Desalojo del icónico Café del Mar, un enfrentamiento entre el patrimonio cultural y la administración del espacio público en Cartagena
El 2024 trajo consigo uno de los eventos más controversiales en la historia reciente del patrimonio cultural de Cartagena. El emblemático restaurante Café del Mar, ubicado en el histórico Baluarte Santo Domingo, fue desalojado por la Alcaldía de Cartagena como consecuencia de una sentencia judicial emitida por el Consejo de Estado en 2022. Este fallo ha desatado un debate en torno a la ocupación del espacio público, la preservación del patrimonio cultural y el derecho al uso colectivo de bienes públicos.
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La sentencia judicial y el concepto de bien público
El fallo del Consejo de Estado que ordenó la liquidación del contrato de arrendamiento entre Café del Mar y la Escuela Taller Cartagena de Indias se centró en la protección de los derechos colectivos al espacio público y la defensa del patrimonio cultural. Según la sentencia, la ocupación del Baluarte Santo Domingo por parte del restaurante no cumplía con las normativas vigentes, y el contrato de arrendamiento firmado para permitir su operación en dicho espacio no se consideraba adecuado para la administración de un bien de uso público.
El Consejo de Estado argumentó que el arrendamiento temporal y exclusivo de espacios como las murallas de Cartagena desvirtúa su naturaleza de bien común, ya que este tipo de patrimonio histórico debe estar disponible para el disfrute y goce de toda la población, sin restricciones ni privatizaciones que limiten su acceso.
Esta interpretación legal del patrimonio cultural como un bien colectivo ha sido central en las políticas de preservación y protección del espacio público en Colombia, particularmente en ciudades con una alta carga histórica como Cartagena, donde las murallas y baluartes son símbolos de la identidad nacional y representan un atractivo turístico crucial para la economía local.
La posición de Café del Mar y su impacto en la economía local
Fundado en 2002 por el empresario Peter Kreill, Café del Mar rápidamente se convirtió en uno de los lugares más reconocidos de Cartagena. Combinando un ambiente caribeño y mediterráneo, el restaurante ofrecía vistas inigualables de la ciudad amurallada y el mar Caribe, lo que lo posicionó como un referente turístico tanto para extranjeros como para locales.
Para muchos cartageneros, Café del Mar es más que un restaurante; es un espacio social y cultural que ha contribuido al turismo y la economía local. No obstante, los gestores del restaurante han rechazado categóricamente el fallo y el operativo de desalojo, señalando que la operación del restaurante genera empleo para cientos de familias y que, en su opinión, no existe ninguna irregularidad que justifique tal medida.
Los propietarios del restaurante han defendido que siempre han respetado los términos del contrato de arrendamiento firmado con la Escuela Taller. Según su versión, el uso del espacio público ha sido razonable y limitado, ya que, aunque tienen autorización para ocupar hasta 2.010 metros cuadrados del baluarte, solo utilizan 1.500 metros cuadrados para sus operaciones. Asimismo, aseguran que el mobiliario utilizado es retirado diariamente entre las 2 a.m. y 4 p.m. para facilitar el libre tránsito de peatones, y han recalcado que ellos mismos se encargan del mantenimiento del baluarte.
Los administradores también han argumentado que Café del Mar no realiza eventos privados que limiten el acceso del público en general, y que siempre han mantenido una relación respetuosa con las autoridades locales y las entidades responsables de la preservación del patrimonio cultural.
Los números detrás del negocio
A pesar de las dificultades legales y el debate sobre el uso del espacio público, Café del Mar ha sido un negocio rentable. Según el Mapa Nacional del Retail 2024, realizado por Mall & Retail, el restaurante registró ingresos por $16.399 millones en 2023, lo que representa un crecimiento del 2,5% respecto a los $16.155 millones obtenidos en 2022. La utilidad neta del restaurante en 2023 fue de $2.574 millones, con un margen de rentabilidad del 15,7%.
Estos números reflejan la importancia económica de Café del Mar para la ciudad de Cartagena, no solo como un atractivo turístico, sino como una fuente de empleo y dinamización del sector gastronómico local. A lo largo de más de dos décadas, el restaurante ha atraído a miles de turistas nacionales e internacionales, consolidándose como un destino obligado en la ciudad amurallada.
El futuro del Baluarte Santo Domingo
El fallo del Consejo de Estado no solo afectó a Café del Mar, sino que también planteó preguntas importantes sobre el futuro del Baluarte Santo Domingo y su uso. Tras la orden judicial, se ha instado a la Escuela Taller Cartagena de Indias a realizar estudios que definan un nuevo modelo de administración para este icónico espacio, uno que se ajuste a las normativas legales y constitucionales y garantice el uso público del baluarte.
Estos estudios podrían abrir la puerta a nuevos actores o modelos de gestión que permitan el desarrollo de actividades comerciales en el espacio, siempre y cuando se respeten los principios de acceso público y preservación del patrimonio. No obstante, este proceso también podría tardar varios meses o incluso años, lo que dejaría el Baluarte Santo Domingo sin una actividad comercial significativa durante ese tiempo.
El dilema entre desarrollo económico y preservación del patrimonio
El caso de Café del Mar ha reavivado un debate que ha estado presente en Cartagena durante años: ¿Cómo equilibrar el desarrollo económico con la preservación del patrimonio cultural? Mientras algunos sostienen que la operación de negocios como Café del Mar contribuye al crecimiento económico y al turismo, otros argumentan que la ocupación de espacios históricos por empresas privadas desnaturaliza el valor cultural y simbólico de estos lugares.
Este dilema no es exclusivo de Cartagena, sino que se presenta en muchas otras ciudades del mundo con un patrimonio cultural importante. En este sentido, el caso de Café del Mar podría sentar un precedente para futuros debates sobre el uso del espacio público y la gestión del patrimonio en Colombia y otras partes del mundo.
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El desalojo del icónico Café del Mar marca un hito en la historia reciente de Cartagena, enfrentando intereses económicos con la defensa del patrimonio cultural. Si bien la sentencia judicial busca proteger el carácter público de las murallas de Cartagena, el cierre de uno de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad ha dejado un vacío en la oferta turística y gastronómica local, además de afectar a cientos de familias que dependían de su operación.
A medida que se avanza en la búsqueda de un nuevo modelo de gestión para el Baluarte Santo Domingo, la ciudad de Cartagena se enfrenta al desafío de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la protección de su valioso patrimonio cultural. Según publica Mall & Retail
