Finanzas abiertas en Colombia, los retos que redefinen el control y el riesgo, el sistema financiero colombiano atraviesa una transformación profunda. La llegada del modelo de finanzas abiertas no solo representa un avance en términos de innovación, competencia y acceso a servicios, sino también un cambio estructural en la forma en que las entidades gestionan el riesgo, la información y la seguridad. En este nuevo escenario, las exigencias regulatorias han aumentado significativamente, obligando a las organizaciones a replantear sus capacidades tecnológicas y operativas.
La reciente actualización normativa impulsada por la Superintendencia Financiera de Colombia, a través de la Circular Externa 001 de 2026, evidencia que el proceso de adaptación no ha sido sencillo. La ampliación de plazos y el ajuste del régimen de transición no son señales de debilidad, sino un reconocimiento explícito de la complejidad que implica migrar hacia un ecosistema financiero más interconectado, dinámico y exigente.
En este contexto, entender los desafíos que enfrentan las organizaciones no es solo relevante: es fundamental para anticipar cómo evolucionará el sector en los próximos años.
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Un cambio estructural, no solo regulatorio
El modelo de finanzas abiertas, respaldado por el Decreto 1297 de 2022, introduce una nueva lógica en la industria financiera: la interoperabilidad. Bajo este esquema, distintas entidades pueden compartir información previa autorización del usuario para ofrecer servicios más personalizados, eficientes y competitivos.
Sin embargo, esta apertura también implica una mayor exposición al riesgo. A medida que los sistemas se conectan, los puntos de vulnerabilidad aumentan, y con ellos, la necesidad de controles más sofisticados.
La regulación, por tanto, no solo busca habilitar la innovación, sino también garantizar que esta ocurra dentro de un marco seguro y confiable.
La complejidad detrás de la interconexión
Uno de los mayores desafíos del nuevo modelo es la integración tecnológica. Muchas organizaciones aún operan con sistemas fragmentados, diseñados para un entorno cerrado donde la información se gestionaba de forma interna.
En un ecosistema abierto, esta fragmentación se convierte en un problema crítico. Los datos deben fluir entre plataformas, los procesos deben sincronizarse en tiempo real y los controles deben ser capaces de operar de manera continua.
La falta de integración no solo afecta la eficiencia, sino que también genera puntos ciegos que pueden ser aprovechados por actores maliciosos.
Cinco desafíos que marcarán el 2026
De acuerdo con análisis del sector tecnológico y firmas especializadas como GatekeeperX, existen cinco grandes retos que definirán la agenda de riesgo y cumplimiento en Colombia durante este nuevo ciclo.
1. Onboarding más exigente y seguro
La vinculación de clientes tanto personas naturales como empresas se ha convertido en una de las etapas más críticas del proceso financiero.
Un onboarding débil puede permitir la entrada de actores vinculados a actividades ilícitas como el lavado de activos o la financiación del terrorismo. En un entorno interconectado, este riesgo se amplifica, ya que una brecha en una entidad puede afectar a todo el sistema.
Por eso, las organizaciones deben fortalecer sus mecanismos de verificación de identidad, validación documental y análisis de riesgo desde el primer contacto.
2. Fraude digital en expansión
La interoperabilidad, aunque beneficiosa, también amplía la superficie de ataque. Los esquemas de fraude se vuelven más sofisticados, aprovechando la conexión entre plataformas para ejecutar operaciones complejas y difíciles de rastrear.
El fraude ya no ocurre en un solo punto, sino a lo largo de múltiples sistemas interconectados. Esto exige una visión integral del riesgo, donde la información se analice de forma cruzada y en tiempo real.
3. Monitoreo en tiempo real como estándar
Los modelos tradicionales de control, basados en revisiones posteriores, han quedado obsoletos. En el nuevo entorno, la detección de riesgos debe ocurrir en el momento en que se generan.
Esto implica implementar sistemas de monitoreo transaccional en tiempo real, capaces de identificar patrones sospechosos y activar alertas de manera inmediata.
