Decisiones con datos erróneos, el riesgo silencioso para Colombia, en la vertiginosa era digital actual, donde la transformación digital avanza a pasos agigantados y la inteligencia artificial (IA) irrumpe con una velocidad sin precedentes, una amenaza silenciosa, pero potencialmente devastadora, acecha a ciudadanos y organizaciones en Colombia: la toma de decisiones basada en datos erróneos o mal gestionados. Lo que antes podría haber sido considerado un mero problema técnico, la Gobernanza de Datos ha trascendido ese ámbito para convertirse en un asunto estratégico, urgente y transversal que impacta directamente la credibilidad de las empresas, la eficiencia de las instituciones y, en última instancia, la calidad de vida de los ciudadanos.
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Las manifestaciones de esta falla son cotidianas y alarmantes: una persona recibe un cobro indebido por un servicio ya saldado; una mujer pierde su acceso a servicios de salud críticos debido a un error en la carga de su historial clínico; una alcaldía asigna subsidios vitales a beneficiarios incorrectos o con base en información desactualizada. Aunque diversos en su naturaleza, todos estos escenarios comparten un denominador común: una falla fundamental en la gestión y el manejo de los datos. Estos errores, lejos de ser incidentes aislados, son síntomas de una problemática sistémica que las organizaciones colombianas deben abordar con máxima prioridad.
A pesar del notable avance del país en la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización, un desafío crítico persiste y a menudo pasa desapercibido: la mala gestión de sus datos. SONDA, una reconocida integradora de tecnología, se ha propuesto arrojar luz sobre este reto y explicar la imperiosa necesidad de enfrentarlo. La Gobernanza de Datos, aunque a menudo relegada a un segundo plano o vista como una tarea técnica, es, en realidad, una necesidad estratégica ineludible. Su deficiencia puede generar un alto impacto no solo en la toma de decisiones empresariales y públicas, sino también en la seguridad digital y la confianza de los usuarios.
Rubén Castrillón, Gerente Vertical Multi Industrias de SONDA, lo explica con una claridad contundente: “Gobernar los datos significa tener claridad sobre qué información tienes, dónde está, quién la usa y con qué reglas. Cuando eso falla, las consecuencias las sufre el ciudadano: desde un crédito mal negado hasta un error médico”. Esta definición subraya que la gobernanza de datos no es una abstracción, sino un conjunto de prácticas concretas que tienen repercusiones directas y tangibles en la vida de las personas. La falta de un marco de gobernanza sólido convierte la operación de cualquier entidad en un acto de fe, en lugar de una acción basada en información confiable.
Los Riesgos de Operar a Ciegas: Seis Desafíos Críticos sin Gobernanza de Datos
No contar con un Gobierno de Datos claro y bien implementado es sinónimo de operar a ciegas. Las organizaciones que descuidan esta faceta estratégica se exponen a una serie de riesgos que pueden minar su estabilidad, su reputación y su capacidad operativa. Existen al menos seis riesgos principales que toda empresa o entidad debe considerar si no tiene claridad sobre cómo utilizar y organizar la información en sus sistemas y bases de datos:
- Riesgo de Privacidad y Seguridad: Cuando los datos no están protegidos adecuadamente, se convierten en blancos fáciles para robos, filtraciones o accesos no autorizados. La información sensible de clientes, empleados o ciudadanos puede caer en manos equivocadas, lo que no solo genera un daño reputacional inmenso, sino que también puede acarrear graves consecuencias legales y financieras para la organización. En un contexto de creciente ciberdelincuencia, la privacidad no es un lujo, sino una obligación.
- Mala Calidad de Datos: Este es quizás el riesgo más fundamental y el origen de muchos otros problemas. Cuando la información está incompleta, obsoleta, duplicada o simplemente es incorrecta, lleva a errores irreversibles en la toma de decisiones. Un dato mal digitado en un registro, una dirección no actualizada en una base de clientes, o un número de identificación equivocado pueden generar un efecto dominó de fallas operacionales y estratégicas.
