El peso colombiano mantiene estabilidad, empleo al alza y retos externos en el horizonte, durante la última semana de agosto de 2025, el peso colombiano mostró un comportamiento estable dentro de un rango relativamente estrecho, reflejando un equilibrio entre factores internos positivos y presiones externas que aún generan incertidumbre. La dinámica laboral en el país, acompañada de señales de moderación inflacionaria en Estados Unidos, aportó un respiro a la moneda local. Sin embargo, las dificultades en el mercado petrolero internacional y las expectativas de nuevas reducciones en las tasas de interés del Banco de la República marcan desafíos importantes para la sostenibilidad de esta estabilidad cambiaria.
Este análisis recoge los principales elementos que explican la reciente evolución del peso colombiano, al tiempo que proyecta los posibles escenarios hacia los próximos meses.
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Mejoras en el mercado laboral: motor de confianza para la moneda
Uno de los elementos que más influyó en la estabilidad del peso durante la semana fue la publicación de los datos del mercado laboral colombiano correspondientes a julio. La tasa de desempleo se ubicó en 8,8 %, cifra que superó las expectativas de los analistas, quienes proyectaban un 8,9 %. Aunque la diferencia porcentual puede parecer marginal, representa un avance significativo si se compara con el mismo periodo del año anterior, cuando el desempleo alcanzaba el 9,9 %.
Esta mejora de 1,1 puntos porcentuales sugiere que el mercado laboral colombiano sigue consolidando una recuperación sostenida, lo que a su vez incrementa la confianza de los inversionistas y consumidores. La generación de empleo es uno de los factores más sensibles para la estabilidad económica, pues fortalece el consumo interno, dinamiza la producción y reduce la percepción de riesgo país.
No obstante, vale la pena señalar que la calidad del empleo continúa siendo un reto. Gran parte de la creación de nuevos puestos proviene de sectores con alta informalidad o empleos temporales. Si bien esto ayuda a reducir la tasa de desempleo general, no necesariamente garantiza un incremento sostenido en el poder adquisitivo de los hogares.
Inflación en Estados Unidos: un factor externo de alivio
Otro componente que favoreció la estabilidad del peso colombiano fue la publicación de cifras de inflación en Estados Unidos, que resultaron más favorables de lo esperado. Este dato refuerza la expectativa de que la Reserva Federal pueda moderar su postura restrictiva de política monetaria, reduciendo la presión sobre las monedas emergentes, entre ellas el peso.
Cuando la inflación estadounidense se desacelera, los inversionistas suelen relajar su preferencia por activos refugio como el dólar, lo que abre espacio para que monedas de países en desarrollo muestren una mayor estabilidad. En este caso, la moderación inflacionaria redujo la presión devaluatoria sobre el peso colombiano, permitiéndole sostenerse en niveles manejables frente al dólar.
El petróleo: un talón de Aquiles para el peso colombiano
A pesar de estos elementos positivos, el panorama no es completamente favorable. Colombia, como exportador de crudo, sigue siendo altamente vulnerable a las fluctuaciones del mercado petrolero internacional. Durante la última semana de agosto, el precio del barril de petróleo WTI retrocedió y se encaminó a cerrar su primer mes en negativo después de cuatro consecutivos de ganancias.
Las razones de esta caída están relacionadas con el aumento de la oferta y una menor demanda en Estados Unidos. La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que en los próximos trimestres la producción mundial de petróleo podría superar la demanda, situación que, de confirmarse, presionaría aún más los precios a la baja. A esto se suma que la OPEP+ continúa restableciendo su capacidad de producción, incrementando la competencia en el mercado.
Aunque los riesgos geopolíticos siguen aportando cierto soporte a las cotizaciones del crudo, el balance general muestra un escenario frágil. Para Colombia, esto representa un riesgo significativo, pues más del 40 % de sus exportaciones dependen del petróleo. Un deterioro prolongado en los precios internacionales reduciría el ingreso de divisas, afectando directamente el valor del peso.