La velocidad de respuesta se convierte así en un factor crítico para mitigar pérdidas y evitar impactos mayores.
4. Brechas tecnológicas frente a la regulación
La regulación avanza más rápido que la capacidad de adaptación de muchas organizaciones. Esto genera una brecha tecnológica que dificulta el cumplimiento de los nuevos estándares.
Sistemas obsoletos, procesos manuales y falta de integración limitan la capacidad de las empresas para generar reportes, auditar operaciones y garantizar trazabilidad.
Cerrar esta brecha no es solo una cuestión técnica, sino estratégica.
5. Presión creciente en cumplimiento y reporting
El nuevo entorno exige una visión completa del ciclo del cliente, desde su vinculación hasta su comportamiento transaccional.
Esto implica recopilar, procesar y analizar grandes volúmenes de datos, así como generar reportes detallados para entidades regulatorias.
Las organizaciones que no logren automatizar estos procesos enfrentarán mayores costos operativos y riesgos de incumplimiento.
De cumplimiento a estrategia
Uno de los cambios más relevantes es el paso de un enfoque operativo a uno estratégico en la gestión del riesgo.
Tradicionalmente, el cumplimiento se veía como una obligación regulatoria. Hoy, se entiende como un elemento central de la competitividad empresarial.
Gestionar el riesgo de manera efectiva permite:
- Proteger la reputación
- Reducir pérdidas por fraude
- Mejorar la experiencia del cliente
- Optimizar procesos internos
En este sentido, el riesgo deja de ser un costo y se convierte en una oportunidad de diferenciación.
El papel de la tecnología integrada
Frente a estos desafíos, la tecnología emerge como el principal habilitador. Sin embargo, no se trata de implementar soluciones aisladas, sino de construir arquitecturas integradas que permitan una gestión holística del riesgo.
Las organizaciones más avanzadas están adoptando modelos que combinan:
- Validación de identidad y dispositivos
- Monitoreo continuo de transacciones
- Analítica de comportamiento
- Automatización de reportes
Este enfoque permite reducir los puntos ciegos y mejorar la capacidad de respuesta ante eventos sospechosos.
Impacto en el ecosistema financiero
La transición hacia finanzas abiertas no solo afecta a bancos y entidades tradicionales. También impacta a:
- Fintech
- Empresas de comercio electrónico
- Proveedores de servicios tecnológicos
- Startups
Todos estos actores deben adaptarse a un entorno donde la colaboración y la competencia coexisten.
La capacidad de integrarse de manera segura será un factor clave para participar en este nuevo ecosistema.
Oportunidades en medio del desafío
A pesar de los retos, el modelo de finanzas abiertas ofrece oportunidades significativas:
Mayor innovación
La apertura de datos permite desarrollar nuevos productos y servicios adaptados a las necesidades del cliente.
Inclusión financiera
El acceso a información facilita la creación de soluciones para segmentos tradicionalmente excluidos.
Competencia saludable
Nuevos actores pueden ingresar al mercado, generando mayor dinamismo.
Mejora en la experiencia del usuario
Servicios más personalizados y eficientes aumentan la satisfacción del cliente.
Colombia frente al futuro financiero
Colombia se encuentra en una posición estratégica para liderar la adopción de finanzas abiertas en la región. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad del sistema para equilibrar innovación y seguridad.
La labor de la Superintendencia Financiera de Colombia será clave en este proceso, así como la disposición de las empresas para invertir en tecnología y transformación.
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Un nuevo estándar de exigencia
El sistema financiero colombiano está entrando en una nueva etapa. La interconexión, la digitalización y la apertura de datos están redefiniendo las reglas del juego.
En este contexto, los desafíos identificados no son obstáculos, sino señales de evolución.
Las organizaciones que logren adaptarse, integrando tecnología, fortaleciendo sus procesos y adoptando una visión estratégica del riesgo, estarán mejor posicionadas para competir en un entorno cada vez más complejo.
Porque en la era de las finanzas abiertas, la confianza no se da por sentada: se construye con datos, tecnología y decisiones inteligentes.


