazgo y trabajo en equipo. Son esenciales en un mundo cada vez más interconectado.
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Paciencia y madurez profesional: construir una carrera sólida lleva tiempo y requiere constancia.
Por otro lado, las universidades enfrentan la necesidad de evolucionar. La irrupción de la inteligencia artificial ha cambiado por completo la manera en que los estudiantes acceden a la información. Un ensayo puede resolverse en minutos con IA, pero eso no implica verdadero aprendizaje. La educación debe enfocarse en formar profesionales que interioricen el conocimiento y lo apliquen de forma creativa y ética en el mercado laboral.
Nuevas estrategias para acercarse al talento joven
El mercado laboral del futuro no solo depende de lo que estudian los jóvenes, sino también de cómo las empresas logran atraerlos y fidelizarlos. Durante décadas, las ferias de empleo y los eventos empresariales fueron los principales espacios de reclutamiento. Sin embargo, hoy los jóvenes se mueven en otros escenarios:
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Deporte y bienestar (wellness): donde encuentran motivación, propósito y comunidad.
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Debates culturales y sociales: espacios donde expresan su identidad y valores.
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Plataformas digitales: redes sociales, foros en línea y comunidades de interés.
Las empresas deben aprender a acercarse al talento en los espacios donde realmente se sienten escuchados y valorados. Esto no solo implica nuevas estrategias de reclutamiento, sino también un cambio en la manera de construir relaciones de largo plazo con las nuevas generaciones.
Automatización: amenaza y oportunidad
El sector tecnológico no es inmune a los cambios que genera la propia innovación. Muchos roles básicos están en riesgo de automatización. Por ejemplo, el desarrollador que únicamente escribe código puede ver su perfil en peligro debido al auge de la IA.
Sin embargo, esto no significa el fin de las oportunidades, sino una transformación hacia nuevas competencias. Los perfiles más demandados serán aquellos que logren combinar habilidades técnicas con capacidad consultiva, empatía y orientación al cliente. En otras palabras, los trabajos de futuro serán aquellos donde la tecnología y lo humano convergen.
La consultora Flexjob resalta que, en 2025, las profesiones más demandadas en el ámbito remoto están relacionadas con:
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Tecnología de la información y computación.
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Gestión de proyectos.
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Desarrollo empresarial.
Esto confirma que la industria tecnológica no solo es un motor de empleabilidad, sino también un sector clave para el trabajo flexible y a distancia.
El futuro de la empleabilidad juvenil en Colombia
Mirando hacia adelante, la gran pregunta es: ¿qué necesitan los jóvenes colombianos para aprovechar al máximo estas oportunidades?
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Formación continua: en tecnología nada está escrito en piedra. Lo que hoy es novedoso mañana puede estar obsoleto. Por eso, la actualización constante es un requisito indispensable.
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Adaptabilidad: el mundo digital cambia a una velocidad vertiginosa. Los profesionales que se adapten rápido tendrán ventaja.
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Ética y responsabilidad: en un contexto donde la IA y la automatización avanzan, el componente humano será decisivo. La transparencia y el compromiso social diferenciarán a los profesionales más valiosos.
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Visión global: la tecnología borra fronteras. Los jóvenes no solo competirán en Colombia, sino en un mercado internacional que valora talento sin importar la ubicación geográfica.
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Un reto y una oportunidad
La juventud colombiana enfrenta un escenario de contrastes. Por un lado, un mercado laboral aún marcado por la informalidad y el desempleo. Por el otro, un sector tecnológico con un déficit de más de 112.000 profesionales que abre una ventana de oportunidades única.
Pero aprovechar ese espacio exige más que aprender a usar aplicaciones populares. Se requiere paciencia, disciplina, formación y la capacidad de diferenciarse con pensamiento crítico e innovación real.
Como lo resume Rafael Durán de SONDA:
“La carrera no se construye en un día. Se gana con constancia, aprendizaje y la capacidad de aportar soluciones que marquen la diferencia. La tecnología es una plataforma inmensa, pero depende de cada joven convertirla en su camino de crecimiento”.
El futuro del empleo juvenil en Colombia estará determinado por la manera en que los jóvenes logren apropiarse de las herramientas digitales y, al mismo tiempo, desarrollar las competencias humanas que ninguna máquina podrá reemplazar.


