Glauser, un siglo de elegancia y precisión, la familia que transformó el lujo en Colombia. Según publica Mall & Retail, en el competitivo universo del retail colombiano, pocas historias condensan con tanta claridad la tradición, la excelencia y la resiliencia empresarial como la del Grupo Glauser. Lo que comenzó hace más de un siglo como una pequeña relojería en el corazón de Bogotá, fundada por un inmigrante suizo en busca de nuevas oportunidades, se ha transformado en un referente de lujo, sofisticación y continuidad familiar. Hoy, con más de 110 años de historia, Glauser representa no solo el refinamiento de la relojería suiza, sino también la esencia del lujo colombiano moderno: una combinación entre tradición artesanal, innovación y gestión familiar ejemplar.
Según el Mapa Nacional del Retail, el ecosistema compuesto por Disuiza y Time Square (TSQ) alcanzó ingresos por $127.997 millones en 2024, creciendo un 18,5 % frente al año anterior. Estos resultados consolidan al grupo como el segundo jugador más relevante del país en la categoría de joyería y relojería, solo detrás de Kronotime. Sin embargo, más allá de los números, la verdadera fortaleza de Glauser radica en su historia: cinco generaciones que han hecho del tiempo su mejor inversión.
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Los orígenes: una historia de precisión y destino
El legado Glauser comenzó con Gustave Glauser Rubin, un relojero nacido en Neuchâtel, Suiza, cuna de la alta relojería. A finales del siglo XIX, Gustave decidió dejar Europa para escapar del servicio militar y buscar un nuevo horizonte en América Latina. Su destino lo llevó a Colombia, un país que por entonces apenas comenzaba a modernizarse, pero que ofrecía oportunidades a quienes creían en el valor del trabajo bien hecho.
Después de pasar por Medellín y Neiva, Gustave se estableció definitivamente en Bogotá, donde en 1914 fundó su primera relojería en la esquina de la carrera octava con calle 12, en pleno centro histórico. Aquel pequeño local se convirtió rápidamente en un símbolo de elegancia, precisión y confianza. En una época en la que los relojes eran considerados joyas de ingeniería y estatus, los Glauser marcaron una nueva era para el consumidor colombiano, introduciendo el concepto de lujo accesible, duradero y con propósito.
La expansión del lujo: de la relojería a la joyería
Con el paso de los años, la tienda inicial se consolidó como punto de referencia para las élites bogotanas. Pero los Glauser no se limitaron a vender relojes: su visión los llevó a expandirse hacia la joyería fina, incorporando oro colombiano, diamantes y piedras preciosas. Esta fusión entre la precisión suiza y la riqueza natural del país anticipó una tendencia que hoy define el lujo contemporáneo: la unión entre lo artesanal y lo internacional.
Durante la mitad del siglo XX, cuando Bogotá comenzó a expandirse hacia el norte, la familia trasladó sus operaciones a zonas más exclusivas y residenciales. Nuevos espacios en centros comerciales como Andino, El Retiro y Unicentro marcaron una nueva etapa: el lujo se hacía más visible, más experiencial y más cercano al cliente moderno.
El poder de la familia: cinco generaciones de visión y armonía
El verdadero corazón del Grupo Glauser no son sus vitrinas, sino su familia. Desde sus inicios, el negocio ha pasado de generación en generación, manteniendo una estructura de liderazgo compartido que combina prudencia, respeto y estrategia. Hoy, la cuarta generación María Mercedes, Andrés, Patricia y Samuel Glauser ocupa los cargos directivos principales, mientras la quinta generación se prepara para asumir el relevo.
Cada miembro desempeña un papel clave:
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Samuel y Andrés lideran las operaciones de relojería.
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María Mercedes dirige la división de joyería y diseño.
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Patricia encabeza las estrategias de mercadeo y posicionamiento de marca.
Esta estructura colaborativa se sostiene sobre una toma de decisiones consensuada, modelo poco común en empresas familiares, pero esencial para preservar la armonía y garantizar la continuidad de los valores fundacionales. Además, cuentan con un protocolo familiar formalizado, elaborado junto a una firma legal de prestigio, que regula aspectos como la sucesión, la participación accionaria y la incorporación de nuevas generaciones.