- Decisiones Equivocadas: Este riesgo es la consecuencia directa de la mala calidad de los datos. Operar con información errónea conduce inevitablemente a fallos estratégicos. Si los datos de mercado están sesgados, una empresa puede lanzar un producto equivocado. Si los datos financieros son inexactos, se pueden tomar decisiones de inversión desastrosas. Si los datos de los ciudadanos son incorrectos, una entidad gubernamental puede aprobar beneficios a quienes no les corresponden o negar servicios esenciales a quienes sí los necesitan, generando inequidad y desconfianza.
- Incumplimiento Legal y Regulatorio: En Colombia, la Ley 1581 de 2012 (Ley de Protección de Datos Personales o Habeas Data) es robusta y clara. No respetar esta legislación, así como los estándares internacionales de protección de datos (como el GDPR en Europa), puede resultar en multas cuantiosas, sanciones severas y un escrutinio regulatorio que puede paralizar las operaciones. La falta de gobernanza de datos dificulta el cumplimiento de estas normativas, exponiendo a las organizaciones a riesgos legales significativos.
- Pérdida de Tiempo y Recursos: La ausencia de datos confiables obliga a los equipos a trabajar el doble corrigiendo errores. El tiempo que debería dedicarse a la innovación, la estrategia o la atención al cliente se consume en tareas de limpieza de datos, verificación de información y resolución de problemas causados por inconsistencias. Esta ineficiencia se traduce en una pérdida de productividad y recursos financieros que podrían destinarse a iniciativas más productivas.
- Conflictos Internos y Descoordinación: Sin un Gobierno de Datos centralizado y claro, es común que cada área de la empresa utilice y gestione sus datos de forma independiente, a menudo con formatos, definiciones y fuentes distintas. Esto genera contradicciones en la información, inconsistencias en los informes y, en última instancia, decisiones mal coordinadas entre departamentos. La falta de una «única fuente de verdad» para los datos socava la colaboración interdepartamental y la coherencia estratégica.
Impacto Directo en las Personas y la Urgencia del Momento
La afectación de la mala gobernanza de datos no se limita a las organizaciones; tiene un impacto directo y profundo en la vida de los ciudadanos. Cada vez que una entidad, ya sea pública o privada, toma una decisión como aprobar un crédito, emitir una historia clínica, gestionar un trámite burocrático o asignar un subsidio, lo hace con base en los datos que posee sobre esa persona. Si esa información es incorrecta, desactualizada o incompleta, el ciudadano puede sufrir consecuencias directas y perjudiciales. Estas pueden ir desde la negación injustificada de un servicio hasta la privación de un derecho fundamental.
Para la organización, este escenario no solo implica la pérdida de eficiencia; se arriesga su credibilidad ante el público, su eficiencia operativa y, críticamente, su cumplimiento legal y su reputación. En la era de la transparencia y la rendición de cuentas, la confianza del público es un activo invaluable que se erosiona rápidamente cuando los datos fallan.
La urgencia de abordar la Gobernanza de Datos en Colombia es innegable. A pesar de que el país cuenta con una legislación robusta en protección de datos (Ley 1581 de 2012) y ha avanzado significativamente en la conectividad (cifras de MinTIC al cierre del cuarto trimestre de 2024 indican 9.09 millones de accesos fijos a Internet), persisten desafíos considerables en cómo se está utilizando y gestionando realmente la información. La infraestructura digital puede estar en su lugar, pero si los datos que fluyen a través de ella son defectuosos, los beneficios de la digitalización no se materializan plenamente.
Rubén Castrillón concluye con una poderosa afirmación: “Gobernar los datos ya no es una opción técnica. Es una condición necesaria para que los sistemas digitales funcionen y para que las decisiones sean justas, legales y efectivas”. Esta declaración encapsula la esencia del mensaje: en un mundo impulsado por datos, la gobernanza no es un añadido, sino un prerrequisito fundamental para la justicia, la eficacia y la viabilidad de cualquier operación digital. La falta de un Gobierno de Datos efectivo es un riesgo silencioso que mina la base misma de la confianza y el progreso en la era de la información.
