Identidad digital segura, la biometría facial avanza a paso firme en Colombia, en una era donde las interacciones digitales se han vuelto parte integral de la vida cotidiana, Colombia se posiciona como uno de los países líderes en la implementación de sistemas de identificación digital. Con un crecimiento anual del 21% en el uso de biometría facial, el país está construyendo una infraestructura robusta para proteger a sus ciudadanos de los crecientes riesgos asociados al fraude digital.
El evento “Next Generation ID”, celebrado recientemente, reunió a expertos de los sectores público y privado para debatir el futuro de la identidad digital, su papel en la protección de los datos personales y su impacto en la experiencia del usuario, la eficiencia institucional y la confianza en los servicios digitales.
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Una infraestructura crítica para una sociedad digital
Durante el último año, se realizaron en Colombia más de 600 millones de validaciones de identidad digital, una cifra que evidencia la velocidad con la que las plataformas virtuales se han convertido en el canal principal de interacción para servicios financieros, salud, educación y participación ciudadana. Sin embargo, este avance no ha estado exento de riesgos: 65% de las empresas reportaron un aumento en los casos de suplantación de identidad, mientras que uno de cada seis colombianos ha sido víctima de este delito.
Este panorama resalta la necesidad urgente de un ecosistema de identidad digital seguro, eficiente e inclusivo. A nivel regional, el problema es aún más grave, ya que el 51% de las pérdidas por fraude en América Latina se originan en canales digitales, lo que subraya la vulnerabilidad de las plataformas y la necesidad de tecnologías de autenticación más sólidas.
Biometría facial: una solución en crecimiento
Dentro de este contexto, la biometría facial se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para combatir el fraude digital. En Colombia, su adopción ha crecido a un ritmo del 21% anual, mientras que la biometría dactilar ha mostrado un incremento del 19%, reflejando la creciente demanda por métodos de autenticación más seguros y confiables.
A nivel global, el aumento del uso malicioso de tecnologías como los deepfakes y la manipulación del reconocimiento de voz con inteligencia artificial ha generado pérdidas superiores a los USD $14.000 millones anuales, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las infraestructuras de autenticación. En este escenario, la biometría aparece como una herramienta clave no solo para validar identidades, sino también para fortalecer la soberanía digital de los países.
Un enfoque basado en confianza, seguridad e inclusión
Una de las principales presentaciones del evento fue la de la empresa OlimpIA, que lanzó su portafolio de soluciones bajo el nombre OlimpIA OKey, centrado en tres pilares fundamentales:
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Validación fluida: La solución permite que la autenticación de la identidad digital sea rápida, accesible y sin fricciones. Esto garantiza que los usuarios puedan identificarse de manera segura en cualquier momento y desde cualquier lugar, sin procesos engorrosos que afecten su experiencia.
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Seguridad basada en inteligencia artificial y biometría avanzada: Gracias a la combinación de datos y comportamientos, la tecnología de OlimpIA logra una autenticación de alta precisión, protegiendo al usuario contra intentos de fraude digital mediante suplantación o manipulación de información.
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Privacidad e inclusión: La solución fue diseñada para garantizar la protección de los datos personales, promoviendo un acceso equitativo a la identidad digital, sin importar la ubicación o condición socioeconómica del usuario. Esto es esencial para asegurar que todos los colombianos puedan participar plenamente en la vida digital.
“Hoy la identidad digital no es un lujo, es una infraestructura crítica. Es la puerta de entrada a servicios fundamentales como la banca, la salud, la educación y la participación en procesos democráticos. Si no garantizamos su seguridad y usabilidad, estaremos comprometiendo la confianza en todo el sistema digital del país”, señaló Simbad Ceballos, CEO de OlimpIA.
Un modelo de colaboración público-privado
El evento también sirvió como punto de encuentro entre líderes de distintas industrias que coincidieron en que el futuro de Colombia en materia digital requiere una identidad confiable y una colaboración sólida entre el sector público y el privado. En el panel participaron figuras clave como Hernando Chica, presidente del Banco Agrario de Colombia; Juan Carlos Archila, presidente de América Móvil Colombia; Gabriel Santos, presidente ejecutivo de Colombia Fintech; y Alejandro Vera, vicepresidente técnico de Asobancaria.
Todos los panelistas destacaron la importancia de adoptar estándares internacionales de seguridad y usabilidad, que permitan a Colombia avanzar hacia un ecosistema digital más competitivo y eficiente. Además, coincidieron en que la confianza del usuario es el eje central para que la identidad digital pueda consolidarse como una herramienta transformadora en la sociedad.
La Registraduría Nacional: protagonista en la transformación digital
Uno de los anuncios más importantes del evento vino por parte de Álvaro Araujo, Director Nacional de Identificación de la Registraduría Nacional del Estado Civil, quien presentó la nueva funcionalidad de expedición digital del Certificado de Nacionalidad. Este documento, que ahora se puede obtener mediante autenticación electrónica, firma digital y validación biométrica, posiciona a la Registraduría como un actor clave en la transformación del modelo de identidad en Colombia.
La importancia de este paso va más allá del documento en sí: permite facilitar procesos ante bancos, notarías y consulados, eliminando barreras de tiempo, espacio y trámites físicos. Con esta innovación, Colombia da un paso firme hacia un modelo de identidad digital confiable, interoperable y respetuoso con los derechos del ciudadano.
“Ver a la Registraduría avanzar en estos procesos es una señal clara de que estamos construyendo una infraestructura institucional moderna. Su liderazgo es esencial para conectar los sistemas públicos y privados, y garantizar que todos los actores puedan confiar en una misma fuente de identidad”, añadió Ceballos.
Soberanía digital y derechos ciudadanos
Más allá de los beneficios técnicos y operativos, la construcción de una identidad digital sólida tiene implicaciones profundas para la protección de los derechos fundamentales, como el acceso equitativo a servicios, la protección de los datos personales y el fortalecimiento de la soberanía digital del país. La implementación de políticas públicas basadas en evidencia, centradas en el ciudadano y alineadas con los avances tecnológicos, es crucial para que Colombia pueda liderar esta transformación en América Latina.
Además, la inclusión digital también pasa por cerrar brechas. Para lograrlo, el sistema debe ser accesible a todos, desde grandes ciudades hasta zonas rurales apartadas. La biometría facial, gracias a su facilidad de uso a través de dispositivos móviles, ofrece un potencial inmenso para acercar el Estado a los ciudadanos más alejados, democratizando el acceso a servicios y derechos.
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El futuro de la identidad digital en Colombia
Colombia se encuentra en una etapa clave de su evolución digital. Los esfuerzos por consolidar un sistema de identidad digital confiable, seguro y accesible están dando frutos, pero también enfrentan grandes desafíos, especialmente en lo relacionado con el fraude digital y el uso indebido de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
La colaboración entre el sector público y privado, el desarrollo de tecnologías biométricas avanzadas y la implementación de políticas inclusivas son elementos esenciales para consolidar esta transformación. La experiencia reciente demuestra que el camino está trazado, y que el país cuenta con la capacidad institucional, tecnológica y humana para liderar esta evolución en la región.
En palabras de los participantes del evento, la identidad digital no es solo un reto técnico, sino una condición fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía en el siglo XXI. A medida que Colombia avanza hacia una economía más digitalizada, garantizar la integridad, accesibilidad y privacidad de la identidad será clave para construir una sociedad más justa, segura y conectada.