Disuiza y Time Square: dos caras del mismo lujo
El crecimiento del grupo se consolidó con la creación de Disuiza en 1981, una división especializada en la importación y distribución oficial de las marcas relojeras más prestigiosas del mundo: Rolex, Omega, Hublot, Jacob & Co., Longines, Tissot, Rado y Mido, entre otras.
Con ello, el Grupo Glauser logró algo extraordinario: integrarse a la red global de distribuidores oficiales Rolex, un privilegio reservado solo a un puñado de grupos en América Latina. Disuiza no solo fortaleció el portafolio, sino que también elevó los estándares del servicio técnico, la capacitación del personal y la atención posventa.
A comienzos de los años 2000, la familia decidió diversificar su oferta y fundó Time Square (TSQ), una marca orientada al público joven y moderno, con un enfoque más accesible, vitrinas abiertas y experiencias inmersivas. El objetivo no era competir con el lujo tradicional, sino ampliar la base de clientes manteniendo la esencia Glauser: precisión, atención personalizada y elegancia sin ostentación.
Adaptación y resiliencia: una historia de supervivencia
Mantener un negocio por más de un siglo no es tarea fácil, y los Glauser lo saben bien. Su historia está llena de episodios de resiliencia:
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Durante la Gran Depresión de los años treinta, los relojeros suizos siguieron enviando mercancía al grupo con la promesa de pago “cuando pudieran”, testimonio de la confianza que inspiraba la familia.
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En 1948, durante el Bogotazo, defendieron su tienda del saqueo utilizando chorros de agua.
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En los años noventa, cuando la inseguridad y la recesión golpeaban al comercio, apostaron por diversificar y modernizar su operación.
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En la pandemia del 2020, su apuesta por la digitalización y la atención personalizada vía WhatsApp permitió mantener ventas y fidelizar clientes, trasladando el lujo al entorno digital sin perder la calidez del servicio boutique.
El lujo contemporáneo: experiencia, sostenibilidad y nacionalismo
Hoy, Glauser representa una nueva visión del lujo: más consciente, más emocional y más sostenible. La quinta generación, encabezada por jóvenes como Juliana Glauser, lidera proyectos de innovación en el diseño y comercialización de esmeraldas colombianas, fusionando el legado suizo con la identidad nacional.
Las joyas elaboradas con esmeraldas de Muzo y Chivor no solo reflejan elegancia, sino también orgullo patrio y compromiso ambiental. Bajo esta filosofía, el grupo busca mantener un equilibrio entre lo global y lo local, demostrando que el verdadero lujo no depende solo de una marca, sino de una historia auténtica.
La estrategia: relevancia, reputación y renovación
El futuro del Grupo Glauser se construye sobre tres pilares fundamentales:
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Relevancia: mantener su posición como referente en relojería y joyería frente a marcas globales.
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Reputación: conservar el apellido Glauser como sinónimo de confianza y excelencia.
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Renovación: integrar nuevas tecnologías, digitalización y sostenibilidad sin perder la esencia artesanal.
Su enfoque no se centra en la expansión desmedida, sino en la curaduría de la experiencia. Cada tienda Glauser o TSQ está diseñada para generar una conexión emocional: vitrinas sobrias, asesoría personalizada y espacios donde el tiempo parece detenerse.
Como lo resume Andrés Glauser, “la expansión no fue una carrera, fue una curaduría”. Cada punto de venta refleja la personalidad de la marca: lujo discreto, atención paciente y servicio impecable.
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El tiempo como legado
En palabras de Leopoldo Vargas Brand, CEO de Mall & Retail, “pocas compañías pueden presumir de haber sobrevivido más de un siglo con el mismo apellido en su fachada. Glauser lo ha hecho con discreción y excelencia, cultivando un patrimonio intangible basado en la confianza y el respeto por el oficio”.
La historia de Glauser demuestra que el tiempo es el mejor activo cuando se cuida con paciencia, visión y pasión. En un país donde los ciclos económicos cambian con rapidez, esta familia ha logrado mantenerse fiel a su propósito: transformar el tiempo en arte y el lujo en legado.
Más que una empresa, Glauser es un símbolo del refinamiento colombiano: una muestra de que la herencia, la innovación y la familia pueden coexistir con éxito en un mercado globalizado. Su historia no solo marca las horas del lujo en Colombia, sino que también recuerda que, al final, el verdadero valor del tiempo está en cómo se honra su paso.