Política monetaria en Colombia: ¿recortes de tasas en el horizonte?
En paralelo, las expectativas sobre la política monetaria interna también generan incertidumbre en el mercado cambiario. El Banco de la República ha venido reduciendo gradualmente su tasa de interés, actualmente situada en 9,25 %. Algunos analistas prevén que esta podría llegar a 8,5 % en los próximos 12 meses, en línea con una inflación que parece estar bajo control.
Si bien esta estrategia busca estimular la inversión y el consumo, también implica riesgos. Una reducción acelerada en los tipos de interés podría disminuir el atractivo de los activos colombianos para inversionistas extranjeros, lo que limitaría el ingreso de capital y presionaría el tipo de cambio.
La paradoja radica en que mantener tasas altas por demasiado tiempo frena el crecimiento económico, pero reducirlas demasiado rápido puede desincentivar la inversión extranjera. El Banco de la República deberá encontrar un equilibrio cuidadoso para sostener la estabilidad macroeconómica.
El PMI manufacturero: el próximo indicador clave
Los inversionistas ya tienen la mirada puesta en la publicación del índice PMI manufacturero de Colombia, prevista para el próximo lunes. Este indicador medirá la actividad del sector industrial, clave para evaluar el ritmo de recuperación de la economía.
Un resultado superior a las expectativas reforzaría la percepción positiva sobre el peso colombiano, ya que confirmaría un mayor dinamismo en la producción local. En cambio, un dato débil podría neutralizar el optimismo generado por la mejora en el mercado laboral, devolviendo la presión sobre la moneda.
Factores globales que condicionan el futuro del peso colombiano
Más allá de los elementos internos, el comportamiento del peso colombiano también estará condicionado por una serie de factores externos:
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Política monetaria en Estados Unidos: cualquier ajuste de la Reserva Federal tendrá un efecto inmediato sobre el dólar y, en consecuencia, sobre el peso.
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Precio internacional del petróleo: dada la dependencia de las exportaciones de crudo, un descenso prolongado en las cotizaciones generaría un impacto negativo en la balanza de pagos.
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Riesgos geopolíticos: conflictos en Medio Oriente o tensiones comerciales globales podrían alterar la percepción de riesgo en los mercados emergentes.
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Flujos de inversión extranjera: Colombia depende en gran medida de la confianza de los inversionistas internacionales, que reaccionan a los cambios en las condiciones locales y globales.
Perspectivas hacia fin de año
De cara a los próximos meses, la evolución del peso colombiano estará marcada por la interacción entre las fortalezas internas y los riesgos externos. Por un lado, la mejora en el empleo y la relativa estabilidad inflacionaria ofrecen un entorno favorable. Por otro, la vulnerabilidad del país frente a los precios del petróleo y la incertidumbre sobre la política monetaria plantean un escenario de cautela.
En el corto plazo, lo más probable es que el peso continúe moviéndose dentro de un rango moderado, sin grandes apreciaciones ni devaluaciones. Sin embargo, un shock negativo en el mercado energético o un giro inesperado en la política monetaria estadounidense podrían romper este equilibrio.
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El peso colombiano cerró agosto de 2025 mostrando una estabilidad que refleja tanto los avances internos como las amenazas externas. La mejora en el empleo representa un aliciente para la economía local, mientras que las cifras de inflación en Estados Unidos aportan un entorno menos hostil para las monedas emergentes.
No obstante, la dependencia estructural de Colombia respecto al petróleo y las decisiones pendientes del Banco de la República mantienen la incertidumbre en el horizonte. El reto para el país será consolidar un crecimiento sostenible que no dependa exclusivamente de los ciclos del crudo y que pueda generar empleo formal y de calidad, de modo que el peso colombiano logre sostener su estabilidad en el mediano y largo plazo.
Análisis de Felipe Barragán, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