Hoja de Ruta para las Empresas: Impulsando la Gobernanza de Datos
Ante este panorama crítico, las organizaciones en Colombia deben adoptar un enfoque proactivo y estratégico para implementar un robusto Gobierno de Datos. No se trata de una solución de «talla única», pero sí de una serie de pasos fundamentales que todas las empresas, independientemente de su tamaño o sector, deberían estar emprendiendo:
- Inventario Claro de Activos de Datos: El primer paso es saber qué se tiene. Las empresas deben realizar un inventario exhaustivo de todos sus activos de datos. Esto incluye identificar qué tipo de información se recopila, dónde se almacena (servidores internos, la nube, sistemas de terceros), en qué formatos se encuentra, y cuál es su origen. Este mapeo es esencial para entender la complejidad del ecosistema de datos y determinar las prioridades de gobernanza.
- Definición de Roles y Responsabilidades: La gobernanza de datos no puede ser responsabilidad de una sola persona o departamento. Es crucial definir claramente los roles y las responsabilidades sobre el manejo de la información en toda la organización. Esto incluye designar «propietarios» de datos que sean responsables de su calidad y uso, «custodios» que gestionen su almacenamiento y seguridad, y «usuarios» que accedan y utilicen los datos según las políticas establecidas. Una estructura clara de rendición de cuentas es vital.
- Control de Accesos y Registro de Consultas: La seguridad y la privacidad de los datos requieren un control estricto. Las empresas deben implementar sistemas robustos para controlar quién tiene acceso a qué datos y bajo qué condiciones. Además, es fundamental registrar y auditar quién consulta qué información, cuándo y con qué propósito. Estos registros de auditoría son esenciales no solo para la seguridad, sino también para el cumplimiento normativo y la detección de posibles anomalías.
- Actualización y Limpieza Periódica de Bases de Datos: Los datos son un activo vivo que se degrada con el tiempo si no se mantiene. Es imperativo establecer procesos regulares de actualización y limpieza de las bases de datos. Esto implica eliminar información obsoleta, corregir duplicados, validar la exactitud de los registros y estandarizar formatos. La calidad de los datos es un proceso continuo, no un evento único.
- Educación y Concienciación de los Equipos: La tecnología y los procesos son solo una parte de la solución; el factor humano es igualmente crítico. Las empresas deben invertir en la educación y concienciación de todos sus equipos sobre el uso correcto, ético y seguro de los datos. Esto incluye formación sobre las políticas de privacidad, la importancia de la calidad del dato, las prácticas de seguridad cibernética y el valor estratégico de la información para la toma de decisiones. Una cultura de datos sólida comienza con la capacitación de las personas.
- Integración con Estrategias de IA y Analítica Avanzada: Muchas organizaciones en Colombia están ávidas de avanzar hacia la inteligencia artificial y la analítica avanzada. Sin embargo, la efectividad de estas tecnologías depende directamente de la calidad y la gobernanza de la información que las alimenta. No se puede construir una casa sólida sobre cimientos débiles. Las empresas deben resolver lo más importante: garantizar la calidad y la gobernanza de su información como un prerrequisito para cualquier iniciativa de IA. Los algoritmos, por sofisticados que sean, solo serán tan buenos como los datos que procesan.
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El camino hacia la transformación digital plena y el aprovechamiento del potencial de la IA pasa inexorablemente por un compromiso inquebrantable con la Gobernanza de Datos. Es una inversión que rinde dividendos no solo en eficiencia operativa y reducción de riesgos, sino también en la construcción de confianza, la mejora de la toma de decisiones y la capacidad de las organizaciones para servir mejor a sus clientes y ciudadanos en un mundo cada vez más interconectado y basado en datos. La era de las decisiones tomadas a ciegas debe llegar a su fin en Colombia.

